El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, invitó este miércoles a los gobernantes, a los empresarios y a los ciudadanos brasileños a “pensar a lo grande” si de verdad se quiere conseguir que Brasil sea uno de los países más pujantes del mundo.

“Si Brasil quiere ser una de las economías más importantes del mundo, no podemos seguir actuando como si fuéramos un país pequeño”, dijo Lula al inaugurar en la City londinense el despacho del Banco Nacional de Desenvolvimento Economico e Social (BNDES).

En el corazón de uno de los principales centros financieros del mundo, el mandatario brasileño expresó su “orgullo” por cumplir un viejo sueño, el de tener compañías nacionales radicadas en el exterior con la financiación necesaria para su funcionamiento.

La presencia del BNDES en la City, con el objetivo de servir de plataforma de las operaciones globales de Brasil en el mundo, es un ejemplo de que el país ha empezado a cambiar de actitud, dijo Lula.

El país está cansado de ser visto como un país pequeño, de pensar en pequeño”, declaró el presidente, acompañado en la inauguración entre otros por el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, y el ministro británico de Empresas, Peter Mandelson.

El ministro británico expresó su satisfacción por que el Gobierno brasileño haya elegido Londres como “plataforma para su expansión internacional” y destacó que la buena relación histórica entre ambos países cimentará una relación futura “más estimulante”.

El presidente brasileño recordó que en el mundo globalizado Brasil parte con ventaja: “si el mundo necesita más alimentos, Brasil puede producirlos; si el mundo necesita más bio-combustibles, Brasil puede producirlos, y si el mundo necesita más petróleo, Brasil está en disposición de producirlo”.

La elección de Río de Janeiro como sede para albergar los Juegos Olímpicos de 2016 fue puesta como ejemplo por Lula de que Brasil puede optar a lo máximo, pese al pesimismo de algunos sectores de la sociedad que “siguen pensando que los demás pueden y nosotros no”.

Nadie pensaba que Río podría vencer a Madrid, Tokio o Chicago, señaló Lula, quien pidió la misma amplitud de miras a “nuestros bancos y nuestras empresas”, a las que recordó que “no deben nada a las empresas y a los bancos del mundo desarrollado”.

Petrobras y Embraer son dos ejemplos de que “podemos competir en igualdad de condiciones en el mercado internacional sin pedir permiso; con respeto, pero en igualdad de condiciones”, dijo.

Y la oficina del BNDES en Londrse debe contribuir a partir de ahora a terminar de convencer al capital y a la inversión internacional de que “Brasil es una gran oportunidad para quienes quieren hacer negocios y para quienes quieran invertir”.

Ese espíritu lo trasladó a las negociaciones internacionales para tratar de alcanzar un acuerdo en la cumbre sobre el clima de diciembre en Copenhague, donde, según manifestó, “nadie estará en condiciones de dar lecciones a Brasil sobre cambio climático”.

Lula argumentó que la solución pasa por actuar localmente y defendió que “si hacemos los deberes en casa, podremos evitar el problema del cambio climático. El problema es que hay algunos que no hacen los deberes y quieren exigir a los demás”.

El presidente brasileño aseguró que Brasil es uno de los países del mundo que más “energía limpia y renovable” produce, y se mostró confiado en que en la capital danesa haya un diálogo abierto.

No vamos a Copenhague a imponer nuestras propuestas. Vamos a presentar nuestras metas, pero con el deseo de construir con otros países lo que se pueda construir para que el planeta pueda sobrevivir muchos cientos de años más”, afirmó.

La primera de las dos jornadas de la visita de Lula a Londres tuvo un marcado carácter económico y empresarial, ya que el presidente se reunió con el presidente del gigante de la siderurgia mundial Arcelor Mittal, Lakshmi Mittal, y con el presidente del grupo productor de aluminio Alcoa, Franklin Feder.

Hubo un hueco también para la política, en una reunión con el primer ministro británico, Gordon Brown, que le recibió a última hora de la tarde a las puertas del número 10 de Downing Street.

En la agenda, figuraban un memorando de cooperación para que la experiencia de los Juegos Olímpicos de 2012 sea transmitida a Río de Janeiro 2016, así como la discusión sobre la cumbre de Copenhague y la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.

Este jueves, Lula participará en un seminario del periódico “Financial Times” sobre las oportunidades de inversión en Brasil, y posteriormente será recibido por la reina Isabel II.

Finalmente, el presidente brasileño recibirá durante una ceremonia en su honor el premio del Instituto de Asuntos Internacionales Chatham House, que anualmente reconoce a la figura política que hizo “la aportación más significativa a la mejora de las relaciones internacionales en el año anterior”.

Vía EFE

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