Los ocho colombianos asesinados en la frontera colombo-venezolana podrían ser paramilitares, reveló este lunes el vicepresidente venezolano Ramón Carrizález, quien no descartó además que pudiera tratarse de un grupo de infiltrados del gobierno de Colombia.

Carrizález, en entrevista con la televisora multiestatal Telesur, indicó que “existen muchos indicios que conducen a identificarlos como paramilitares“, entre los que destacó “la actividad a la que se dedicaban (que) no se correspondía con el nivel de vida que llevaban”.

Según los familiares de las víctimas, estos eran en su mayoría vendedores callejeros que de esa forma sobrevivían en el vecino país.

Además, señaló Carrizález que “los pobladores de la zona aseguran que frecuentemente aparecían involucrados en hechos violentos“, según expresa un comunicado de la vicepresidencia venezolana.

“Expresaban muchos de ellos que eran paramilitares, que estaban aquí sostenidos por personas que aún están por identificar entonces todas estas actuaciones, la manera como llegaron, tenían identidad como grupo, nos hace pensar que es parte de esos planes de infiltración del gobierno colombiano, apoyado por factores internos. Que casualidad que se da en el Táchira”, lanzó Carrizález, pocas horas después que el gobierno denunciara a Colombia de promover actividades de espionaje y conspiración.

El secretario de gobierno del estado fronterizo de Táchira, Leomagno Flores (de oposición) atribuyó como un posible responsable de los hechos a un brazo del guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.

Que casualidad que (los hechos) se dan en el Táchira y que el gobierno de ese estado sale inmediatamente a responsabilizar a uno de los grupos que están en pugna en territorio colombiano, cuando aún no se tenía conocimiento pleno de lo que allí estaba ocurriendo”, refutó el vicepresidente.

Los ocho colombianos, junto a un peruano y un venezolano, fueron secuestrados el pasado 11 de octubre en el municipio Fernández Feo (Táchira), mientras jugaban un partido de fútbol.

Carrizalez también detalló que de las doce personas originalmente secuestradas el pasado 11 de octubre mientras disputaban un partido de fútbol, hay dos personas con “una situación especial”. Una de ellas está desaparecida, mientras que la otra, un joven de 17 años, el único sobreviviente de la masacre, está recibiendo tratamiento médico en Caracas, capital del país.

“Hay dos personas con una situacion especial. Uno que no aparece. Nosotros no somos tan irresponsables como el gobierno colombiano para salir a especular. El otro, el que está herido, el sobreviviente, se encuentra protegido, se encuentra aquí, en Caracas. Fue sacado de la zona rápidamente. Se encuetra en tratamiento. Es parte del proceso de investigación”, explicó.

Con información de AFP y teleSur

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