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El mes pasado de lo único que se hablaba en el mercado era de los precios cada vez más altos de los alimentos. Ahora, debido a una violenta huelga de transporte que ha paralizado el país desde hace dos semanas, las conversaciones han cambiado al tema bastante más sombrío de la escasez de comida.

Este es el reporte de Tim Rogers en The Miami Herald:

“Las cosas van de mal en peor”, opinó el veterano vendedor del mercado Manuel Ramírez sobre el deterioro de la situación en Nicaragua. “Hasta los cestos de verduras parecen estar en huelga”, dijo, señalando con la cabeza los grandes cestos vacíos, unos pocos tomates podridos y algo que parece haber sido una lechuga.

En las calles continuaron las protestas el miércoles mientras una tensa calma prevalecía en la mayor parte del país. Los conductores de autobuses y camiones en huelga han tenido choques con la policía antimotines en los últimos días y la embajada de Estados Unidos en Managua advirtió a los ciudadanos estadounidenses que tomen precauciones durante la huelga del transporte, que comenzó en 5 de mayo.

Las barricadas que han levantado los conductores de autobuses, taxis y camiones han detenido completamente el tráfico en todo el país. Una declaración emitida por la embajada estadounidense recomienda a sus ciudadanos que compren provisiones de combustible, alimentos y agua para al menos una semana y aconseja a los viajeros que eviten manejar por las barricadas.

Cuarenta personas han sido arrestadas hasta el momento y por lo menos otras 20 sufrieron lesiones el martes durante un choque en la comunidad pobre de Las Maderas, al norte de Managua, cuando la policía antimotines disparó balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar una multitud. La policía declaró que la demostración de fuerza fue necesaria para restaurar el orden después que quemaron dos camiones en una autopista. Pero los vecinos aseguran que la policía se excedió en el uso dela fuerza.

“¡El gobierno es responsable!’‘, gritó una vecina.

“Nos tratan como puercos”, le gritó un hombre a las cámaras de televisión.

También se reportaron brotes de violencia en las tradicionalmente rebeldes ciudades de León y Masaya, en lo que las protestas se extendían por todo el país.

El sector del transporte exige que el gobierno use la asistencia de Venezuela para subsidiar el combustible diésel a $2.10, menos de la mitad del precio actual. El gobierno alega que carece de los recursos para hacerlo pese a las alegaciones de que los sandinistas se están apropiando de millones de dólares en ayuda venezolana.

El presidente Daniel Ortega, que ha llenado el país de vallas que proclaman: “Levántense, pobres del mundo”, se ha mantenido al margen del conflicto.

“La situación es muy peligrosa: Tenemos un gobierno que no gobierna y una oposición política que no se opone a nada. Uno se pregunta quién está a cargo del país”, le expresó el analista político Emilio Alvarez a The Miami Herald. “Esta crisis demuestra la fragilidad del sistema democrático en Nicaragua”.

La situación también ha puesto de manifiesto la incapacidad del gobierno de Ortega de responder, tanto financiera como políticamente, a las demandas de los huelguistas. Ortega, que el año pasado se jactaba de haber asumido un papel dirigente cuando el huracán Félix azotó al país, ha permanecido en gran medida fuera de la vista del público.

Durante los primeros diez días de las protestas nacionales, que paralizaron el comercio y devastaron la economía local, Ortega ignoró el problema y no se presentó en público, aunque tenía programado hacer una primera declaración el miércoles por la noche. Mientras tanto, envió a su ministro de Transporte y al cardenal Miguel Obando y Bravo a negociar con los transportistas, diálogo que colapsó en medio de demandas de negociar directamente con Ortega.

Entre los manifestantes que se han lanzado a las calles hay muchos sandinistas que votaron por Ortega en el 2006 pero que han cambiado de opinión.

Yo voté por él pero nunca lo voy a volver a hacer y lo mismo van a hacer muchos otros. Acaba de perder 120 votos entre nosotros”, dijo Juan Cabrera, chofer de autobús en huelga, refiriéndose a su cooperativa de autobuses que se sumó al paro nacional la semana pasada.

El partido [sandinista] nos ha traicionado completamente’‘, añadió su compañero José Castrillo.

El sector del transporte dice que es inexplicable que Nicaragua tenga los mayores costos de combustible de Centroamérica cuando, supuestamente, el país beneficia de un privilegiado acuerdo petrolero con Venezuela. Muchos se preguntan a dónde van esos fondos y quiénes se benefician.

En lo que la tensión aumenta en las calles, Alvarez dice que el gobierno pudiera estar llegado a una peligrosa encrucijada: una solución requeriría enormes cantidades de dinero para subsidiar el combustible y poner el país a trabajar. La otra opción es la represión.

Alvarez teme que el gobierno opte por la segunda.

La única forma de mantener a este gobierno en el poder es mediante la fuerza,” afirmó.

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