El 2008 será un año convulsionado. La inflación y el desabastecimiento parecen encargarse de rematar a un régimen que viene en barrena. Lo dice Pablo Aure en su columna de este lunes en “El Carabobeño“.

Esta es su columna completa:

Después de algunos años, por fin vamos a pasar un diciembre como los venezolanos nos merecemos. La reforma a la Constitución no logró concretarse, por lo tanto el período presidencial tiene fecha cierta de culminación: el 10 de enero de 2013, si no hay revocatorio o renuncia del presidente.

Se equivocaron de bola a bola quienes pensaban que lograrían perpetuar a Hugo Chávez en el poder, pues el pueblo le dijo en su cara al Presidente: por favor dedíquese a gobernar y aproveche lo que le queda para que haga alguna obrita y así el candidato que lo suceda pueda agarrarse de alguito y poder hacer campaña. En principio le quedan cinco años. Es bastante, si tomamos en cuenta que ese mismo tiempo era del que disponían sus predecesores. La gente ha demostrado madurez con el voto. Ya parece no dejarse llevar por discursos y dádivas.

Que lastima que Chávez haya utilizado estos nueve años para fraccionar a Venezuela e insuflar odio y animadversión interna y externamente, en lugar de emprender acciones constructivas. Todo el mundo se preguntará, por ejemplo, qué pasará con el cacareado gasoducto a través de Colombia, ahora que las relaciones las ha metido en un congelador. Si hiciésemos una comparación entre este gobierno y los anteriores, debemos decir que a la fecha Chávez lleva en el ejercicio del cargo aproximadamente la suma de los períodos de Rómulo Betancourt y de Raul Leoni. O sea, la cuarta parte de los cuarenta años de lo que él denomina la IV República. Ahora bien, mientras que aquéllos con sus errores y dificultades, pero con poco presupuesto, construyeron verdaderas obras de envergadura para el país, el teniente coronel, con unos ingresos astronómicamente superiores, y con los poderes públicos a su merced, no ha construido absolutamente nada.

La madrugada del tres de diciembre la prepotencia y la arrogancia con la que Chávez se maneja recibieron una herida de muerte. Desde el anuncio del primer boletín comenzó la estampida. Los que están con él por miedo, ya comenzaron a saltar. Y los mercenarios, que abundan, echarán el resto en lo que le queda de tiempo al régimen. Sí durante estos últimos 9 años hemos visto corrupción, lo que veremos ahora será de pronósticos reservados, pues dichos personajes, al igual que el caballo viejo, saben de más que después de esta vida no hay otra oportunidad.

El consenso

Este régimen viene en picada, no cabe duda. A diferencia de otras personas, estoy seguro de que esta vez no habrá un segundo aire, la oposición lo sabe y por todos los medios debe evitar divisiones. Un pacto, como el de Punto Fijo, es indispensable para salvar a la Patria. Los factores políticos deben saber que la historia los conmina a que con grandeza pongan por delante el supremo interés de los venezolanos.

Así como se logró un gran consenso en torno a la propuesta de los estudiantes para salir a votar y para defender el voto, también ahora debemos trabajar unidos para acciones futuras. No se nos perdonaría la desmovilización y el desencuentro. Mucho tino es fundamental. El General Baduel, incorporado a la vida civil, pero con un indudable liderazgo y credibilidad en el mundo militar, ha dicho atinadamente que no debemos dormirnos en los laureles. Señores, somos una inmensa mayoría. ¿Saben ustedes que más o menos el 80% de los venezolanos que no votaron lo hubieran hecho por el NO?. Es decir que, de haber sufragado el ciento por ciento de los ciudadanos, el NO hubiera obtenido seguramente cerca del 75% de la votación. No buscamos un mesías. Ya los venezolanos sabemos lo pernicioso que son los caudillos. Acuerdo o consenso máximo para empujar al país hacia delante. Convocar una Constituyente pudiera ser una buena salida para reconstruir institucionalmente la República, siempre y cuando sea el producto de un consenso. Todo esto sin dejar de exigirle al gobierno que cumpla.

La estocada.

La inflación y el desabastecimiento parecen encargarse de rematarlo. El 2008 será un año convulsionado. Chávez insistirá en querer enmascarar los problemas reales que afectan a la población, echando mano de rutinarias cuestiones electorales. Insistirá por interpuestas personas en su reforma, a sabiendas de que jurídicamente es improponible. Recurrirá a subterfugios para explicar que el pueblo que sí puede tener la iniciativa para hacer los cambios desechados el pasado dos de diciembre. Probablemente el oficialismo intente modificar el artículo 230 de la Constitución que prohíbe otra reelección del jefe de Estado; quizá pretenda hacerlo mediante enmienda, lo cual, desde el punto de vista jurídico, tampoco sería viable; pero como aquí lo jurídico está supeditado a lo político y a lo fraudulento, no deberíamos descartar que el Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Constitución, con los consabidos votos salvados de los magistrados Cabrera y Rondón le otorguen la posibilidad de someter nuevamente a consideración del pueblo, la reforma y/o enmienda de la norma que habla del período presidencial.

Mientras el Presidente insiste en su reelección, el pueblo seguirá buscando la preciada leche, el indispensable papel higiénico, el azúcar, el pollo, los huevos, el cochino, las caraotas, el aceite etc; y sus compinches también insistirán que el asunto de la escasez es originado por una campaña de acaparamiento, o que no hay leche porque ahora los chinos toman mucha leche: Me imagino entonces, que también los chinos ahora están usando más papel toillet, comiendo cochino, consumiendo azúcar, comiendo caraotas, pollo y friendo en aceite o cualquier otro producto no existente en los anaqueles de los mercados venezolanos, ni siquiera en mercal.

La política agroalimentaria, como muchas otras, ha fracasado, y es que jamás podría tener éxito mientras tengamos ministros sin ningún tipo de experticia para manejar esos temas. Supongo que Chávez como manejó una cantina en los cuarteles, pensará que suplir de alimentos un país es algo similar y en consecuencia coloca en ese ministerio a un militar.

Repito, Chávez tratará de distraer la atención hacia otros temas, jamás a los urgentes. La inseguridad, la inflación y la escasez seguirán galopante, la salud tampoco le es prioritaria; lo único que a él le interesa es ver como carrizo impone los cambios que el pueblo desaprobó.

Amnistía para los presos políticos.

Aunque conocemos en carne propia cuál es el talante de este régimen, no podemos renunciar en continuar exigiendo libertad para los presos políticos; no mediante un indulto presidencial como de buena fe lo pidió un sector de la oposición el pasado sábado, sino mediante una ley de amnistía que emane de la Asamblea Nacional. Para que de ese modo sean liberados quienes hasta el día de hoy por razones estrictamente políticas el régimen mantiene tras las rejas; pero también para que puedan regresar al país o salir de la clandestinidad los tuvieron que salir de las fronteras venezolanas para evitar un encierro injustificado.

Nota: A mis lectores y a quienes no me leen, quiero expresarles mis más sinceros deseos de que reciban una feliz navidad y un mejor año nuevo; de igual manera les informo que por motivos estrictamente vacacionales, ya que mi familia se lo merece, dejaré de escribir por lo que resta del año 2007 hasta el día lunes 14 de enero cuando retome nuevamente mis comentarios semanales.

El régimen en barrena
Pablo Aure
El Carabobeño

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