Foto: En esta foto del 5 de noviembre de 2009, Sebastián Marroquín, hijo del extinto capo del narcotráfico colombiano Pablo Escobar, posa en Buenos Aires. Después de que Pablo Escobar fue abatido, el hijo que muchos pensaron que lo sucedería en el mando asumió una nueva identidad y vivió con bajo perfil en Argentina. Quince años después, el otrora Juan Pablo Escobar está saliendo del anonimato para lo que él considera consciencia y pedir perdón por el terror causado por su progenitor en el documental “Los pecados de mi padre”. (AP Foto/Natacha Pisarenko)

Después de que el capo de las drogas Pablo Escobar fue abatido, el hijo que muchos creyeron que lo relevaría, salió de Colombia bajo una nueva identidad y mantuvo un bajo perfil como un arquitecto en Argentina.

El otrora Juan Pablo Escobar, quien tenía 16 cuando su padre murió en 1993, está saliendo del anonimato para asumir lo que él considera consciencia y pedir perdón por las atrocidades de su progenitor en el documental “Los pecados de mi padre”, que se estrenará el martes en Argentina, el 19 de noviembre en Amsterdam y el 10 de diciembre en Colombia.

En una inusual entrevista telefónica la semana pasada con The Associated Press contó que la fortuna del barón del narcotráfico se esfumó y que nunca fue parte de las actividades criminales de su padre.

“De 10 puertas que tocamos, nos cierran 11… pero seguimos adelante“, sostuvo Sebastián Marroquín, de 32 años.

Dijo que salió a la luz pública al ofrecer una disculpa a los hijos de dos políticos cuyo asesinato fue ordenado por su padre.

Escobar encabezó el cartel de tráfico de cocaína más importante en los años 1980. Peleó contra ser extraditado a Estados Unidos con una violenta campaña en Colombia, ordenando bombazos —incluyendo uno que voló un avión con 107 pasajeros a los cuatro minutos de despegar— y los secuestros y asesinatos de políticos, jueces y periodistas que se interponían en su camino.

Pero él insiste en que no estuvo involucrado y su familia ha sido injustamente perseguida, a pesar de que muchos especulan sobre qué sucedió con la vasta fortuna de Escobar, estimada en 3.500 millones de dólares por la revista Fortune en determinado momento.

De 10 puertas que tocamos, nos cierran 11… pero seguimos adelante“, sostuvo Sebastián Marroquín, de 32 años, cuyo nombre fue cambiado para su protección antes de que las autoridades facilitaran la salida de su familia de Colombia.

Marroquín y su madre fueron acusados pero salieron librados de lavado de dinero en Argentina después de que ingresaron ilegalmente al país en 1994. Y un ex funcionario estadounidense antinarcóticos de alto nivel dijo que las autoridades tuvieron información de que a inicios de los 1990, Marroquín se preparaba para suceder a su padre.

Francisco José Sintura, ex vicefiscal general para la época del narcoterrorismo de Escobar, explicó en diálogo telefónico que no hubo ninguna investigación contra Juan Pablo, entre otras causas porque era menor de edad. Para la salida del país en los 90, la Fiscalía emitió un salvoconducto y “fue entregado porque contra él no había ningún requerimiento” judicial.

Marroquín, regordete como su padre y con cierta semejanza, no planea regresar a Colombia. En cambio, quiere abrir una puerta para la reconciliación.

El director argentino del documental, Nicolás Entel, consideró que Marroquín está arriesgo lo más valioso que ha tenido en los últimos años: el anonimato.

Según Entel, su hermano invirtió unos 750.000 dólares en la película y Marroquín no dio ni un centavo ni tiene participación financiera en ella.

Hijo de un granjero y una maestra, Pablo Escobar empezó su vida criminal de adolescente robando lápidas y de ahí creció hasta forjar el más grande imperio de tráfico de cocaína del mundo.

Dijo que salió a la luz pública al ofrecer una disculpa a los hijos de dos políticos cuyo asesinato fue ordenado por su padre.

Utilizó sus ganancias para comprar popularidad y ganar elecciones en el Congreso. Cuando políticos, jueces o policías se le oponían, los mandaba a matar.

En 1989, ordenó un bombazo en un avión porque pensó que el futuro presidente César Gaviria estaba entre los pasajeros.

En determinado momento se rindió ante las autoridades, aunque mantuvo su influencia desde una cárcel que él mismo diseñó. Luego huyó y volvió a ser fugitivo.

Escobar fue abatido por la policía colombiana el 2 de diciembre de 1993 cuando Marroquín tenía 16 años. Padre e hijo habían hablado por teléfono por mucho rato y las autoridades localizaron el lugar donde estaba el narcotraficante. Le dispararon en la cabeza cuando, pistola en mano, intentaba escapar por el techo de la casa de seguridad en que se encontraba.

Cuando no pides perdón y te enganchas al odio, estás perpetuando el dolor que un acto violento provoca“, dijo Marroquín a la AP desde Argentina.

Aunque ofrece disculpas por los crímenes que Escobar orquestó desde Medellín, Marroquín también lo defiende porque “él no fue exclusivamente una máquina de terror”.

También fue un padre, un gran padre“, señaló.

Hijo de los excesos que los narcodólares podían pagar, Marroquín dijo que ahora es arquitecto y de eso vive y su madre es una diseñadora de interiores y agente de bienes raíces. Aparentan llevar vidas modestas y tranquilas en Buenos Aires, sin guardaespaldas ni carros lujosos.

Las riquezas de Escobar aparentemente se desvanecieron.

“Yo quisiera saber lo mismo”, respondió Marroquín al interrogarlo sobre dónde quedó la fortuna de su padre.

Más de 240 propiedades de Pablo Escobar fueron confiscadas por las autoridades colombianas, incluyendo una hacienda de unas 2.800 hectáreas con su propio aeropuerto y zoológico.

Cuando no pides perdón y te enganchas al odio, estás perpetuando el dolor que un acto violento provoca“, dijo Marroquín a la AP desde Argentina.

Uno de los más encarnizados perseguidores de Pablo Escobar en aquellos años era el jefe en Colombia de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), Joe Toft, quien dijo que “Pablo probablemente perdió 80 a 90% de lo que tenía” por lo costoso de su guerra y la protección de los suyos.

Dijo que otras propiedades de Escobar fueron confiscadas en Miami y otros lados, pero sospecha que tenía bienes en Europa y otros sitios de América Latina que no fueron descubiertos.

No sé cuánto pudieron sacar (de Colombia) el chico y su madre, pero estoy seguro (de) que no salieron con las manos vacías“, agregó Toft.

Marroquín lo niega y dijo que sabía que su padre era narcotraficante pero nunca se involucró personalmente en eso.

Marroquín asegura que el capo tenía “vetado” hablar de sus “negocios” dentro de la familia.

“No era que mi padre se sentara con nosotros a desayunar y a decir ‘bueno, pásame el cereal y hoy van a explotar tres bombas en Bogotá y voy a mandar tantos kilos (de cocaína) a tal lado”’, explicó Marroquín.

Tras meses bajo protección del estado por temor a represalias por los hechos cometidos por su padre, finalmente y en una breve reunión de 15 minutos en el despacho del entonces fiscal general colombiano, Gustavo De Greiff, Juan Pablo dice que escogió los nombres con los que saldría del país.

Luego, partió en un periplo por media Suramérica y hasta Mozambique; de donde regresaron por no encontrar condiciones de vida. En ese regreso se asientan en diciembre de 1994 en Buenos Aires, contó.

Cada uno llevaba un máximo de 10.000 dólares con los que la ley permite moverse libremente. Cinco años más tarde, Marroquín y su madre fueron arrestados. Pasó 45 días en prisión y sus madre 20 meses por acusaciones de lavado de dinero. Dijo que ambos fueron librados de la acusación por la Corte Suprema en 2006. Ahora son residentes legales de Argentina.

El hijo del inmolado ex ministro de Justicia aceptó verse con Marroquín como “un gesto de humanidad, vi un acto sincero de perdón” de parte del hijo del capo.

Marroquín le dijo a la periodista colombiana María Jimena Duzán que en 2006 mafiosos colombianos lo forzaron a pagarles una cantidad no especificada de dinero para dejar a su familia en paz. No dijo de donde obtuvo ese dinero.

Marroquín pasó años ocultando su verdadera identidad bajo la historia de que eran una familia cafetera cuyo padre había muerto en un accidente de tránsito y evitaba comentar las razones de la salida de Colombia, a donde volvió solo hasta octubre del 2008 para encontrarse con los hijos de dos reconocidos políticos asesinados por Escobar.

Marroquín aprovechó entonces para visitar la tumba de su padre en Medellín, pedir perdón a los herederos políticos del inmolado en 1984 ministro de Justicia Rodrigo Lara, un enemigo declarado de los narcos, y del ex candidato presidencial Luis Carlos Galán, baleado por pistoleros de Escobar en agosto del 1989.

El año pasado se realizó una reunión secreta, preparada para la filmación, con los tres hijos de Luis Carlos Galán. Meses después también ofreció disculpas al hijo de Lara.

El hijo, un senador también llamado Rodrigo Lara, dijo que el encuentro “no podía ser algo fácil, pero él pidió perdón por un delito que no cometió“.

El hijo del inmolado ex ministro de Justicia aceptó verse con Marroquín como “un gesto de humanidad, vi un acto sincero de perdón” de parte del hijo del capo.

Marroquín dijo que siempre amará a su padre y citó la frase de Mahatma Gandhi: “Podemos odiar el pecado pero no deberíamos odiar al pecador”.

Copyright 2009 The Associated Press.

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