Dos sujestos arrebataron de los brazos de su madre a una niña de de tres años, que se encontraba en consulta por presentar un cuadro de alergia y al salir fue despojada de su bolso y la bebe.
Dos sujetos empujaron a una madre para llevarse a la hijita. La terrible escena sucedió, ayer, en la mañana, en las afueras del Hospital de Especialidades Pediátricas, al norte de Maracaibo.
Irene Rincón llevó a su niña a consulta, por presentar una alergia. Al llegar tarde a la entrega de números, decidió regresar a casa. Se detuvo a comprar agua para la pequeña y la interceptaron dos hombres. Éstos le arrebataron a la menor y el bolso. La PR acordonó la zona y los delincuentes dejaron abandonada a la niña en una invasión. “En pocos minutos viví una pesadilla”, narró Irene.
Dos hombre le quitaron a Irene Rincón su niña de tres años. La abandonaron en una invasión.
Una comisión mixta de la Brigada Élite Antisecuestro y funcionarios de la Brigada Motorizada de la Policía Regional (PR) frustraron, ayer, el secuestro de una niña de tres años, quien fue arrebatada de los brazos de su progenitora en la entrada del Hospital de Especialidades Pediátricas , al norte de Maracaibo, a las 9:30 de la mañana.
Consternada por lo ocurrido, Irene Rincón relató que salió de la Villa del Rosario para llevar a su hija a una consulta con la doctora Tania Romero, pues la menor presentó un cuadro de alergia.
Sin embargo, Rincón llegó tarde a la entrega de números para atender a los pacientes en el área de Inmunología. Tenía otras 23 personas por delante esperando la consulta y decidió irse a su casa, no sin antes comprar una botella de agua para la niña, en las afueras del hospital.
En el momento que la madre esperaba el bus para dirigirse a la Villa, dos hombres, delgados y morenos, la interceptaron. No portaban armas. Uno de ellos tomó a la niña entre sus brazos y empujó a Rincón, mientras que el otro le quitó el bolso que cargaba con sus pertenencias.
Hasta el momento, no hubo vehículos involucrados.
Alarmados por los gritos de la mujer, los vecinos de las invasiones cercanas del hospital llamaron al servicio de emergencia 171 y denunciaron la novedad.
Desesperada, Rincón corrió detrás de los delincuentes, gritándole a quien se atravesara en su camino que la ayudaran a alcanzar a los hombres que robaron a su niña.
Afortunadamente, varias patrullas de la BEA y motorizados se encontraban cerca del suceso y, con ayuda de los residentes del sector, acordonaron las calles para evitar el rapto de la pequeña, explicó el comisario Jesús Cubillán, director de la PR, en rueda de prensa a los medios.
Al escuchar la aproximación de las unidades, los delincuentes desistieron de llevarse a la niña y la abandonaron a escasas cuadras del hospital, en una invasión. Luego se adentraron en las calles invadidas por ranchos y, a pesar de la búsqueda de los funcionarios, lograron escapar.
Con su hija sentada en las piernas, Irene Rincón agradeció la colaboración de los vecinos y de la policía. Rompió en llanto al relatar la terrible experiencia y dijo que en los pocos segundos que estuvo separada de su pequeña, vivió una pesadilla.
Sobre la posibilidad que surgió de un nuevo intento de secuestro, el comisario Cubillán manifestó que se trató de un caso atípico, pues tanto la madre de la niña, como el resto de la familia, son de escasos recursos económicos. “Fue un caso fortuito y no descartamos cualquier hipótesis”, señaló el jefe policial.
Via”Panorama“
