
Marco Aurelio García, el delegado brasileño en la “Operación Emmanuel”, fue entrevistado por La Nación. Evitó cualquier crítica al Presidente Uribe y puso énfasis en el “incumplimiento de las FARC”. Por su parte los delegados de Ecuador y el Canciller argentino también hablaron del tema.
Entrevista al delegado de Brasil
“Con Néstor corríamos el riesgo de pasar una temporada en la selva. Por cuestiones de edad, mi estada iba a ser muy corta“, bromea Marco Aurelio García, sentado en el lobby de un hotel céntrico de la capital venezolana.
Minutos antes de regresar a su país, el asesor internacional del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva defendió ante LA NACION la labor de la comisión de garantes que integró junto con el ex presidente Néstor Kirchner y otros nueve representantes de seis países.
Ratificó, además, que el alto comisionado para la Paz, el colombiano Luis Carlos Restrepo, les había informado que no podía garantizar su seguridad y la del ex presidente argentino durante y después de la frustrada Operación Emmanuel, en las que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberarían a tres de sus rehenes.
Diplomático, el brasileño evitó culpar a alguna de las partes por el fracaso de la operación, aunque puso énfasis en el “incumplimiento” de la guerrilla, que precipitó el final amargo del operativo.
-¿Qué balance puede hacer del funcionamiento de la comisión?
-La comisión estuvo muy bien, pero la operación dependía de una sola cosa: las coordenadas que debían dar las FARC. Y las coordenadas no llegaron. Siempre estuvimos en contacto con el presidente Uribe [Alvaro], con Chávez [Hugo], con la delegación argentina, que siempre puso mucho peso político por la presencia del ex presidente Kirchner.
-¿Se enojaron por la demora?
-No fue una cuestión de demora… pero comenzamos a tener la impresión de que la espera podía extenderse indefinidamente. Eso era negativo para la comisión, que se sentiría desmoralizada ! si la operación continuaba sin concretarse. Confiamos en que se pueda reactivar.
-¿Cree que la operación todavía se puede llevar adelante?
-En la nota tratamos de dar una solución para eso. El presidente Uribe nos habló de un corredor humanitario, tenemos que definir cómo. Hemos pedido que en las próximas 24 horas se suspendan las operaciones militares, tanto del ejército colombiano como de las FARC.
-Pero Chávez dice que sin coordenadas es imposible…
-[Se pone serio.)] Bueno, cuando las FARC entreguen las coordenadas, entonces allí el gobierno colombiano crearía el corredor. Las dos cosas van juntas. No es una operación sencilla, pero hay garantía de objetividad en la Cruz Roja.
-Chávez dijo que Uribe llegó a dinamitar el proceso… ¿Fue así?
-Lo del niño es un hecho que debe ser comprobado. Si se comprueba, introduce un elemento nuevo, puede ser verdad… Es un aspecto rocambolesco de todo esto, que agrega más emoción, sobre todo a ustedes, los periodistas [se sonríe].
-¿Esto les enseñó que no se puede negociar con las FARC?
-Mire, si le contestara que sí sería un tonto, por haber venido hasta aquí… [se ríe]. Es una negociación compleja, con una fuerza insurgente… tengo mis opiniones, pero en una negociación como ésta uno debe dejarlas de lado.
Entrevista de La Nación (Argentina)
Entrevista al delegado de Ecuador
El delegado ecuatoriano, Gustavo Larrea, es entrevistado hoy en el diario El Comercio de Ecuador:
¿Por qué se truncó la entrega de los tres rehenes de las FARC esta semana?
Las FARC emitieron un comunicado donde afirmaron que no tenían posibilidad de hacer el movimiento de los secuestrados, pues el gobierno del presidente Álvaro Uribe aumentó las operaciones militares en la zona. Nosotros suspendimos la acción porque no teníamos las coordenadas del sitio en el que se nos iba a hacer la entrega y las FARC no se comprometieron a efectuarla en estos días.
¿Para cuándo queda entonces la operación?
Nosotros cesamos la acción hasta cuando podamos tener las garantías, tanto de las FARC como del Gobierno de Colombia, para llevarla a término.
¿Qué ambiente encontró en Villavicencio antes de anunciarse la no entrega de los tres rehenes de las FARC?
Villavicencio está muy distante de la zona de operaciones de las FARC. Por lo tanto, a nivel de la población, los colombianos estaban muy contentos de que por fin se inicie la entrega de los secuestrados. A escala militar y policial contamos con la seguridad que nos brindó el Estado colombiano.
¿Percibió algún movimiento que no estuviera de acuerdo a lo ofrecido por el gobierno del presidente Uribe?
El Gobierno nos dijo que no habían realizado operaciones militares directas -como bombardeos-, pero reconoció que mantenía la vigilancia militar en todo el territorio colombiano. Eso complicó mucho la acción, por esa razón le pedimos al Gobierno, y al presidente Uribe en particular, la posibilidad de generar un corredor o zona humanitaria que permita que el desplazamiento de los secuestrados se produzca sin riesgo y que permita la liberación.
¿Hubo operaciones militares, como lo denunciaron las FARC?
No sabemos si se aumentó o no el número de operaciones militares en la zona. Pero puedo decir que la operación se suspendió porque no se dieron las garantías para su culminación exitosa. En ese sentido, como comisión humanitaria, debemos creer en ambas partes, en función de que se viabilice la entrega de los rehenes en las próximas semanas.
¿Cuál fue la respuesta de Uribe a este pedido?
Afirmó que, en un inicio, no había problema. Quedó pendiente para acordarlo más adelante, de acuerdo con la especificación de la zona escogida para ese efecto. No conocemos en qué región de Colombia estaría la misma, porque es una propuesta que debe venir de las FARC.
¿Tiene razón el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando dice que Álvaro Uribe torpedea la entrega de los tres cautivos?
Respeto la opinión del presidente Hugo Chávez…
¿Qué piensa de esta hipótesis: Álvaro Uribe no está dispuesto a permitir el protagonismo de Hugo Chávez?
Pudiera ser, pero lo fundamental en este tipo de acciones es el objetivo humanitario, más allá de quién convoca. No queremos que se genere la visión de que hay un ganador o un perdedor. La acción del presidente Chávez es humanitaria, lo mismo que la de los gobiernos de Brasil, Argentina, Ecuador, Francia, Suiza y Cuba.
Pero el enfrentamiento Chávez-Uribe no ayuda a concretar ese objetivo. ¿Usted qué opina al respecto?
Desde luego, el deterioro de las relaciones entre los dos pueblos y los dos presidentes pudiera generar algún problema para viabilizar la entrega de los secuestrados por este canal. Pero eso no quiere decir que no puedan existir otras formas que las propias FARC planteen en función de la liberación de este grupo de secuestrados, y más adelante de otros.
Hace poco, el diario El País de España denunció que las FARC tienen un santuario en Venezuela. ¿Hasta qué punto esta denuncia afecta al proceso del canje humanitario?
A veces, afirmaciones no fundamentadas –igual se dijo en algún momento sobre Ecuador- generan tropiezos a un proceso delicado como este. Por eso hay que actuar con absoluta madurez, más por lo delicado de la situación de Colombia. En Ecuador jamás existió un santuario para la guerrilla, no existe ni existirá…
La pregunta se refería al tema en Venezuela…
No creo que en Venezuela exista ningún santuario, ese argumento es de un sector en esa nación, que está demostrado que es falaz.
¿La propuesta de la Canciller ecuatoriana de ofrecer el territorio del país para un eventual canje humanitario o para una negociación entre el Gobierno colombiano y las FARC tuvo eco en Colombia?
Aún no puedo dar una respuesta sobre eso. Es un planteamiento y en los próximos días veremos qué respuesta dan el Gobierno colombiano y las FARC.
¿Cómo recibió la misión internacional humanitaria la noticia de que el pequeño Emmanuel pudiera no estar en manos de las FARC?
Con prudencia, porque creemos que una hipótesis de ese tipo no debió hacerse pública antes de comprobarse.
De comprobarse esta hipótesis, ¿cómo quedaría la imagen de Chávez en el proceso?
No creo que se afecte la imagen del presidente Chávez, sino la de las FARC. Pero adelantar teorías es caer en el mismo error, es juzgar versiones, no hechos.
Entrevista al Canciller argentino
Por su parte, el Canciller argentino Jorge Taiana es entrevistado en Clarín por Natasha Niebieskikwiat.
A quién no hay que creerle, a Uribe o las FARC? ¿A ambos?
-El conflicto armado en Colombia tiene muchas décadas. Es una historia larga, de desencuentros, frustraciones. Para que un proceso de un comienzo de canje humanitario salga bien, se requiere de mucha buena voluntad de todos los actores.
-Pero hay dos versiones diferentes, la de las FARC y las del gobierno colombiano…
-Sí, encontradas. Las FARC no dieron las coordenadas, y sin éstas no podía haber rescate porque no se podía establecer el punto de encuentro. Las FARC dijeron que no podían dar las coordenadas por el incremento de la actividad militar en la zona.
-¿Los observadores advirtieron si había actividad militar?
-No. No lo podíamos comprobar. Sí sabemos, y el gobierno de Colombia lo reconocía, que había actividad militar en casi todo el país. Una actividad que es permanente. Lo que dicen es que no hubo combates, lo que sería cierto, pero eso no quiere decir que no hubiera actividad militar, como patrullas movilizándose por distintas zonas, y eso puede ser un obstáculo para un pequeño grupo que lleva a los rehenes.
-¿No contaban con la información sobre la intransigencia de Uribe a este tipo de condiciones?
-Sí, contábamos con esa información y ciertamente el tema que está trabando el avance hacia un acuerdo de canje humanitario es justamente que las FARC piden el despeje de dos municipios, mientras que el gobierno no acepta ese despeje y ahora en su última propuesta hubiera aceptado el despeje de un área de 150 kilómetros cuadrados.
-¿Cómo fue la comunicación con Uribe? La información del lado colombiano no fue buena…
-Recibimos información… (se queda pensando) No recibimos la información necesaria y sustancial que tenían que producir las FARC. El meollo de la situación: las coordenadas, el punto de encuentro. La razón por las que no se produjo esa información puede ser opinable, debatible.
-¿Estados Unidos se involucró en este proceso siendo un aliado muy cercano a Uribe?
-No tenemos información de que eso haya sucedido.
-A la luz de los resultados ¿cree que la decisión de que viajara Kirchner fue desacertada?
-Yo creo que fue acertada. No creo que haya que mirar estas situaciones como un partido de fútbol. Si se gana está bien y se pierde está mal. Hubo varios antecedentes, algunos con resultados positivos y otros con resultados negativos. Creo que es correcto lo que se hizo.
-¿Y qué se hizo?
-Ante una decisión unilateral de las FARC de liberar a rehenes, y la petición del presidente Chávez, se planteó la formación de una comisión internacional con la participación de delegados que apoyan y acompañen ese interés. Eso demuestra por un lado, desde el punto de vista argentino un interés humanitario que está presente en general en nuestra política exterior. Segundo, demuestra un interés específico por la situación de los secuestrados de las FARC. Lo que muestra claramente una prioridad que hemos tenido durante el gobierno del presidente Kirchner y que en el caso de Cristina Fernández ya había expresado, incluso en la conversación que tuvo con el presidente Uribe en particular con la situación de Ingrid Betancourt. Vemos esto como un paso hacia un acuerdo humanitario que permita la liberación de todos los secuestrados. Este acompañamiento busca un momento de inflexión en donde se pueda plantear el tema del canje humanitario.
-¿La internacionalización del conflicto incomodó a Uribe?
-No es internacionalización. Lo que busca la comunidad internacional es ayudar para que haya una solución humanitaria.
-Pero Uribe siempre se mostró interesado en obstaculizarla…
-El siempre expresó su desconfianza de que las FARC cumplieran su parte. En ese sentido sí se puede decir que en la frustración él va a argumentar que las FARC no cumplieron su parte.
-¿Bajo qué condiciones Kirchner volvería a Colombia?.
-Cuando lo disponga la Presidenta y haya garantías para el desarrollo de la misión. Eso está en el comunicado de la delegación: que las FARC detengan acciones y que Colombia defina un área humanitaria segura para garantizar el desplazamiento de los secuestrados. Pero se requiere de circunstancias muy difíciles, reconstruir una voluntad específica y una confianza mínima para concretar este hecho.
-Las FARC sembraron dudas sobre la calidad de interlocución que mantienen con Chávez…
-Chávez tuvo la confianza de que se ibas a conseguir las coordenadas y estos datos no estuvieron. Las FARC aducen sus razones. Uno puede pensar muchas cosas de esas razones. Pero lo cierto es que no sucedió… Hay que ver qué pasa ahora. Si los rehenes son liberados… Si no, la sensación de desaire cobra fuerza.
-¿Qué puede revertir la sensación de fracaso?
-Yo no lo llamo fracaso
