Noticias24.- El Ministro Pedro Carreño confirmó que, en la cárcel de Santa Ana (Táchira) se produjo el sábado un motín dirigido por un grupo de paramilitares que se encontraban allí presos con un saldo de 18 muertos, varios de ellos decapitados, y múltiples heridos hasta la fecha.

Así reseña el suceso el diario La Nación de este domingo:

Dieciocho reclusos muertos y otros doce heridos de bala causó un motín registrado en el Centro Penitenciario de Occidente, cuando dos grupos armados se enfrentaron por el control de la cárcel.

La reyerta se produjo, aproximadamente, a las 2:45 de la tarde del sábado, cuando en el penal se encontraban más de 100 personas visitando a sus parientes; muchos de ellos se despedían de familiares y amigos presos, porque restaban 15 minutos para que el tiempo de visita culminara.

Sorpresivamente se produjo una fuerte explosión, que la mayoría de familiares dijo se trataba de una granada, y comenzaron a sonar los disparos. Rápidamente el personal de seguridad activó la alarma interna, en señal de peligro, conocida por todos los internos y muchos de sus familiares.

La desesperación se apoderó de hombres, mujeres, niños y adultos, quienes corrieron angustiados en busca de refugio. Muchos observaron cómo varios internos eran asesinados al tratar de saltar una de las cercas de protección del patio central para escapar, ante la amenaza de ser acribillados a balazos.

Otros quedaron atrapados en el interior del edificio 3, en el cual son asignados los reclusos de alta peligrosidad, donde parte de la estructura fue destruida por la explosión.

Eso fue espantoso. Luego que sonó la explosión de la granada, muchos hombres salieron corriendo del edificio 3 y se colgaron de la cerca. No era que se iban a escapar, buscaban refugio, pero los otros les dispararon. Caían heridos y muertos, como pájaros. Todos comenzamos a salir de allí desesperados— dijo Rosa, esposa de uno de los presos.

El personal de vigilancia abrió las puertas internas de seguridad de la cárcel para que los familiares salieran del área de peligro. La mayoría se aferró a sus hijos, muchos de éstos pequeños o incluso de meses, y corrieron hacia el exterior del penal.

Yo no pude salir y me quedé encerrada en uno de los cuartos, junto a otras personas. Temblaba de miedo, por la cantidad de disparos. Creo que vi a seis presos asesinados. Al rato pudimos llegar hasta la iglesia, donde nos refugiamos— expresó Margarita, quien logró llegar a la calle pasadas las 6:30 de la tarde.

Los familiares lloraron angustiados y reclamaban por el ingreso de los efectivos de la Guardia Nacional a la zona de conflicto. Solicitaban la presencia de fiscales del Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, Comisión de Derechos humanos, ansiosos por precisar lo que pasaba dentro del penal.

Muchos de ellos se comunicaron con sus parientes por medio de teléfonos celulares, tratando de conocer el estado de salud de sus seres queridos. Cerca de las 5:30 de la tarde comenzaron a manejar los apodos de varias de las víctimas, lo que generó más desesperación y confusión entre ellos.

Las autoridades reportaron que entre los muertos o heridos no hay familiares de los internos, es decir, quienes estaban de visita.

Versión oficial

El ministro del Ministerio para el Poder Popular de Interior y Justicia, Pedro Carreño, declaró en Caracas, en horas de la noche, que “al menos 15 personas murieron en el motín, y responsabilizó de lo ocurrido a dos grupos que operan en el penal, uno de ellos de paramilitares, que intentaban hacerse con el dominio interno de la cárcel“.

Relacionó a los paramilitares con el asesinato de los dos directivos del centro carcelario, ocurrido meses atrás.

Pasadas las 10:00 de la noche, los cadáveres fueron trasladados a la morgue del Hospital Central, en una unidad patrullera de la Policía del estado Táchira.

Allí, el comisario Daniel Hernández, jefe de la delegación Táchira de la Policía Científica, dijo que la información de lo sucedido fue remitida al comisario Marcos Chávez, director nacional, quien la transmitió al ministro Carreño, negándose a ampliar detalles de lo sucedido.

Las autoridades no informaron sobre las identidades de las víctimas, de quienes se dijo que varias murieron calcinadas y otras fueron decapitadas. Varios de los funcionarios que actuaron en el levantamiento de los cadáveres calificaron de “macabro, dantesco y sangriento”, lo sucedido.

Decenas de familiares de los reclusos se aglomeraron a las puertas de la morgue, donde los funcionarios policiales acordonaron la zona para evitar problemas.

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