El ex-Ministro Fernando Londoño critica hoy, en su columna, la actitud débil del Gobierno de Uribe ante las constantes ofensas de Rafael Correa. “En lugar de Magdalenas llorosas, si se quiere insistir en la Biblia, valga recordar a Jesús, látigo en mano, sacando mercaderes del templo”, dice en una columna que hoy publica “El País” de Cali.

Esta es su columna:

La actitud pusilánime de Colombia ante la OEA llenó de bríos al Presidente de Ecuador, que no ha cesado de injuriarnos, amenazarnos y golpearnos, recibiendo por sus agresiones nuevas disculpas, que tornan a envalentonarlo. Tendrá que llegar la hora en que el presidente Uribe, que se declaró hombre combativo en su discurso de la Cumbre de Río, recuerde que, efectivamente, es persona de carácter y que lo hará valer por la dignidad de la Patria, que ha dejado ofender impunemente.

Ni en aquella reunión de Washington ni en la comedia bananera de Santo Domingo, Colombia hizo nada por sostener los dos puntos capitales que le interesan. El primero, que dio muerte a un terrorista, el segundo, que lo hizo en acto de legítima defensa, destruyéndolo en un campamento construido en la frontera, del lado ecuatoriano. Nada de eso se dijo, nada de eso se probó. Y el público aprovechó esa debilidad para hacer fiestas del honor de Colombia y de su derecho ‘inmanente’, como lo llama la Carta de las Naciones Unidas, a defenderse de cualquier agresión injusta.

Faltaba lo peor. Que vino en la reunión de cancilleres, en la que Colombia suscribió una nueva declaración, si se quiere más deplorable que la de República Dominicana, aceptando que la condenaran, dándole en todo razón al Ecuador y permitiéndole a la Asamblea que soslayara, otra vez, el tema del terrorismo y el de la legítima defensa.

Después del sainete de Santo Domingo, Ecuador no quiso restablecer relaciones diplomáticas con Colombia. Y hasta tuvo la desvergüenza de proponer que lo haría si nos olvidábamos del computador de ‘Raúl Reyes’, lo que vale decir de las pruebas incontestables de su complicidad con el terrorismo de las Farc.

Ahora surge un nuevo elemento que Correa quiere blandir como arma letal en contra nuestra. Y consiste en que el bandido que murió al lado de ‘Reyes’, era ecuatoriano. Lo que prueba, una vez más, que las Farc tienen vínculos claros con ese país. Tras de ladrón bufón, dice el viejo refrán. Y en esas anda Correa, expresando enojo cuando no debía caberle más pena. Lo acompañan, cómo iban a faltar, los mamertos internacionales y los criollos, ahora con la historia de que antes de atacar el campamento terrorista, el Ejército y la Fuerza Aérea de Colombia debieron cerciorarse de que no hubiera en sus entrañas elementos civiles. ¡Brillante idea!

Queda porque nos expliquen, para empezar, qué son ‘civiles’ en un campamento terrorista. Lo primero, porque ello indicaría que los otros, los no civiles, serían militares. Conclusión obvia pero inaceptable para los supuestos defensores de los derechos humanos, que nunca convendrían en que se le diera naturaleza militar a un bandido. Porque ello supondría su vinculación a las reglas del Derecho Internacional Humanitario y su sometimiento a los tribunales militares de justicia. Los de las Farc son civiles que ejercen terrorismo, sin que importe su nacionalidad. Al contrario, la participación de mexicanos y ecuatorianos en sus filas demuestra, hasta la saciedad, el carácter de terroristas internacionales que les corresponde.

Ecuatoriano resultó este bandido. Es hora de reclamarle al Ecuador. No de agachar la cabeza en plan de penitentes. En lugar de Magdalenas llorosas, si se quiere insistir en la Biblia, valga recordar a Jesús, látigo en mano, sacando mercaderes del templo.

Bandido, el ecuatoriano
Fernando Londoño
El País, Cali

RCN publicó hoy un Informe confidencial sobre las relaciones entre el ciudadano ecuatoriano muerto en el campamento de Reyes y las FARC:

Radiosucesos RCN pudo establecer en un informe confidencial extraordinario los detalles de las pruebas que Colombia entregará a las autoridades de Ecuador y al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, sobre la militancia en la guerrilla de las Farc del ecuatoriano Franklin Pomelia Molina, alias ‘Lucho’, muerto junto al “número dos” del grupo rebelde, Raúl Reyes, en un operativo militar colombiano el pasado primero de marzo.

También hoy, por su parte, Manuel Malaver, en su columna “Callen al loco Correa“, de “El Mundo” critica la actitud del presidente de Ecuador:

Es evidente que de continuar la actual escalada de ataques del presidente de Ecuador, Rafael Correa, contra su par colombiano, Álvaro Uribe, la región podría encontrarse de nuevo en cuestión de días sobre el polvorín que hace un mes pareció llevaría a los países de la exGran Colombia a una confrontación armada.

Y es que mientras Colombia y Venezuela acataron, tanto las dos resoluciones de la OEA, como la del Grupo de Río, para poner fin al conflicto derivado de la incursión del Ejército neogranadino en territorio ecuatoriano, el gobierno de Correa, -que también las aprobó- continúa provocando, insultando y amenazando a Colombia al extremo de que no descarta un rompimiento de hostilidades para un futuro próximo.

Malacrianza que podría encontrar explicación en el detalle de que, como Correa aceptó en un primer momento la explicación de Uribe sobre el hecho armado donde murió el segundo de las FARC, Raúl Reyes, cambió a raíz de un par de conversaciones que tuvo con el presidente Chávez pasando a secundarlo en su propuesta de ir a la guerra contra Colombia de ser necesario, para quedar después colgado de la brocha cuando Chávez y Uribe se abrazaron en República Dominicana y dieron curso a los acuerdos que resolvían la crisis y ordenaban que los países bolivarianos volvieran a comportarse “como hermanos”.

O sea, que era demasiado para el “indignado” ecuatoriano que pasó de paloma a halcón, y de halcón a paloma en unas pocas horas, y todo porque Chávez, muy en el estilo de su temperamento y revolución, no es que puso los huevos en varias canastas, sino que los puso en una, y corrió a cambiarlos de sitio en cuanto percibió que la guerra contra Uribe podía convertirse en el pretexto legal que buscaban los venezolanos para sacarlo del poder.

Corricorri que era demasiado para Correa, pues lo presentaba, no como el peón de un gallo, sino de una gallina.

Y esa es sin duda la razón de que, para salvar algo, para intentar decir que actúa con cabeza propia y no hace de nuevo el papelón de títere de Chávez, sale ahora a boicotear las resoluciones de la OEA y del Grupo de Río, colocándose prácticamente al margen de la institucionalidad regional y global.

Aunque también podría ser que ni Chávez, ni Correa aceptaron en el fondo las resoluciones, que se sorprendieron cuando los países representados en la OEA y en el Grupo de Río, si bien rechazaron la injerencia neogranadina, también criticaron la indiferencia de Correa al permitir que la soberanía de su país fuera igualmente violada por irregulares de las FARC y sin que el muy patriotero presidente ecuatoriano se diera por aludido.

Situación que llevó a los dos halcones de la retroizquierda a ordenar una retirada táctica, mientras se crean nuevas condiciones para reinsurgir y para ello es necesario mantener vivas las expectativas guerreristas … aunque sea radiofónicamente.

El problema es que, ya sea porque Correa de puro despecho con Chávez ha decidido mantener los decibeles de la guerra, o porque haya un acuerdo de los caudillejos para contraatacar en cuanto aparezca el momento propicio, el presidente Uribe luce cómodo una vez que se anotó un tanto militar contra las FARC con la muerte de Raúl Reyes, llamando, de paso, la atención de la comunidad internacional sobre la injerencia de los gobiernos de Venezuela y Ecuador en el conflicto interno colombiano.

Pero lo más importante es que Uribe tiene ahora en la mano tres resoluciones de dos organismos multilaterales regionales que les prohíben a los países vecinos tolerar campamentos de irregulares en sus territorios para incursionar contra el gobierno colombiano.

De modo que son los gobiernos de Chávez y Correa los que aparecen con las manos atadas, y exponiéndose a sanciones si es que no cumplen las resoluciones que firmaron y se comprometieron a acatar.

actualidad » en esta sección

buscador