Tras abrir un boquete en la pared del albergue de Sabaneta, ocho de sus internos —la mayoría provenientes de la Costa Oriental del Lago— se fugaron entre la noche del sábado y la madrugada del pasado domingo.
La comisaria Odalis Caldera, secretaria de Seguridad y Orden Público, informó que, aunque no tiene competencia en el centro de arresto, prestó la colaboración de los funcionarios de la PR, solicitada por la directora, para custodiar el área externa y evitar una posible alteración o fuga de los reclusos.
“Nos encontramos con un boquete desde donde los jóvenes están recluidos hasta el área de proveeduría”, explicó la funcionaria.
Un vocero de la policía del estado resaltó que algunos de los prófugos fueron detenidos en la Costa Oriental, pero no aportó la identificación de ninguno de ellos.
La directiva del albergue tampoco ofreció detalles de la fuga la mañana de ayer y se tejieron muchas hipótesis sobre el caso, aportadas por los mismos familiares de los presos que esperaban noticias de lo ocurrido.
Marlene Andrade, quien tiene a sus dos hijos en el centro de arresto, contó que se rumoró un motín y luego se produjo la fuga de los delincuentes. “Me extrañó la presencia policial porque habían más funcionarios de lo normal y estamos preocupados por lo que pueda pasar dentro del albergue”, expresó la madre.
Ayer a las 7:30 de la mañana, una situación irregular en el albergue impidió que el hijo de Wilmer Bracho asistiera a la sede de los tribunales, donde lo esperaban para el inicio de la audiencia preliminar. La policía inició la búsqueda de los prófugos en varias zonas de la ciudad.
Vía “Panorama”
