Adriano Gonzalez Leon

Noticias24.- Este sábado ha fallecido a causa de un infarto el poeta y escritor trujillano Adriano González León, quien fuera en vida uno de los literatos más prestigiosos de Venezuela. Una de sus novelas, País Portátil, fue merecedora del Premio Biblioteca Breve otorga la editorial Seix Barral. León, nacido en 1931, fue autor de los cuentos Hombre que daba sed, Todos los cuentos más uno y Asfalto-Infierno, y del poemario Hueso de mis Huesos. Se inició en la política luchando contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez, y luego persiguió este interés desde la revista Sardio, de la que fue editor, publicación reconocida por su compromiso con los ideales de la izquierda en la década de los sesenta.

González León ejerció la docencia como catedrático de la Universidad Central de Venezuela, además de cumplir labores diplomáticas en Buenos Aires, París y Madrid.

El diario El Nacional contó con González León entre sus columnistas, y publica esta nota acerca de su figura:

Nacido en Valera en 1931, González acababa de ver la edición en Venezuela de su novela de 1994 Viejo, un libro que recibió elogios incluso de Gabriel García Márquez, que dijo que era “la novela que yo hubiera querido escribir.”

González León fue corresponsal en la zona andina de El Nacional a los 15 años. Fue profesor de Literatura en la Universidad Central de Venezuela, donde se graduó de abogado, y en 1955 fundó el grupo Sardio, que editó una revista del mismo nombre que difundía escritores de todo origen y de gran compromiso político. Además colaboró con revistas como Letra Roja y El Techo De La Ballena. El Nacional también le dio el premio del Concurso Anual de Cuentos de 1956 por El Lago.

Sus primeras incursiones en la literatura fue como cuentista, con las obras Las Hogueras Más Altas (1959), Asfalto-Infierno (1963) y Hombre Que Daba Sed (1967), donde describía ambientes urbanos y campesinos sombríos y dramáticos. Su punto más alto fue en 1968 cuando obtuvo el Premio Biblioteca Breve de Barcelona, España, por su novela País Portátil, una novela desarrollada entre el ambiente campesino de Trujillo y el urbanismo de Caracas.

Siempre de letra fácil, y nunca escondió sus creencias de izquierda. En entrevista publicada en la edición aniversario de El Nacional, donde también tenía una columna todos los jueves, González León dijo que vivía su venezolanidad con mucha angustia. “Yo nunca había pasado por una situación de incertidumbre mayor que la que enfrento ahora”, dijo. “Para mí es inconcebible que muchos compañeros con quienes construimos una idea de la izquierda venezolana hoy estén tan confusos y no hayan aprendido la lección brutal del fascismo, el nazismo, el gran engaño del estalinismo y, sobre todo, la construcción artificial de esas repúblicas socialistas, que no fueron sino países espantosamente sometidos y vejados.”

También era dueño de un particular sentido del humor. En la última entrevista que se publicó en este diario, el 3 de octubre de 2007, afirmó: “Aunque nunca podré ganarme un apelativo tan noble como el de ‘El manco de Lepanto’, creo que sí llegaré a ser llamado `El cojo del Alto Escuque’”.

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