Hospital de Lídice cuenta con cuatro médicos luego de renuncia masiva

El personal médico de hospital Jesús Yena, de Lídice rechazaron la propuesta del ministro Rotondaro de retomar desde cero las discusiones laborales, trayendo como consecuencia que se prudujera una renuncia masiva de parte de los médicos.
Esta es la información que ofrece El Nacional
Luego de realizar una asamblea para analizar las propuestas del ministro de Salud, Carlos Rotondaro, el personal médico del hospital Jesús Yerena, de Lídice, consideró que esas medidas no pondrán fin a la crisis que vive la institución y por ello ratificaron la renuncia masiva anunciada el martes.
En el centro asistencial quedarán dos médicos del área de cirugía y dos de medicina interna, para atender al único paciente de gravedad que queda.
Los voceros subrayaron que el resto de los pacientes permanecen estables y pueden ser cuidados por el personal de enfermería.
Durante los últimos tres meses se atendieron estrictas emergencias por déficit en la dotación y por deudas salariales que se remontan a 2007.
La crisis se agudizó el lunes, cuando el Ministerio de Salud abrió un proceso administrativo contra los médicos Manuel Parra, presidente de la Sociedad Médica, y los adjuntos de Traumatología, María Orta, Wilmer Santana y Juan Galíndez, a quienes se acusa de incitar a los pacientes para que protesten.
En la reunión con el ministro participaron Parra, Santana, Galíndez y los residentes Francisco Chacón, Henry Martínez y Eloy Pérez.
La asamblea de profesionales rechazó las dos propuestas de Rotondaro: primero, retomar desde cero las discusiones sobre las deudas salariales, pese a que estás llevan seis meses desde que el 29 de abril introdujeran un pliego conflicto en el Ministerio del Trabajo.
Segundo, prohibir la entrada al centro de salud de los cuatro especialistas mientras dura la investigación.
“Aquí se pisotea la dignidad del médico y especialmente de la mujer venezolana, porque María Orta es la primera traumatóloga de Venezuela. Y sacan a esta profesional insigne porque se negó a operar a un paciente, ya que la casa comercial trajo instrumentos que no eran adecuados”, expresó Chacón, residente de premier año de Endocrinología.
El residente de quinto año de Neurocirugía, Henry Martínez, acompañado de sus colegas, oficializó la renuncia ante Jairo Silva, director de Hospitales del Ministerio porque la directora del Jesús Yerena no se reunió con ellos.
En la tarde, los profesionales acudieron a la sede del Colegio de Médicos para oficializar la medida. El presidente del gremio en el Distrito Capital, Fernando Bianco, respaldó la decisión y se comprometió a servir de mediador para intentar una reunión entre sus colegas y el ministro de la Secretaría, Luis Reyes Reyes.
“También recibimos el apoyo del diputado Tirso Silva, que mencionó la posibilidad de tener un derecho de palabra en la Asamblea Nacional. Pero todas las alternativas las vamos a analizar en las próximas asambleas del personal médico de Lídice”, expresó Manuel Parra.
Hospital fantasma. El hospital Jesús Yerena lucía ayer solitario. El área de neonatología estaba desierta, pues los dos últimos pacientes fueron transferidos. La maternidad, considerada por mucho tiempo la segunda más importante de Caracas, seguía paralizada como hace dos años, cuando empezó la remodelación.
En los pabellones de cirugía había ocho enfermos. También había pocas personas en medicina interna.En el área donde había más pacientes era emergencia de traumatología, donde las opiniones estaban divididas sobre la decisión de los médicos.
Mientras unos obstaculizaban el acceso a la cocina para pedir el regreso de los médicos expulsados, otros consideraban irresponsable la decisión de esos profesionales.
“Tengo dos meses y medio esperando que me operen, y ahora botan a los médicos que manejan nuestros casos.
Lo que queremos es que los dejen regresar para que nos operen definitivamente, y que les den los materiales necesarios”, expresó el paciente William Dávila.
Leslie Diez, por el contrario, manifestó repudió: “Mi esposo está aquí desde el domingo por una fractura grave en la tibia. Pero ni siquiera por eso los doctores no han dicho si lo pueden transferir a otro centro o qué podemos hacer para operarlo”.
Simón González
Vía “El Nacional“

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