Llegan en camionetas lujosas, bien vestidos, provistos con armas automáticas y radios transmisores. Unos ingresan al edificio, mientras otros esperan apostados al pie de la residencia.

Quien los ve piensa que son los escoltas de algún vecino. Pero no son personal de seguridad. Se trata de un acoplado grupo delictivo que desde hace cuatro meses arrasa ­en una sola operación­ con los bienes existentes en diversos apartamentos de un mismo edificio.

En Caracas han sido perpetrados 12 robos colectivos en residencias de los cinco municipios, desde julio. La práctica también ha tocado el interior del país.

La modalidad responde a la combinación de factores como la impunidad, según explicó el abogado criminólogo y psicólogo clínico Omar Arenas Candelo.

En Venezuela los grupos delictivos ahora se organizan para cometer hechos violentos. Ya no se conforman con robar un establecimiento comercial o un solo apartamento”, advirtió con preocupación el especialista.

Unos delincuentes se quedan custodiando el grupo, mientras otros acompañan a cada vecino hasta su apartamento. Luego de atracar la vivienda regresan a la persona junto a las demás.

El comisario Richard Buerti, director de Operaciones de Polibaruta, informó que habían recibido denuncias de robos múltiples ocurridos en Cumbres de Curumo, Las Mercedes, La Tahona, Prados del Este y El Cafetal. En total, registran seis hechos, siendo el municipio con más incidentes.

A uno de los muchachos del piso de abajo lo obligaron a abrir la caja fuerte de sus padres. Gracias a Dios que se sabía la clave“, dijo una víctima del asalto perpetrado el 7 de octubre en el edificio María Eugenia que está ubicado en Santa Paula. Los delincuentes sustrajeron 10.000 dólares y 5.000 euros.

El relato de algunos afectados indica que no violentan cerraduras. El modo en que ingresan a los edificios puede variar. “El vigilante que estaba de guardia me contó que los sujetos se acercaron a la caseta y lo apuntaron con un arma para que abriera la puerta”, señaló uno de los empleados de seguridad del edificio Tuscany en Los Palos Grandes, que fue robado el pasado 9 de septiembre “Aquí llamaron a la conserje y cuando su esposo salió ingresaron por la fuerza“, aseguró una víctima del edificio Royal Cumbres, atracado el 1° de septiembre por 10 hombres armados.

En ciertos casos, los ladrones se cuelan cuando un vecino llega en automóvil y abre el portón del estacionamiento, aunque también ocurre que los agraviados no saben cómo entraron los delincuentes.

Por lo general usan como base de operaciones el apartamento de la primera víctima a la que interceptan o la conserjería. Allí van agrupando a los vecinos, a los que encañonan cuando se disponen a salir o entrar de sus residencias.

Unos delincuentes se quedan custodiando el grupo, mientras otros acompañan a cada vecino hasta su apartamento. Luego de atracar la vivienda regresan a la persona junto a las demás.

Dinero, joyas, armas de fuego, computadoras portátiles, blackberrys y celulares son los objetos que buscan los asaltantes, que actúan en grupos de entre 5 y 10 delincuentes.

Comportamiento

En la mayoría de los casos, los ladrones no amordazan a las víctimas. Simplemente las van sentando en la sala. “Nos quitaron los celulares y nos dijeron que colaboráramos. No nos trataron mal y no había problema si alguien quería ir al baño“, recordó una de las víctimas del asalto en el edificio Palmira de Terrazas del Ávila. El director de Polisucre, comisario Manuel Enrique Furelos, señaló que ese ha sido el único robo en ese municipio.

Víctimas afirman que los antisociales no parecen nerviosos ni apurados. Durante la operación, que se extiende por tres y cinco horas, comen y beben.

Cuando hay niños, los ladrones son especialmente amables. “Uno de ellos cargó al hijo de la vecina y se puso a jugar con él“, contó una vecinas del edificio de Santa Paula.

En el asalto perpetrado a las residencias Villa Danal, en Los Palos Grandes, permitieron que una pareja de más de 80 años de edad permanecira acostada en su cama sin amarrarlos.

Víctimas afirman que los antisociales no parecen nerviosos ni apurados. Durante la operación, que se extiende por tres y cinco horas, comen y beben.

Sin embargo, el mismo grupo amenazó a sus víctimas. “De aquí salimos todos o ninguno“, dijo uno de los delincuentes mostrando granadas. En el edificio Los Geranios, situado en La Boyera, amarraron las manos y los pies de las personas con sábanas. Se supo que las denuncias presentadas en el Cicpc por estos delitos ni quiera llegan a 10.

Vecinos que han sido robados no saben por qué no dan con los ladrones. “Las huellas de los hombres deben estar regadas por todo mi apartamento“, dijo una víctima que prefirió no ser identificada.

Varios de los afectados no descartan que, por el comportamiento sereno y experimentado de los asaltantes, se trate de policías.

Fuera de la capital

El pasado 27 de septiembre, una residencia ubicada en Barquisimeto, estado Lara, fue escenario de un robo colectivo. Los ocho delincuentes sometieron al vigilante e ingresaron a cinco apartamentos.

El equipo del Cicpc encargado de investigar los hechos analiza otros asaltos reportados en Barquisimeto con un modus operandi similar.

El subdirector del Cicpc, comisario Luis Fernández, aseguró que varias personas han sido detenidas por estar presuntamente implicadas en esa modalidad de delictiva, pero no precisó el total de aprehendidos.

Vía El Nacional

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