El cierre de la revista Cambio, que contó al periodista y Nobel de Literatura Gabriel García Márquez entre sus proprietarios, desató en Colombia una polémica con acusaciones de censura a la prensa en plena campaña para la elección presidencial del 30 de mayo.

La decisión, anunciada el 3 de febrero por sus dueños, la casa editorial colombiana El Tiempo, no dio espacio siquiera a una transición. Los periodistas supieron ese día que no habría más ediciones de la revista semanal fundada en 1993 y que en sus orígenes estuvo hermanada con la española Cambio 16.

Aunque solamente circulaba en Colombia, Cambio tenía repercusión en muchos países de América Latina.

Sobre el impacto de Cambio en el mundo periodístico, su competidora Semana escribió en un artículo titulado ‘Requiem por una revista’: “Pocas publicaciones habían generado tanta expectativa como la que tuvo Cambio en el momento de su nacimiento. Representaba la llegada a Latinoamérica y a Colombia de Cambio 16 España, la revista que fue considerada el gran fenómeno periodístico en ese país durante la transición de la dictadura a la democracia”.

Su reconocimiento creció aún más cuando, a raíz de una crisis financiera, García Márquez la rescató de su propio bolsillo, junto con un grupo de amigos ansiosos por “hacer periodismo”.

En esa época, Cambio se enorgullecía de sus primicias, que llegaron incluso a destapar un escándalo de nexos entre el entonces presidente Ernesto Samper y las mafias de la droga.

Pero en 2005, llenos de deudas, los dueños de Cambio “cayeron en los brazos de El Tiempo y García Márquez se fue”, relató su última editora general, María Elvira Samper.

El cierre de Cambio ha sido explicado por la casa editorial El Tiempo debido al “declive mundial de las revistas de actualidad y política”.

“Veníamos monitoreando Cambio desde comienzos de 2008. Las ventas de calle estaban a la baja, las suscripciones también y la pauta (publicitaria) cayó en 19%”, indicó a la AFP Luis Fernando Santos, gerente de la casa editorial El Tiempo, al precisar que la marca Cambio se mantendrá para una revista mensual cuyo perfil aún está bajo evaluación.

Pero el momento del cierre no fue el más oportuno, reconoció Santos.

En 2009, Cambio se había anotado una serie de éxitos periodísticos: fue la primera publicación que reveló, para incomodidad del gobierno del presidente Alvaro Uribe, la negociación de un acuerdo militar entre Bogotá y Washington, que permite a las tropas estadounidenses el uso controlado de siete bases en Colombia y que provocó una crisis diplomática con su vecina Venezuela.

El semanario también había publicado trabajos de investigación sobre escuchas ilegales realizadas desde el departamento de inteligencia DAS, y destapó el escándalo de Agro Ingreso Seguro, sobre corrupción en la asignación de subsidios para el campo.

“El periodismo y la democracia colombiana reciben uno de los golpes más duros en su historia reciente”, sostuvo la editorialista María Jimena Duzán al comentar el caso.

María Elvira Samper, por su parte, aseguró tener “la convicción profunda de que hubo otras razones más allá que las económicas” para decidir el cierre de Cambio.

“Hay intereses de por medio. Nos callaron”, enfatizó Samper a la AFP, al sugerir que el grupo Planeta –el mayor accionista de El Tiempo– sacrificó la revista para encontrarse en mejor posición de cara a la venidera licitación por un tercer canal de televisión, en la que competirá con el grupo español Prisa y el venezolano Cisneros.

“En este país todo está muy polarizado. Los opositores son vistos como enemigos“, insistió Samper, al asegurar que con esa decisión la casa editorial El Tiempo buscaba congraciarse con las autoridades.

Pero Francesc Solé, presidente de Planeta para los países andinos, señaló que si la revista hubiese salido de circulación hace un año “no habría tanta polémica. Al cerrar hemos hecho todo lo contrario que ayudar al gobierno“.

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