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Tegucigalpa, 30 nov (EFE).- El candidato del opositor Partido Nacional, Porfirio Lobo, se convertido en el virtual presidente electo de Honduras, en su segundo intento en busca del poder tras perder las elecciones de 2005 ante el hoy derrocado Manuel Zelaya.

AFP Photo / Claudia Barrientos

Lobo se declaró presidente electo tras conocer el primer informe del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que señala que el líder del Partido Nacional ha obtenido el 55,90 por ciento de los votos en las elecciones del domingo, con el 61,89 por ciento de las mesas escrutadas.

El candidato opositor, un empresario y karateca de 61 años, fue presidente del Congreso Nacional durante el Gobierno de Ricardo Maduro (2002-2006) y tiene una extensa trayectoria en su partido, cuyo Comité Central ha dirigido en dos ocasiones, entre otros cargos.

Las encuestas publicadas antes del 29 de octubre le daban ya a Lobo una amplia ventaja de hasta 16 puntos sobre su principal rival, Elvin Santos, del gobernante Partido Liberal, quien fue vicepresidente con Zelaya, aunque renunció a ese cargo de elección popular en 2008 y que ya ha reconocido su derrota.

Lobo y Santos eran los candidatos con más posibilidades de triunfo, pues sus partidos son los mayoritarios, y ambos ofrecieron un “cambio” a los hondureños en sus lemas de campaña.

El virtual presidente electo, que promovió el “Cambio ya”, mantiene la seguridad entre los pilares de su plan de gobierno, pero suavizó su postura con respecto a 2005, cuando propuso la “mano dura” y hasta la pena de muerte contra los delincuentes, a lo que algunos analistas políticos atribuyeron, en parte, su derrota.

El plan de gobierno de Lobo tiene como fin lograr un crecimiento económico que genere empleos y también se propone reducir la pobreza en un 10 por ciento.

Otras propuestas suyas son brindar educación con salud, consolidar la inversión social y garantizar la seguridad mediante el combate de la delincuencia y el fortalecimiento de instituciones como la Policía Nacional y el Ministerio Público.

Los candidatos a designados presidenciales (vicepresidentes) que acompañaron a Lobo en su candidatura son María Antonieta de Bográn, Samuel Reyes y Víctor Barnica.

Lobo nació en Trujillo, departamento de Colón (Caribe), el 22 de diciembre de 1947, aunque sus dominios los tiene en Olancho (este), donde es dueño de una gran hacienda y produce granos básicos.

Entre 1966 y 1970 estudió administración de empresas en la Universidad de Miami (Florida, EE.UU.), aunque sus adversarios del Partido Liberal también le atribuyen formación educativa en la antigua Unión Soviética, algo que Lobo no niega, pero tampoco incluye en su currículum profesional.

Entre 1967 y 1970 fue presidente de la Juventud Nacionalista del departamento de Olancho y luego ocupó otros cargos a nivel local, departamental y nacional.

Desde 1989 fue elegido diputado ante el Parlamento en tres ocasiones consecutivas por el Partido Nacional, de cuyo Comité Central fue presidente por primera vez entre 1999 y 2001, y luego desde 2005 hasta este año.

Además, fue miembro del comité de campaña de la candidatura de Ricardo Maduro en 2001.

Lobo también fue gerente de la estatal Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (COHDEFOR) entre febrero de 1990 y junio de 1992, en el Gobierno de Rafael Callejas (1990-1994), y tiene una amplia experiencia como productor agrícola.

El líder del Partido Nacional, conocido en Honduras como “Pepe” Lobo, es considerado por algunos sectores como un hombre conciliador y de diálogo, y también es cinturón negro en kárate.

Está casado con Rosa Elena Bonilla, con quien tiene tres hijos.

Con su triunfo de hoy, Porfirio Lobo cumplió con lo que ya parece una tradición en las elecciones hondureñas: que quien pierde en el primer intento gana en el segundo, como pasó con su correligionario Rafael Callejas en 1989 y el liberal Carlos Flores en 1997.

El ganador de los comicios de este 29 de noviembre asumirá el cargo el 27 de enero próximo para el período 2010-2014.

La Presidencia de Honduras ahora la ejerce Roberto Micheletti, por designación del Parlamento, tras el golpe de Estado contra Zelaya hace cinco meses.

EFE

“Pepe” Lobo, astucia para lidiar con la crisis de Honduras

Porfirio “Pepe” Lobo, el ganador de las controversiales elecciones de Honduras el domingo, es un hacendado que se ríe hasta cuando habla de la aguda crisis política que sufre el país desde el golpe de Estado de junio.

Considerado uno de los políticos más astutos del país, Lobo deberá ahora hacer honor a su fama para lidiar con la papa caliente de tomar el timón de un país, con el derrocado presidente Manuel Zelaya encerrado en la embajada de Brasil y la falta de reconocimiento de la mayoría de América Latina.

Gran parte de la comunidad internacional rechaza al nuevo presidente porque las elecciones fueron organizadas por un Gobierno de facto, aunque Estados Unidos, el principal socio comercial de Honduras, está dispuesto a aceptarlas a pesar de haber condenado el golpe.

Lobo, del opositor Partido Nacional, defendió a capa y espada la realización de las elecciones del domingo bajo el argumento de que estaban programadas desde antes del derrocamiento de Zelaya y porque aseguró que contribuirán a dejar atrás la crisis mediante un diálogo con todos.

“Necesitamos un gobierno de unidad nacional. Necesitamos traerle paz a la nación, independientemente de colores políticos, de preferencias religiosas”, insistió el domingo, y prometió hablar con todos, hasta con Zelaya.

Cintura Política

Lobo, cinturón negro de taekwondo y padre de 11 hijos, es desde años el principal negociador entre su partido y el Partido Liberal, al que pertenecen Zelaya y el presidente de facto, Roberto Micheletti.

Estas dos fuerzas políticas conservadoras han dominado la escena política del país durante la mayor parte de su vida democrática y son supuestamente rivales, pero se unieron para respaldar el golpe contra Zelaya, quien irritó a todos al aliarse con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

En el 2005, Lobo perdió las elecciones frente a Zelaya por haber propuesto la pena de muerte para pandilleros y otros delincuentes que asolaban el país, alejando a muchos votantes en un país con una fuerte influencia de católicos y evangelistas.

Al igual que el depuesto mandatario, es un acaudalado empresario agrícola y creció en Olancho, donde nació Zelaya. Se dice amigo del presidente derrocado, pero trató de mantenerse al margen de la crisis y señala que éste tenía intenciones de perpetuarse en el poder.

Como Micheletti, ha sido diputado durante largos años del Congreso unicameral y ha ocupado la presidencia del mismo. Basó su campaña para estas elecciones en la lucha contra el descontrolado crimen en el país y la mejora de los salarios.

Durante el discurso del cierre de su campaña política el lunes, el candidato de 61 años advirtió que no aceptará imposiciones foráneas. “Que me escuchen allá en el sur y que me escuchen en el norte: somos nosotros los hondureños los que nos vamos a levantar como pueblo y como nación”, afirmó.
REUTERS. Reporte adicional de Gustavo Palencia y Tomás Sarmiento; editado por Hernán García

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