Sicarios se disfrazan de médicos y matan a paciente en hospital del Zulia
Ni los pacientes dentro de los hospitales están exentos de la inseguridad que azota a los zulianos. Ayer, tres sicarios disfrazados de médicos subieron hasta el cuarto piso del Hospital General del Sur (HGS) y, por equivocación, acribillaron a un mototaxista , a las 7:30 de la mañana.
El fallecido fue identificado por las autoridades de la PR como Luis Carlos Pereira Díaz, de 22 años, quien se recuperaba de un accidente de tránsito junto con otro amigo, ocurrido en Villa del Rosario, el pasado 1 de noviembre.
Según voceros del organismo policial, los sujetos buscaban a Jhoan Alberto Medina, de 26 años. Este hombre ingresó herido de bala a la misma habitación múltiple en la que se encontraba Luis Pereira.
Los oficiales contaron que Jhoan Medina fue tiroteado en el sector La Pomona y lo trasladaron al HGS, adscrito a la Gobernación del Zulia, el pasado lunes, a las 3:30 de la tarde.
Los médicos le practicaron dos operaciones: una cirugía cervicotomía, por la lesión en el cuello, y otra en el abdomen.
Medina estaba en recuperación con un drenaje en el pecho y fue llevado a la cama 19, del área de neumotisiología, conocida como la zona vieja del centro asistencial (H 4).
Los familiares de Medina insistieron al personal médico que lo remitieran urgentemente a otro hospital, pues —al parecer— le advirtieron que lo buscarían para matarlo.
La autorización médica la recibió Medina el pasado martes, a la 1:30 de la tarde, y cinco horas después salió hacia otro centro hospitalario.
Mientras que en la cama 17 quedó Pereira con un drenaje en el pulmón izquierdo y otro en el tórax, un tratamiento médico similar al que le practicaron a Jhoan Medina.
La comisaria Odalis Caldera, secretaria de Seguridad y Orden Público de la Gobernación del Zulia, informó ayer que los sujetos llegaron en un vehículo y lo estacionaron en el área administrativa, ubicada en la parte trasera del centro asistencial, a las 6:30 de la mañana.
Vestidos con batas de médico y estetoscopios alrededor de sus cuellos, los sicarios se trasladaron por las escaleras del área vieja hacia el cuarto piso. Testigos relataron que los hombres conversaron en el pasillo por una hora y entraron a la habitación.
Según Ermelinda Díaz, madre del infortunado, era primera vez que veía a los “supuestos galenos” y éstos examinaron de pies a cabeza a su hijo. Nunca hablaron. Describió que el otro sujeto salió de la habitación a hablar por teléfono, seguido de sus acompañantes.
En ese instante, la progenitora pensó en preguntarle a los “doctores” que si su hijo estaba bien, podría ir hasta la Villa (Perijá) a descansar un poco en su casa, pero no lo hizo. “Mi hijo (Pereira) me dijo que tampoco los conocía”, recordó Díaz.
Minutos después, los hombres entraron nuevamente a la habitación. Uno de ellos sacó una pistola oculta debajo de la manga de su bata y le disparó cinco veces a Medina en la cama, delante de su madre, esposa, una cuñada y otro paciente que estaba bajo observación médica.
“A la esposa (Ana Rosales) la empujaron al piso y uno de ellos, el que tenía un estetoscopio en el cuello, de contextura robusta y de suéter negro, mató al muchacho”, contó un allegado de la víctima.
Los criminales huyeron en el mismo vehículo.
Los sobrevivientes del tiroteo contaron que uno de ellos —alto y delgado— vestía suéter amarillo con rayas verdes.
Una comisión de la Brigada contra Homicidios del Cicpc se trasladó al sitio para interrogar a los familiares del infortunado y determinar las causas del suceso. Los peritos de la policía científica colectaron cinco conchas de bala percutida.
Por su parte, la comisaria Caldera presume, por las circunstancias del hecho, que se trataría de una equivocación, debido a que Pereira no estaba solicitado y no registraba antecedentes penales. “Todo orienta a que pudiera ser una equivocación por la forma, tal vez, cómo los autores intelectuales describieron al sujeto que intentaron matar”, dijo la funcionaria en rueda de prensa.
Resaltó que el hospital cuenta con 56 vigilantes internos distribuidos en grupos de 10 hombres que laboran en los turnos diurno, vespertino y nocturno, apoyados con ocho vigilantes de una empresa privada.
Sin embargo, los familiares de la víctima denunciaron que la seguridad en el hospital es deficiente y debe reforzarse en el horario de visitas. “A la habitación llegaban muchas personas que visitaban a ese hombre que dicen que buscaban para matarlo y los vigilantes no hacían nada. Queremos que las autoridades investiguen qué pasó”, expresó Díaz.
Para el momento del suceso sólo había dos vigilantes en ese piso, según informó Caldera.
El cuerpo detectivesco intentó entrevistar a Jhoan Medina, pero no lo han localizado ni en el “Coromoto” y tampoco en su residencia.
Vía “Panorama”
