Noticias24.- La revista norteamericana TIME, tras visitar las barriadas populares, concluye que la victoria de Hugo Chávez en Venezuela está más que asegurada: a pesar de sus discursos antiamericanos y su retórica socialista, Hugo Chávez ha logrado que muchos pobres tengan la percepción de que, gracias a su gobierno, su pobreza es menos cruel. Y en un país donde los pobres son la mayoría, a fin de cuentas, eso es lo que importa.

Por qué Chávez triunfará con facilidad: Es la economía, estúpido.
No importa su teatralidad anti-americana. El presidente venezolano obtuvo el apoyo de la mayoría porque ellos creen que él ha aligerado su pobreza.

Por JENS ERIK GOULD, enviado especial a Caracas
TIME Magazine

Versión castellana de Noticias24.com

Escuchando sus discursos de campaña, uno podría pensar que el presidente de Venezuela está compitiendo contra George W. Bush, a quien ha llamado “el diablo”, en vez de contra Manuel Rosales, en las elecciones del domingo. El líder venezolano está convencido de que Washington está detras del esfuerzo de Rosales de arrebatarle la silla presidencial, y le dijo a los asistentes a un enorme mítin de campaña que su verdadero oponente este domingo es “el gobierno imperialista de los EEUU”.

Sin embargo, los partidarios del presidente dicen que su hostilidad hacia la administración Bush no es la principal razón por la cual Chávez aventaja por 20 puntos a Rosales, de acuerdo con la mayor parte de las encuestas. Más bien, su nivel de apoyo está basando en una miríada de programas de desarrollo que han sido organizados para proveer de alimentos más baratos, educación y salud gratuitas a los pobres.

“La política exterior tiene un efecto, pero obviamente un líder se fortalece a través de la solución de los problemas internos”, dice William Querales, diputado a la Asamblea Nacional que trabaja en el comité de Política Exterior.

“Chávez ha confrontado el problema de la pobreza, y los graves problemas sociales de nuestro país”. La oposición responde señalando estudios que demuestran el fracaso de Chávez para solucionar la pobreza, y que el crimen se ha incrementado. Pero muchas personas en los dilapidados barrios de las afueras de Caracas dicen encontrarse mejor desde que Chávez fue electo en 1998.

Y dado que la mayoría de los votantes venezolanos pertenecen a los estratos de menores ingresos,esa percepción es lo que contará en mayor medida este domingo.

Una comunidad que cualquiera esperaría se cuestionara cuánto ha hecho Chávez por ellos es Tacagua, un vecindario que cuelga de la ladera de una montaña cercana a Caracas, donde muchas de las casas están hechas de restos de latón. Aquí la violencia de bandas y las drogas son parte de la vida cotidiana, y el gobierno ha trabajado lentamente a la hora de proveer de nuevas viviendas a las familias cuyas casas están en peligro de colapsar en un derrumbe. Aún así, los afiches y grafittis que permean la zona alaban a la Revolución Bolivariana, bautizada en honor al líder de la Independencia suramericana, Simón Bolívar.

Yris Machado, de 41 años, es viuda. Antes, sólo podía proveer a sus cuatro hijos de una comida al día, hasta que un programa respaldado por Chávez comenzó a facilitarle cupones de alimentos. Ahora, tanto ella como los niños comen tres veces al día. Yris comienza ahora a beneficiarse de un programa gubernamental llamado “Madres del Barrio”, que da un estipendio a las madres pobres con niños minusválidos. La mare utilizará estos nuevos fondos para costear los medicamentos anti-convulsivos y un nuevo colchón para su hija, que sufre del Síndrome de Down.

“Gracias a mi presidente, ahora puedo decir que voy a comprar un colcón nuevo a mi hija, y que voy a poder darle una mejor forma de vida”, dijo Machado.

Al otro lado de la ciudad, en un vecindario de bajos ingresos llamado El Valle, Gladys García está emocionada por el gobierno de Chávez por razones distintas. Tras notar unas lesiones inusuales en su piel, y siéndole negado el tratamiento en un hospital privado pues no podía pagar, Gladys García está recibiendo atención gratuita en un programa de clínicas de salud auspiciado por el gobierno.

El programa, llamado Barrio Adentro, importa decenas de miles de médicos desde Cuba para que trabajen en Venezuela, a cambio del envío de petróleo a la isla bajo condiciones preferenciales. Desde 2003, miles de clínicas de ladrillo rojo han sido levantadas en todo el país, dando a los pobres tratamiento 24 horas cerca de sus hogares.

Son los votantes como García y Machado los que la campaña de Manuel Rosales no logra conquistar. Su propuesta principal es una tarjeta de débito llamada “Mi Negra”, que utilizaría ingresos petroleros para proporcionar entre $300 y $1.000 mensuales, en efectivo, a los venezolanos necesitados. Los partidarios de Chávez se ríen de la tarjeta, cuyo nombre se refiere a un apelativo cariñoso y al color del crudo, como una idea diseñada para capturar votos pero que no asistirá a los pobres como lo hacen los programas de Chávez.

“Esta oferta engañosa de dinero sin trabajar - esa tarjeta Negra - es un populismo sin vergüenza que no puede compararse a los beneficios que recibimos hoy”, dijo Jesús Sánchez, un mecánico industrial de 62 años de edad. Con la ayuda del gobierno, Sánchez ha comenzado un pequeño negocio y tiene un contrato para instalar alumbrado público en una cooperativa al oeste de Caracas. “Siento como si me hubieran dado una segunda oportunidad para vivir”, dijo.

Por supuesto, no todos en las clases más bajas apoyan a Chávez. Una mujer en la peligrosa barriada caraqueña de Petare dijo que los programas de Chávez no eran más que una manera de comprar votos. “Chávez ha comprado a todos en los barrios”, dijo. La mujer ordenó a su hijo votar por el presidente, temerosa de que oponerse a Chávez pudiera impedirle acceso a los empleos y programas del gobierno. Sus temores no son infundados: numerosas personas que firmaron a favor de realizar un referendum en 2004 que sacara a Chávez de la presidencia cuentan que han sido incluidos en listas negras y que se les impide obtener empleos gubernamentales.

A pesar de que el gobierno asegura que las elecciones serán limpias, la oposición sospecha de manipulación electoral. Haciéndose eco de las alertas estadounidenses del creciente autoritarismo de Chávez, los opositores domésticos arguyen que un Presidente que ha eliminado casi todos los contrapesos a su poder no toleraría un resultado electoral desfavorable.

El consejo electoral está inclinado hacia Chávez y sus aliados, mientras que el gobierno ha presionado a los empleados públicos a apoyar al Presidente y utilizado la televisora estatal para promover su campaña. Sin embargo, el único de los directivos del consejo electoral que simpatiza con la oposición asegurada que el voto será secreto y que cualquier fraude puede detectarse fácilmente. Si ocurrieran irregularidades, los observadores de la Organización de Estados Americanos, el Centro Carter y la Unión Europea las presenciarían.

Mientras tanto, Chávez continúa haciendo campaña tanto contra Washington como contra Rosales. Las pancartas que pululan en Caracas exhortan a los electores a “Votar contra el Diablo, votar contra el Imperio”. Por su parte, Rosales dice querer restaurar una relación respetuosa con los Estados Unidos, ya que éste es el principal cliente de la industria petrolera venezolana.

Los afiches que llaman a los venezolanos a rechazar al gobierno norteamericano adornan las paredes de un local acondicionado para las reuniones de quienes participan en el programa “Madres del Barrio”, cerca de Tacagua. Pero Yamileth Zambrano, quien ayuda a administrar ese local, no menciona la política exterior cuando se le pregunta por las razones por las cuales le agrada el Presidente. En su lugar, alaba la revolución por dirigir las ganancias del petróleo hacia el pueblo, lo cual ella considera que los gobiernos anteriores no hicieron.

“Ahora el petróleo es de todos los venezolanos”, dice. Y esa creencia, extendida como está en los barrios, debería asegurarle a Chávez una victoria confortable este domingo.

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