Electricistas mexicanos trancaron los principales accesos viales a la Ciudad capital
Los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) realizaron este miércoles bloqueos estratégicos en todos los accesos de Ciudad de México, bloquearon importantes vías y se manifestaron frente a varias dependencias públicas como medida de presión para revertir el cierre de una eléctrica pública.
Desde muy temprano los miembros del SME se apostaron en las casetas de cobro de carreteras que comunican a la capital con las ciudades de Toluca (oeste), Cuernavaca (sur), Puebla (sureste) y Querétaro (norte), como parte de una manifestación de rechazo al cierre, el pasado 11 de octubre, de la eléctrica pública Luz y Fuerza del Centro (LyFC).
En la autopista México-Puebla, la Policía Federal dispersó a los manifestantes empleando gases lacrimógenos y se presentaron diversos conatos de enfrentamiento.
En la salida a Querétaro la prensa local informó de disparos al aire de las autoridades para ahuyentar a los inconformes, los cuales agredieron a los agentes con algunos vehículos.
Además, desde cinco puntos distintos de la ciudad, los manifestantes marcharon en dirección al representativo Ángel de la Independencia, en el que se congregaron para encaminarse hacia la residencia Oficial de Los Pinos y las oficinas de la Presidencia de la República.
La protesta planeada con meticulosidad y que logró poner en jaque la circulación en Ciudad de México, donde habitan unas 20 millones de personas, fue secundada por el sindicato de trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La participación del centro docente hizo que las clases en la mayor universidad de Latinoamérica, que cuenta con unos 300.000 estudiantes, fueron suspendidas.
Además, el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos de México, un sector de los empleados de la telefonía, y más de 700 organizaciones sociales miembros de la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular se sumaron a las protestas.
La medida busca que el Gobierno dé marcha atrás al cierre de LyFC, una compañía que contaba con una plantilla de 44.504 empleados.
Durante las diversas movilizaciones, los contingentes de obreros protestaron frente al edificio de la Bolsa de Valores, los canales de televisión Televisa y TV Azteca, la compañía Teléfonos de México, los ministerios de Hacienda y del Trabajo, la Junta de Conciliación y Arbitraje, instalaciones de LyFC.
También ocuparon edificios de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En un comunicado, el SME señaló que el “descontento acumulado por tantos años de neoliberalismo comienza a expresarse, no solo en la capital del país, sino a todo lo largo y ancho de la república”.
“El Gobierno federal en su torpe decisión de declararles la guerra a los trabajadores y al pueblo, solo le puso más gasolina a la hoguera”, indicaron.
Frente a la sede central de la extinta LyFC se realizó un gran mitin al que acudieron líderes del SME y algunos diputados izquierdistas, los cuales dirigieron discursos alentando a los ex empleados para no claudicar en su lucha.
Cohetes, pancartas, mantas y grafitis acompañaron las arengas de los trabajadores, que generaron un caos vial extendido por toda la capital.
Enardecidos, los inconformes agredieron verbalmente a algunos conductores que intentaron presionar para abrirse el paso entre la turba.
Incluso, se pudo constatar cómo algunos representantes de los medios de comunicación mexicanos fueron agredidos por los electricistas.
Finalmente, el SME convocó a los ciudadanos del país para que esta noche apaguen la luz de sus viviendas durante una hora y media en señal de protesta.
Vía “EFE”

