Paradas al borde de la autopista Caracas-La Guaira, en dirección a la avenida Sucre, observaron cuando el hombre sacó un arma de fuego y disparó a su padre Stalin Muñoz, de 31 años de edad.

La mayor de las hermanitas se las arregló para arrastrar el cadáver de su papá para protegerlo y evitar que fuera atropellado por otros vehículos; mientras que la menor intentaba pedir auxilio a los que transitaban por el lugar.

Pasaron varios minutos antes de que alguien prestara atención a lo que ocurría. Una pareja, al observar el drama que vivían las menores junto al cuerpo de su padre, dieron aviso a efectivos de la Guardia Nacional que acudieron para trasladar al mototaxista al hospital Periférico de Catia.

En el centro asistencial una de las hijas de Muñoz suministró un número telefónico para que avisaran a la familia lo que había sucedido.

Latonero y motorizado. Un familiar dijo que Muñoz era padre de cuatro niños, y trabajaba como latonero y mototaxista, afiliado a una línea establecida en Monte Piedad, donde residía con su familia.

De acuerdo con el relato de las dos hermanitas ­aún afectadas por lo que vivieron­ cuando llegaban al segundo viaducto de la vía la Jaguar negra de su padre fue seguida por dos hombres que se desplazaban en otra moto.

Al acercarse al vehículo de Muñoz uno de los sujetos le pidió que se detuviera y cuando se estacionó a un lado de la vía, sin mediar palabras, le disparó en el pecho, subió a la moto y se alejó del sitio.

A pesar de la gravedad de la herida el mototaxista logró rodar hasta el hombrillo, donde cayó muerto.

Un familiar de la víctima dijo que la ropa de las niñas estaba mojada debido a que cayeron en la cuneta por donde corría una corriente de agua producto de las lluvias. Ambas regresaban a Caracas a las 9:15 pm en la moto Jaguar de su padre procedentes del estado Vargas.

Coincidencialmente, cuando el mototaxista bajaba en la mañana al litoral central con sus hijas lo detuvo un guardia nacional para reclamarle que no llevara el casco protector.

Ese mismo efectivo fue el encargado de trasladarlo al centro asistencial y al verlo muerto pensó que hubiese podido evitar ese crimen si lo hubiese obligado a devolverse a Caracas.

Una comadre de Muñoz indicó que él no tenía enemigos, no afrontaba problemas con nadie, o por lo menos nunca lo manifestó a sus familiares ni allegados.

La subdelegación del Cicpc del Oeste se encargó de las averiguaciones para identificar a los homicidas. Ayer a las 10:30 am el cadáver del mototaxista permanecía en el hospital Periférico de Catia.

Vía “El Mundo

actualidad » en esta sección

buscador