Dos presuntos delincuentes colombianos acusados de asesinato y robo fueron linchados e incinerados vivos este lunes en la población de San Vicente, en la costa central de Ecuador. Hoy Caracol emitió un video sobre el caso.

Los dos presuntos delincuentes colombianos asaltaron y mataron a tiros al empresario Ramón Zambrano, a quien le arrebataron una fuerte suma de dinero. De inmediato los enardecidos pobladores de San Vicente iniciaron la búsqueda de los presuntos asaltantes, los hallaron y los lincharon en la calle, rociándolos con gasolina y prendiéndoles fuego.

La policía nada pudo hacer para contener a la población, que además amenazó a los periodistas que buscaban grabar las imágenes.

Así reseña de forma detallada el incidente el diario ecuatoriano El Mercurio de Manta:

El otrora tranquilo pueblo de San Vicente, en la ribera opuesta de Bahía de Caráquez, se vio alterado el lunes por una serie de acontecimientos sangrientos que pusieron de manifiesto la inseguridad que predomina en los poblados manabitas.

Como era su costumbre, un honesto y próspero comerciante de San Vicente, el señor Ramón Zambrano Ramírez, se dirigió al muelle de San Vicente para trasladarse en una panga hasta la ciudad de Bahía de Caráquez, llevando consigo un pequeño bolso que contenía dinero para depositarlo en una de las instituciones bancarias, producto de las ventas del fin de semana.

Aproximadamente eran la 10:00 horas y en encontrándose aún en dicho lugar fue abordado por un individuo de mediana estatura y de acento colombiano, quien procedió a arrebatarle dicho bolso y ante la resistencia del comerciante y la actitud de las numerosas personas que se encontraban en el lugar, empezó a dispararle ocho tiros del arma que llevaba consigo, causándole la muerte inmediata. Una vez consumado el hecho delictivo el individuo inidentificado emprendió su huida en una motocicleta que con otra persona a bordo lo esperaba a pocos metros del lugar, quedando en el sitio el cuerpo abatido del ciudadano víctima del asalto, quien fue recogido y llevado por sus familiares y amigos, permaneciendo únicamente como mudo testigo el reguero de sangre como muestra de la acción desalmada de quienes no tuvieron piedad con una indefensa persona cuyo único delito fue el de trabajar en forma honrada.

La Policía Nacional conjuntamente con familiares y relacionados de la víctima emprendieron la búsqueda de los asesinos y cerca de las 11:00 de la mañana recuperaron la motocicleta en la que los hampones emprendieron la fuga.

En horas de la tarde la seguridad nacional logró dar con el paradero de los malhechores que se encontraban en un montículo entre la zona de Rancho Rojo y Aguas Amargas, y al trasladarlos a la ciudad de San Vicente para luego llevarlos a la cárcel en Bahía de Caráquez, el pueblo enardecido de San Vicente los arrebató a las autoridades y procedieron a golpear a los individuos, quienes minutos antes habían confesado a la Policía ser los autores del crimen.

Según fuentes allegadas al acto, informaron que ambos delincuentes a quienes no se logra identificar ya que no portaban ningún documento, eran de origen colombiano.

La muchedumbre frenética procedió inmediatamente a apalearlos, golpearlos y lanzarles piedras, para luego amarrarlos en la plaza cívica y quemarlos a vista y paciencia del poblado que emitía criterios contradictorios a dicha acción, ya que unos la justificaban y otros por el contrario la criticaban.

La agente fiscal del cantón Sucre, Ab. Romina Vera, se había trasladado a San Vicente a receptar las versiones de los detenidos, pero fue grande su sorpresa cuando al arribar a dicha población se encontró con el hecho narrado, de que los supuestos delincuentes habían sido quemados por la turba encendida e incontrolada.

El señor Ramón Zambrano Ramírez era una persona que se dedicaba durante muchos años al comercio con gran éxito, era casado con la distinguida educadora Lcda. María Elena Molina, con quien formó un hogar muy respetable en San Vicente, por lo que su vil asesinato causó mucha conmoción en dicha población.

Uno de los fallecidos fue identificado como el colombiano Héctor Fabián Hernández Quimbaña, de 28 años, pero no fue posible identificar a su compañero debido a que los documentos ardieron junto al cuerpo.

Los restos de los presuntos delincuentes quedaron en la calle.

Con relativa frecuencia los pobladores de zonas campesinas hacen justicia por propia mano debido a la lentitud de los tribunales del país, que tardan años en resolver los casos más simples.

En octubre del año 2006 se produjo un suceso similar en Pelileo Grande, cantón Pelileo de Tungurahua, donde el hombre que aparace en la imagen fue igualmente quemado vivo. Sin embargo, éste logró sobrevivir al ser rescatado por los cuerpos de seguridad.

Con información de Efe y AP

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