Políticos argentinos viajan en vuelo controversial a ver partido de fútbol a Uruguay
Un diputado de la oposición hizo el jueves un pedido de informes al Poder Ejecutivo luego de que varios medios de prensa denunciaron que un vuelo no regular de la compañía estatal Aerolíneas Argentinas trasladó a políticos y sindicalistas a Montevideo para presenciar el partido de la selección de fútbol ante Uruguay.
Pero el presidente de la compañía, hijo de un gremialista aliado al gobierno, negó que se haya tratado de un vuelo especial y aseguró que fue agregado “porque había mucha demanda de pasajeros, seguramente motivada por el partido”.
“Fue un vuelo charter, no regular, programado horas antes con destino a Montevideo” el 14 de octubre, dijo al canal de noticias por cable TN el diputado demócrata Omar de Marchi, quien hizo el pedido de informes.
“Es un avión 737-700 de 146 asientos en el que sólo viajaron 41 pasajeros. En la mayoría de ellos el pasaje está identificado con un código W, que es un código interno de la compañía que indica que (los pasajes) son pagados por una orden interna”, añadió.
De Marchi confirmó que la nómina de pasajeros del controvertido vuelo incluye a Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas–, Facundo Moyano –hijo del titular de la principal central obrera del país y aliado al matrimonio Kirchner--, el diputado del oficialismo Juan Cabandié y militantes de un grupo político conocido como La Cámpora, que dirige Máximo Kirchner, hijo de la presidenta Cristina Fernández.
Para De Marchi, “de confirmarse, es de una gravedad moral enorme… lo mínimo que corresponde es la renuncia del presidente de la compañía”.
En declaraciones a radio Continental, Recalde explicó que “lo que ocurrió es que… ese día se agregaron frecuencias a Uruguay porque había mucha demanda de pasajeros, seguramente motivada por el partido de la selección. Se agregó un vuelo porque estaban completos los dos primeros aviones”.
“En ese vuelo y en los anteriores viajaron pasajeros que pagaron su boleto como cualquier hijo de vecino, incluso yo”, agregó.
El escándalo estalló el mismo día en que Recalde debía concurrir al Congreso junto al secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi para informar cómo ha sido la evolución de la compañía aérea desde que fue estatizada el año pasado.
“La proyección es que en 2011 vamos a tener un déficit tolerable, de 10 millones de dólares por mes. Y esto se justifica por los destinos a los que volamos y no son rentables. En 2012 podemos llegar a un equilibrio en las cuentas”, dijo Schiavi a periodistas tras presentar en el Congreso el plan de negocios de Aerolíneas Argentinas para los próximos cinco años.
Por su parte, Recalde indicó que “tenemos una flota vieja, vetusta, que genera mayores costos. Apuntamos a ir cambiando los aviones paulatinamente para llegar a tener una flota nueva en 2012″.
Pero la conferencia de prensa estuvo centrada en el polémico vuelo a Uruguay.
“Fue una decisión comercial, no fue un capricho de algún amigo del poder”, sostuvo Recalde. “Cada uno de los que viajaron en ese vuelo pagaron su boleto”, agregó.
En diciembre de 2008 el Senado convirtió en ley un proyecto del Poder Ejecutivo que dispuso la expropiación de Aerolíneas Argentinas y su controlada Austral al Grupo Marsans de España.
El grupo español consideró “ilegítima” la medida y confirmó que concurrirá ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial.
Marsans controlaba las compañías desde 2001, año en el que las había adquirido a la también española Iberia. Las aerolíneas habían sido privatizadas a principios de la década de 1990 bajo el gobierno de Carlos Menem.
Marsans y el gobierno no han logrado ponerse de acuerdo sobre el precio de venta de las líneas aéreas. Mientras para el gobierno tienen un valor negativo de más de 800 millones de dólares –por lo tanto juzga que debería abonar ni un dólar al grupo español– Marsans sostiene que ambas compañías tienen un valor de mercado que supera los 400 millones de dólares.
Vía “AP”
