Fotografía de este miércoles 9 de diciembre de 2009 en la que se observa una extensión de terreno en la zona de Los Corales en el estado de Vargas (Venezuela), a una semana de la conmemoración del décimo aniversario de la llamada “tragedia de Vargas”, en la que miles de personas murieron bajo ríos de agua y barro, sin que, diez años después, hayan sido escuchadas todas las lecciones de aquel desastre. El encargado en 1999 de la Autoridad Única de la citada entidad territorial, Carlos Genatios, aseguró en una entrevista con Efe que los encargados de la reconstrucción “no respetaron los proyectos, abandonaron algunos e hicieron cambios importantes, en la calidad de las obras y los criterios de prevención”. EFE/David Fernández

Venezuela conmemorará la próxima semana el décimo aniversario de la llamada “tragedia de Vargas“, en la que miles de personas murieron bajo ríos de agua y barro, sin que, diez años después, hayan sido escuchadas todas las lecciones de aquel desastre.

“No respetaron los proyectos, abandonaron algunos e hicieron cambios importantes, en la calidad de las obras y los criterios de prevención”, dice en una entrevista con Efe Carlos Genatios, encargado entonces de la Autoridad Única de Vargas, que elaboró los planes de prevención y reconstrucción de la región devastada.

Genatios había sido nombrado ministro de Ciencia y Tecnología del Gobierno del presidente Hugo Chávez en septiembre de 1999, unos meses antes de la catástrofe natural que arrasó grandes zonas pobladas del estado Vargas, cerca de Caracas, y se cobró la vida de más de 10.000 personas.

Fotografía de este miércoles 9 de diciembre de 2009 en la que se observa al encargado en 1999 de la Autoridad Única del estado venezolano de Vargas, Carlos Genatios, al hablar durante una entrevista con Efe en Caracas (Venezuela), a una semana de la conmemoración del décimo aniversario de la llamada “tragedia de Vargas”, en la que miles de personas murieron bajo ríos de agua y barro, sin que, diez años después, hayan sido escuchadas todas las lecciones de aquel desastre. “No respetaron los proyectos, abandonaron algunos e hicieron cambios importantes, en la calidad de las obras y los criterios de prevención”, asegura Genatios, quien elaboró los planes de prevención y reconstrucción de la región devastada. EFE/David Fernández

Tras el desastre, Chávez le confió la Autoridad Única creada en enero para planificar los trabajos de prevención y reconstrucción de las áreas desoladas del litoral central venezolano, franja de tierra al pie de la montaña de más de 2.000 metros de altitud que separa Caracas del Mar Caribe.

“Para octubre (de 2000), teníamos ya una visión bastante clara, con dos partes: una se ocupaba del diseño de las obras de prevención y la otra de desarrollo urbano”, indica Genatios, cuyos equipos de trabajo estaban integrados por profesionales, miembros de universidades y expertos de alto nivel.

Contaban asimismo con el apoyo de institutos de urbanismo de las universidades Central, Simón Bolívar y Metropolitana, así como la colaboración extranjera mediante convenios internacionales.

Se constituyó entonces la Corporación CorpoVargas, que iba a ocuparse de la ejecución y financiamiento de los proyectos.

Genatios, ingeniero civil y profesor universitario, explica que él volvió a su labor al frente del ministerio de Ciencias, cargo al que renunció al año siguiente.

Diez años después, comenta que “cierta reconstrucción se ha dado”, pero “sin visión de conjunto”.

“Algunas obras deben ser demolidas y rehechas”, como el sistema de represas para prevenir que vuelvan a bajar sedimentos con las aguas de la montaña, que se han hecho mal, explica.

Asimismo, considera que la solución es “poner a la cabeza de las instituciones a grupos de profesionales”, reforzar la prevención y educar también a la población que, en algunos casos, ha reconstruido en zonas de riesgo.

Hay que retomarlo con altos criterios técnicos”, afirma, tras constatar que en esos años fueron abandonados “todos los criterios de desarrollo urbano” del plan inicial, que incluía obras en los cauces de los ríos, amplios espacios verdes y una reconstrucción adaptada.

Genatios señala que Venezuela no estaba entonces en condiciones de prevenir el desastre porque no se sabía que semejante fenómeno pudiera ocurrir.

“Fueron 18 días de lluvias muy intensas, primero quince (desde finales de noviembre) y luego tres días terribles en que llovió el doble de lo que llueve en todo un año (en Vargas)”, manifiesta.

Hubo “una saturación del suelo” y unos primeros derrumbes, pero luego fueron “ríos con sedimentos que bajaron de la montaña, arrastraron piedras”, algunas enormes, señala.

“La primera lección fue que ese tipo de fenómeno existe en Venezuela”, dice, antes de señalar que hay zonas de Caracas, como la urbanización de El Pedregal, que se formaron a raíz de esos fenómenos de la naturaleza.

“Son flujos de gran densidad que pueden desplazar piedras de hasta más de 10 toneladas”, como ocurrió en Vargas, indica.

La tragedia se desencadenó en la noche del 15 al 16 de diciembre de 1999 cuando esos ríos de agua, barro y rocas cayeron sobre zonas del litoral como Los Corales o el propio puerto de La Guaira, que quedaron arrasados, y Vargas quedó aislado del mundo.

“Inmediatamente, hubo una avalancha de aporte, de ayuda (…) gente que tenía helicópteros… rescatando gente”, recuerda.

Genatios subraya que no se conocen las cifras exactas de muertos. Hubo estimación de 12.000 muertos, otras entre 10 y 11 mil.

“Muchos cadáveres desaparecieron, algunos cuerpos aparecieron en la costa de Falcón (distante de varios centenares de kilómetros)”, señala.

Unas 8 mil viviendas fueron destruidas y unas 240.000 personas afectadas.

En opinión de Genatios, diez años después “las cosas están medio hechas”.

“Es una tarea muy difícil, pero 10 años después se debería haber hecho mucho más”, comenta, antes de advertir que un fenómeno similar “puede seguirse produciendo y no estamos preparados”.

Respecto al porqué no se ha hecho, recuerda que cada año hay en Venezuela 14 mil muertos por la inseguridad y la violencia, una cifra casi similar a los muertos de Vargas.

Y añade: “Lo que le pasa a Vargas es lo que le pasa a Venezuela“.

Vía EFE

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