Eliceo Segundo Mengual fue asesinado de dos golpes con un tubo en la cabeza. El hombre no fue recibido en el hospital.

En los hombros de sus hermanas y su madre, el cadáver de Eliceo Segundo Mengual, de 37 años, ingresó a la morgue forense de Maracaibo, la mañana de ayer.

“Mi muchacho estaba con una de mis vecinas y unos amigos celebrando la llegada de su hijo…”

El hombre fue asesinado, de dos tubazos en la cabeza, en horas de la mañana de ayer, en las inmediaciones de la Plaza de Toros de Maracaibo, explicaron las autoridades policiales.

Eliceo Mengual dejó tres hijos, el último estaba naciendo en una sala de partos del Hospital Universitario de Maracaibo (HUM) al tiempo que era asesinado.

El asesinado era el segundo de siete hermanos, residía junto con su esposa en el barrio Valmiro León y trabajaba como mecánico.

Fátima Atencio, madre del muerto, declaró que su hijo estaba en su casa, ubicada en el barrio San Agustín, situado detrás del Colegio de Abogados, al norte de Maracaibo.

“Mi muchacho estaba con una de mis vecinas y unos amigos celebrando la llegada de su hijo. Estuvo tomando un rato. A las 2:00 de la madrugada dijo que se iba al hospital y si no conseguía carro se iría a su casa”, comentó la mujer.

“Mi hijo entra caminando y sólo Dios nos otorgará la posibilidad de ver que se le haga justicia…”

Cerca de las 5:00 de la madrugada de ayer un funcionario policial se trasladó a la casa de la familia Mengual y les notificó que al otro lado de la avenida, en el estacionamiento de la Plaza de Toros, había un cadáver con el rostro destrozado que parecía ser Eliceo.

Corrimos y vimos que era él. No creíamos que estuviera muerto y uno de sus hermanos y su madre lo cargaron y lo montaron en el carro para llevarlo al Hospital Universitario, pero ya tenía casi tres horas tirado allí”, dijo Zirumay Suárez, ex esposa del fallecido.

El Daewoo Nubira, con placas EBY-26B se estacionó frente a la emergencia del HUM, para ingresar a Eliceo, pero el hombre ya estaba muerto, por lo que no fue aceptado. “Necesitamos ocupar las camillas para salvar vidas”, se excusó uno de los trabajadores del centro asistencial marabino.

Funcionarios policiales le recomendaron a los familiares de Eliceo que lo dejaran en el sitio donde ocurrió el crimen para que los efectivos de la Brigada contra Homicidios se trasladaran a la escena y levantaran el cadáver, pero se negaron a volver a llevarlo a la calle.

Se trasladaron a varios centros de salud, pero la respuesta fue la misma, ‘no podemos ingresar a un cadáver’, mientras que Eliceo continuaba en el asiento trasero del Nubira.

“La policía nos dijo que el Cicpc debía buscar el cadáver en el sitio o en la morgue de algún hospital, que nadie debe mover el cadáver y por eso tampoco permiten que alguien venga y lo deje en la morgue forense”, repetía desconcertada Fátima Atencio.

Unas ocho horas después de su asesinato, Eliceo fue ingresado a la morgue forense de Maracaibo, en los hombros de sus hermanas y su progenitora, quien se negó que lo metieran en una de las bandejas.

“Mi hijo entra caminando y sólo Dios nos otorgará la posibilidad de ver que se le haga justicia, Él es el único que puede y en quien confiamos”, desconsolada reiteraba Atencio.

Autoridades investigan si se trató de una venganza o una resistencia al robo.

Vía “Panorama

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