Las furgonetas del CICPC apenas se dieron abasto el primer día del año en su recorrido por las calles de Caracas. Tuvieron que recoger muchos muertos que iban amontonados en las platabandas. Al menos 29 cadáveres fueron recogidos de la calle.

Con el inicio de 2008, las estadísticas por homicidio revelaron un aumento considerable con respecto a lo que fue el comienzo del período de 2007, cuando se reportaron 57 decesos.

La apertura de un nuevo año trae consigo el alerta de las materias que siguen pendientes, como es el desarme de la población, la depuración de los organismos de seguridad y la reducción del retardo procesal, ya que más de la mitad de la población penal sigue esperando por una sentencia definitivamente firme.

En materia de homicidios, el año se inició con la muerte violenta de 63 personas, saldo que surge de 29 cadáveres que fueron recogidos de las calles de Caracas durante la mañana del 1º de enero y 34 que se suman de las celebraciones que se extendieron hasta la madrugada de hoy. Solamente en el oeste de Caracas 17 cadáveres fueron recogidos en las vías públicas.

El último fin de semana de 2007 cerró con la cifra de 33 muertes violentas, que sumadas a los 29 casos del 1º de enero, ubicó las estadísticas en 62 homicidios.

El pasado 27 de diciembre de 2007, el titular de Relaciones Interiores y Justicia, Pedro Carreño, reconoció que hubo en todo el año un total de 12.249 asesinatos en todo el territorio nacional.

A juicio de Carreño, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) recibió 150.400 casos, de los cuales hasta el último de noviembre se habían remitido al Ministerio Público más de 111.196 expedientes, es decir, el 74%.

Pero a estos números hay que sumar que el ingreso de 670 cadáveres a la morgue de Bello Monte, producto de la violencia e inseguridad durante el mes de diciembre.

PRIMERA MASACRE DEL 2008

Las armas y la lucha por el control de las drogas es lo que mantiene una especie de estado de guerra que culminó ayer con la muerte de cinco personas en la primera madrugada del 2008, en la comunidad de El Guarataro.

La primera de las víctimas mortales fue identificada como Miguel Yánez, de 24 años, quien cayó en el callejón “B”, sector Cruz de la Vega; el segundo de los ultimados fue Raúl David Alcalá, de 31, quien perdió la vida en la Calle Nueva; y José Alberto Montero, murió en Lomas del Viento, cuando bajó a buscar información sobre uno de los presuntos asesinados.

Pedro Montero, padre de uno de los occisos, informó que su hijo José Alberto fue asesinado por presuntos funcionarios de seguridad, quienes aparentemente le sembraron una pistola, ya que el joven no era violento y nunca portó armas de fuego.

Montero aseguró que José Alberto estudiaba en la Universidad de la Fuerza Armada Nacional (Unefa) y se desempeñaba como asistente administrativo en la Dirección de Gestión de Operaciones de la Alcaldía Libertador.

La cuarta de las víctimas fue identificada como Miguel León, de 21 años, y un quinto sujeto llamado José Tarazona. La madrugada sangrienta al parecer se inició cuando los integrantes de una banda que mantiene azotado a El Guarataro, denominada “Los Quilombos” bajó para tratar de atacar a un grupo enemigo en otro sector.

Los disparos, según comentó un vecino del sector, comenzaron después de las 3:00 de la mañana pero pocas personas se atrevieron a asomarse hasta la mañana de este martes, cuando una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) se hizo presente en el sector para recoger los cadáveres que quedaron regados por varios sectores de la comunidad de El Guarataro e iniciar las averiguaciones respectivas.

Los organismos policiales se mantienen alerta en el sector de San Martín y El Paraíso, debido a que dos de las víctimas eran líderes dentro de estos grupos, por lo que no se descarta una nueva confrontación o un ataque durante alguno de los velorios de estas personas.

PLAN COHERENTE

Recientemente el criminólogo Fermín Mármol León comentó que el problema de la inseguridad se debe principalmente a la gran cantidad de armas de fuego que de manera ilegal están en las calles del país. Cuando el director de la extinta Policía Técnica Judicial fue consultado sobre los problemas que sufren los diversos organismos de seguridad, abogó por un plan de seguridad coherente en el tiempo ya que no estaba claro cómo se unificaría el trabajo con los consejos comunales.

La violencia no sólo alcanzó a la colectividad en general sino que afectó a los propios organismos de seguridad que hacen vida en el área metropolitana de Caracas, donde 38 uniformados terminaron perdiendo la vida en el cumplimiento de sus funciones o a manos de delincuentes.

De todos estos cuerpos el más afectado fue la Policía Metropolitana, que perdió 18 de sus integrantes y le siguió la policía científica que ofrendó como sacrificio a siete de sus funcionarios durante el año 2007.

Con respecto a la población en general, el transporte público también tuvo que llorar por la pérdida de sus compañeros. En diferentes partes de Caracas la cifra de manifestaciones que se produjeron fue mayor a 20 y nunca cesaron las amenazas de una posible hora cero por inseguridad.

En total fueron 18 los choferes de diferentes rutas los que perdieron la vida a manos del hampa, el último de ellos fue William Enrique Torres, de 30 años, quien apareció muerto dos días después de desaparecer el pasado 25 de diciembre.

Los taxistas también registraron un aproximado de 21 homicidios en 2007, solamente con sus agremiados ya que no hubo un control sobre los denominados piratas que perdieron la vida en este tiempo.

JESÚS GERARDO HERNÁNDEZ – El Mundo

Tres taxistas asesinados en Caracas en lo que va de 2008

El primer taxista en perder la vida en Caracas durante la madrugada de 1º de enero fue José Peñaloza (44), quien caminaba por el barrio Niño Jesús de Catia, después de guardar su auto tras la jornada laboral en el asueto de fin de año.

Familiares de José Peñaloza, dijeron que el hoy occiso llegó hasta su residencia donde compartió con la familia y recibió el año nuevo. Posteriormente la víctima salió como a las 2:00 de la mañana, pero al regresar dos horas después fue esperado por un grupo de sujetos que los asesinaron al tratar de despojarlo de sus objetos de valor.

Los deudos comentaron que Peñaloza venía con un pasajero habitual a quien buscaba en las madrugadas para llevarlo hasta su hogar. Aparentemente el joven se detuvo para saludar a una persona y el taxista avanzó unos metros antes de caer herido mortalmente.

Peñaloza fue herido en una pierna por lo que el cliente que el acompañaba tomó el auto y lo llevó hasta el hospital de los Magallanes de Catia, donde le colocaron un suero, el cual no fue suficiente porque el taxista murió desangrado.

El segundo de los conductores en caer fue identificado como Félix Ramón Torres, de 29 años, quien murió de un disparo en la cabeza cuando se encontraba en El Llanito, durante la madrugada del 1º de enero, entre las 4:00 y 5:00 de la mañana del primer amanecer del 2008.

Los familiares, a las puertas de la Morgue de Bello Monte manifestaron no tener conocimiento de los detalles del homicidio, sólo respondieron que el profesional del volante fue trasladado al hospital Domingo Luciani, donde falleció la ingresar.

El tercero de los choferes de taxi en perder la vida durante el inicio del 2008 fue Nelfi de Abreu, quien fue herido por dos disparos de bala, uno de ellos en el cuello. Testigos del hecho indicaron que el occiso fue abordado por tres sujetos para que lo llevaran hasta el sector Los Campitos, pero en el camino los sujetos apelaron por un arma y lo hirieron de gravedad.

De Abreu fue taxista durante toda su vida y fue unos de los fundadores de la línea a la que pertenecía, denominada 19 de Abril, cuyo trabajo desenvuelve principalmente en Petare.

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