Ayer El Nacional publicó un reportaje sobre una joven que denunció acoso sexual de un Coronel en la Base Aérea Libertador de Maracay. Hoy, el diario, en un reportaje de Eva Riera Cobo, publica una segunda parte con el testimonio de la joven.

Foto: Jesús Ordoñez – El Nacional

Este es el reportaje de hoy:

Más que odio, en el relato de Denireth Esther Vicierra Martínez aflora el deseo de justicia para con su honor mancillado ante una acusación falsa de robo. Además, quiere impedir que otras jóvenes como ella transiten la experiencia del acoso sexual.

Se encuentra en su vivienda, ubicada en el sector Pueblo Aparte de Mene de Mauroa, en el límite del estado Falcón con el estado Zulia, adonde llegó en octubre de 2007, luego de que un superior le “arrancó” su sueño de ser una gran militar.

Vicierra tiene 20 años de edad, es menuda y delgada, pero su aparente fragilidad se disipa en cuanto comienza a narrar lo que vivió durante los 5 meses que estuvo prestando servicio militar en la Escuela de Tropas Aeronáuticas de Palo Negro, estado Aragua.

Pronuncia sin aparente temor el nombre de quien la obligó a pedir la baja, así como de otros que, aun sabiéndola inocente, callaron. Pero se reserva la identidad de quienes la están apoyando para que haga la denuncia ante la Fiscalía y el Ministerio de la Defensa, y que le piden que no desfallezca porque en sus manos está el destino de numerosos oficiales de carrera que pueden ser despedidos si el proceso no llega a término.

No obstante, se le quiebra la voz cuando evoca las palabras de quienes le dicen que persista en el sueño de abrazar la milicia. “Me dicen que puedo seguir adelante, pero me da miedo. Temo por mi vida y la de mi familia, pues él es poderoso y puede mandar a matarme o asesinar a mis familiares para callarme la boca”.

La descripción.

En mayo de 2007 empecé a trabajar con el coronel José Gregorio Martín Rincones, director de la Escuela de Tropas Aeronáuticas. Laboraba con él en la Ayudantía. Un día empezó a acosarme. Es un señor bastante mayor, le calculo como 55 años. No me gustó para nada. Soy una persona humilde, mis padres son cristianos”.

Cuenta que al principio le decía cosas bonitas sobre sus ojos, su pelo, su boca… Pero que después se empeñó en tener algo ella.

En una oportunidad llegó tomado, parecía que estaba amanecido. Me llamó. Trancó la puerta, me abrazó, me dio un beso a la fuerza e intentó halarme a su habitación. Me invitó a tener sexo con él. Yo le dije que no quería nada”. La joven indicó, además, que el oficial le decía que la iba a ayudar a entrar en la escuela: “Me aseguraba que con él todo se me haría más fácil, que tenía dinero, que me podía conseguir permisos para que saliera con él, me ofrecía hasta el cielo. De allí salí despavorida. Un teniente me aconsejó que le pasara la novedad a una comandante, quien prometió ayudarme”.

El 9 de octubre, durante la semana aniversaria de la escuela, hubo una fiesta en la oficina.

Cuando se fue todo el mundo, intentó besarme a la fuerza. Como me negué, volvió a decirme que él tenía dinero. Le dije que no quería seguir trabajando allí, que me pasara al patio”.

Vicierra señala que al día siguiente, cuando se encontraba en el patio, el coronel la llamó a la oficina junto con su compañera.

Nos dijo que se le había perdido algo valioso. Preguntó si no habíamos visto nada raro y nos pidió que no dijéramos nada. El 11 de octubre me llamaron a la Ayudantía. Cuando entré, estaban la teniente coronel Francis Romero, el sargento Díaz Barreto, mi compañera, el coronel y la sargento Fuenmayor.

Fue el coronel el que habló: `Mira, nuevísima, ¿cómo es eso que andas diciendo que yo te estoy acosando?’. Lo confirmé, dije que él vivía enamorándome y que en dos oportunidades me había invitado a tener sexo con él”.

Después de esas palabras, el oficial le dijo a Vicierra: “Nueva, ¿cómo vas a decir eso, tú estás loca? Tú estás así porque no te ayudé a entrar a la escuela y porque se me perdió una plata y ahora no hallas cómo hacer para salirte de aquí“.

La joven recuerda que ordenó que le dieran la baja y que la ayudaran a hacer sus maletas porque en 10 minutos debía estar fuera.

Sentí un dolor enorme, lloré demasiado, pero le dije que estaba bien porque prefería irme antes que seguir trabajando con alguien que me acosaba“.

A las 12:00 m, Vicierra estaba afuera. Relata que no sabía a dónde ir, pues no tenía dinero.

En ese momento se detuvo un carro a su lado. “Lo conducía la secretaria del coronel, Glorimar, quien ofreció llevarme a su casa“.

La joven dice que después llamó a sus compañeros, quienes le recomendaron que se fuera de allí. El portón estaba cerrado y el muro era muy alto. “Como pude, saqué las maletas, salté la pared y me fui. No me molestaron hasta diciembre, que me empezaron a llegar al celular mensajes amenazantes del sargento Díaz Barreto, que decían: `Zorra, te voy a atrapar y cuando lo haga te vas a arrepentir, jajaja’. Estaba molesto porque yo puse la denuncia en la Fiscalía de Cagua, el 19 de octubre, y en el Cicpc. Luego fui a Fuerte Tiuna. Hice todo porque tengo personas, militares, que me están ayudando”.

La muchacha pide justicia para que el coronel José Gregorio Martín Rincones pague por sus actos, pues, asegura, ella no ha sido su única víctima: “Él se ha portado igual con otras. Me lo han dicho profesionales. Lo que pasa es que sólo yo tuve los pantalones para hablar. No digo que me truncó la carrera porque yo solamente estaba prestando mi servicio militar, pero sí me arrancó mi sueño de ser una gran militar. Sin embargo, digo que allá hay un Dios en el cielo y que él las va a pagar”.

Debió entregar su uniforme, no así varias fotografías que quedarán como recuerdo de sus días en el cuartel. Observándolas expresa que desde chiquita siempre le encantó la vestimenta militar. “Me imaginaba como piloto de aviones, paracaidista, montada en helicóptero, pero no llegué a hacer nada. No me dieron tiempo porque me botaron por denunciar un acoso sexual”.

Sin embargo, Denireth Vicierra no se amilana y seguirá adelante con su propósito de hacer justicia

Primera parte del reportaje publicado ayer


Denireth Vicierra Martínez, de 19 años de edad, denunció, una semana después que firmó la baja en la FAN, ante la Unidad de Atención a la Víctima del Ministerio Público en Maracay, haber sido víctima de acoso sexual por parte de un Coronel de la Base Libertador. Hoy lo cuenta David González en “El Nacional”.

Foto: fav-club.com

Este es el relato de David González:

Comenzó a prestar servicio militar el 30 de mayo de 2007 en la Escuela de Tropas Aeronáuticas (ETA) de la Base Libertador de Palo Negro, pero fue separada de la institución el 11 de octubre. La acusaron de robar dinero de la oficina del coronel José Gregorio Martín Rincones, director de la unidad, y le aplicaron una sanción disciplinaria. Ese fue el último incidente de una cadena que la hizo explotar y presentar una denuncia formal detrás de la cual se agita un mar de fondo.

Vicierra Martínez acusó al oficial de incurrir en acoso sexual, una forma de agresión tipificada en el artículo 15 de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida sin Violencia que está vigente desde el año pasado. El caso de la soldada fue remitido a la Fiscalía 23 de Cagua, especializada en la atención de denuncias de esa naturaleza. El Ministerio Público comisionó a la subdelegación del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Cagua para hacer las averiguaciones a partir del testimonio de la joven y establecer si hubo violaciones a la ley en la Escuela de Tropas Aeronáuticas. Hay penas 1 a 5 años de cárcel por el delito de acoso sexual.

La soldada argumentó que fue marginada de la institución por rechazar el asedio de su superior. En un informe, Vicierra Martínez explicó que le asignaron funciones como “ama de llaves” del oficial. Recordó que en una ocasión el coronel la obligó a pararse firme y a mirar a la izquierda: “Se acercó a darme un beso, me echó hacia atrás y me dijo: `Nueva, estás loca, estás insubordinada’. Me volvió a decir `Firme, vista a la izquier’, se acercó de nuevo para querer darme un beso, pero yo no lo dejé. Me abrazó y me invitó otra vez a su habitación a tener relaciones y quiso besarme a la fuerza”.

De acuerdo con el relato, la soldada asegura que le formularon distintas propuestas y promesas a cambio de favores sexuales. Le ofrecieron ropa nueva, un traje de baño para ir a la playa y permisos para salir del cuartel.

Antes había ocurrido un episodio semejante: “Yo pasé a su oficina para limpiarla y empezó a abrazarme a la fuerza y quería besarme; me jaló a su habitación y empezó a ofrecerme que me iba a ayudar a entrar a la escuela. Decía que él me podía dar cosas que ningún sargento o soldado podía darme, y que los dos no podíamos estar en la ETA, como amenazándome”.

En una ocasión, Vicierra dijo que no quería trabajar en la oficina del oficial. “Me dijo que era mejor así, porque él no se iba a aguantar las ganas de besarme y abrazarme, que él quería estar conmigo”. Fuentes vinculadas con el caso señalaron que la Aviación abrió una averiguación interna porque existen testimonios de otras soldadas que han reportado supuestos acosos por parte de oficiales y profesionales de la unidad militar.

Las fuentes indicaron que parte del personal castrense citado por la policía asegura que no tiene conocimiento de que Vicierra haya sido víctima de acoso. Dijeron que fue apartada de la Aviación por una medida disciplinaria. En el documento de la baja, que fue firmado por la soldada, hay un párrafo que señala que “no fue objeto de maltrato físico, verbal o moral en su contra”. Sin embargo, la muchacha ha explicado que suscribió la constancia en medio de la situación de acoso del superior.

Se intentó consultar la versión del coronel Martín Rincones sobre los hechos, pero no pudo ser localizado en la sede de la ETA donde se informó al personal de secretaría y ayudantía sobre el requerimiento periodístico. El oficial, de acuerdo con las averiguaciones, fue quien responsabilizó a Vicierra del robo a su oficina y negó ante testigos de la base que hubiera acosado a la soldada. Autoridades de las Fuerza prosiguen las investigaciones mientras se aclara si hay responsabilidades penales vinculadas al caso.

actualidad » en esta sección

buscador