
A un mes de los comicios generales de Bolivia la pugna electoral entró en una fase de “judicialización” que afecta a la oposición, mientras el presidente Evo Morales, en su campaña a la reelección, centra sus esfuerzos en convencer a la clase media del país.
Aunque hay ocho candidatos presidenciales en liza, son el indigenista e izquierdista Morales y el ex militar y ex gobernador de Cochabamba Manfred Reyes Villa quienes centran mayoritariamente el protagonismo mediático de la campaña electoral.
Morales aspira a ser reelegido para gobernar hasta el 2014, un objetivo que dan por hecho todas las encuestas difundidas hasta el momento, que le otorgan más de un 50 por ciento de intención de voto y le sitúan a mucha distancia por delante de sus rivales.
No obstante, entre agosto y octubre ese respaldo habría mermado del 57 al 52 por ciento, según los mismos sondeos.
Por su parte, Reyes Villa ha subido desde el 8,6 por ciento de los sondeos de agosto hasta un 21 registrado en encuestas de octubre, aupado en parte por la polémica que suscita la situación de su candidato a la Vicepresidencia, el ex prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, preso y a la espera de juicio desde hace casi 14 meses.
Paradójicamente, el crecimiento de Reyes Villa tiene que ver también con lo que analistas consultados hoy por Efe consideran la “judicialización” de la campaña, donde han entrado en escena fallos jurídicos contra el candidato opositor, pero que, sin embargo, parecen darle rédito político.
Hace dos días una juez prohibió a Reyes Villa viajar al exterior y decretó la hipoteca de la mitad de sus bienes, como efecto de una demanda en su contra presentada por la Prefectura ahora oficialista de Cochabamba por un presunto daño contra la entidad cometido entre 2006 y 2008, cuando estaba al frente de esa gobernación.
Para el analista Gonzalo Mendieta “cuesta creer que ésta sea una actitud de la justicia absolutamente neutral” porque se produce a 30 días de la votación del 6 de diciembre y cuando Reyes Villa había anunciado su intención de hacer campaña fuera del país.
“Todo eso fortalece el mensaje de esta candidatura (opositora) que quiere mostrar que estamos ante un Gobierno que se va a autocratizar y si tiene más poder va a ser más autócrata”, sostiene.
Para su colega Carlos Cordero esa presencia de la justicia es lo que más destaca en el actual momento electoral porque “se está produciendo una persecución política contra la oposición y la utilización de la justicia con fines político-electorales”.
Para estos analistas es difícil comprender el razonamiento del oficialismo cuando ataca al opositor porque refuerza “un papel de víctima” que aprovecha Reyes Villa y que crece cuando además se niega a Fernández su petición de dar ruedas de prensa en prisión.
Pese a que la Corte Nacional Electoral (CNE) ha señalado que Fernández tiene derecho a hacer campaña porque la prisión solo limita su “movilidad”, el Gobierno ha rechazado atender esa petición si antes no hay una orden judicial al respecto.
La única razón, según Mendieta, que podría tener el oficialismo para actuar así es porque parece tener una estrategia que polarice más la confrontación entre Morales y Reyes Villa bajo el supuesto de que las clases medias urbanas finalmente se decanten por el mandatario.
En ese sentido, otra característica de la campaña en su recta final es el empeño del presidente Morales para reeditar su alianza con el sector de la clase media que le permitió ganar en 2005, lo que combina con su constante atención a los movimientos sociales que ya le apoyan incondicionalmente.
En criterio de Mendieta, Morales ha “atenuado su discurso y lo ha aguado para no ser muy claro con respecto al destino que quiere darle al país” con el propósito de ganar a la clase media, de la que se había distanciado en los últimos años.
Caso aparte es el hecho de que el partido de Morales haya reclutado a grupos políticos e hinchas de fútbol radicales de Santa Cruz alineados hasta hace poco con la derecha y que además fueron autores de varios hechos violentos y racistas antigubernamentales en 2008.
Se trata de una alianza “estrambótica” para los analistas y que ha sido cuestionada en el interior del oficialismo, ya que muchos consideran que en realidad resta más que suma, porque pone en duda el discurso de Morales de sancionar el racismo.
Para Mendieta, esas alianzas y otras que se intentan lograr con sectores empresariales cruceños buscan mostrar que el bastión opositor y autonomista que era la oriental región de Santa Cruz se ha vuelto “menos inexpugnable de lo que era”.
No obstante, según una encuesta difundida la semana pasada, el apoyo a Morales en Santa Cruz llega a un 22 por ciento, que es menos de la mitad del 49 por ciento que cosecha Reyes Villa.
Vía EFE

recordad
8 / Noviembre / 2009
3:45 am
POBRES BOLIVIANOS SI ELIGEN AL SUBALTERNO DE MICO MANDANTE….
pero los pueblos tienen los gobiernos que se merecen….
BASURA
6 / Noviembre / 2009
8:03 pm
¿LOS VAS A CONVENCER DE TU INEPTITUD, BASURA Y MIERDA COMUNISTA EVO? NO LO LOGRARAS YA.
fascio
6 / Noviembre / 2009
5:23 pm
No puede ser que un pueblo entero se haga el harakiri eligiendo a un animal de estos…nunca saldran del subdesarrollo