El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, se quedó el viernes sin oportunidad de buscar su segunda reelección inmediata después de que la Corte Constitucional declaró ilegal un referendo para permitirle ser candidato en los comicios de mayo.

La decisión jurídica más importante en la historia reciente de Colombia marca el inicio de una difícil campaña para los candidatos que buscan reemplazar a Uribe, quien después de casi ocho años en el poder se convirtió en uno de los presidentes más populares del país respaldado por su estrategia para combatir a las guerrillas izquierdistas.

Uribe, el principal aliado de Washington en América Latina y quien ha venido jugando un rol de contrapeso a la figura del izquierdista presidente venezolano Hugo Chávez, nunca expresó abiertamente su intención de ser candidato para una segunda reelección, pero los hechos demostraban su deseo de continuar gobernando este país.

“La Corte Constitucional de la República de Colombia, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución resuelve: declarar inexequible en su totalidad la ley (…) por medio de la cual se convoca a un referendo constitucional y se somete a consideración del pueblo un proyecto de reforma constitucional”, dijo el fallo.

La lectura de la decisión la puede ver en video pulsando aquí.

La decisión del tribunal, leída por el presidente de la corte, Mauricio González, implica una derrota para Uribe quien llegó al poder en el 2002 con la promesa de vencer militarmente a la guerrilla en un país hastiado por la violencia del conflicto interno y en el que sus habitantes no se atrevían a usar las carreteras por el temor a caer secuestrados.

Uribe logró su primera reelección en el 2006 con base en una reforma a la Constitución impulsada por los partidos de su coalición de Gobierno en el Congreso y que prohibía a un mandatario en ejercicio ser candidato, pero en esta oportunidad el tribunal la negó con fallas en su trámite y aprobación.

El tribunal respaldó una recomendación previa de uno de los magistrados quien pidió declarar ilegal el referendo promovido por seguidores de Uribe debido a irregularidades en la recolección de firmas para su realización y en la financiación de la campaña de apoyo a la reelección, además de en su trámite y aprobación en el Congreso el año pasado.

Consecuencias políticas

El mandatario colombiano, de 57 años, ha mantenido unas tensas relaciones con Chávez y también sostuvo enfrentamientos verbales en el pasado con otros gobernantes de izquierda como los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; de Bolivia, Evo Morales y de Nicaragua, Daniel Ortega.

Con Uribe fuera de la presidencia de Colombia podría cambiar el mapa político de América Latina y perder fuerza el bloque que enfrenta a Chávez y del que hace parte el mandatario peruano Alan García y al que podría ingresar el presidente electo de Chile Sebastián Piñera.

El mandatario colombiano obligó a la guerrilla más antigua de América Latina a replegarse a zonas montañosas y selváticas, lo que permitió aumentar la inversión extranjera y un buen desempeño de la economía en este país que en el pasado fue considerado como un Estado fallido.

Uribe logró el respaldo y la admiración de los colombianos que lo consideran la persona que logró conducir al país por la ruta adecuada al enfrentar a la guerrilla y disipar el temor de que los rebeldes llegaran al poder por la vía armada.

Pero cualquier candidato que reemplace a Uribe probablemente no hará demasiados cambios en su política de seguridad, aunque la mayoría sostiene que intentará hacer más inversión social para combatir la pobreza y el desempleo, las principales banderas de lucha de los rebeldes.

La transición política podría inquietar a los mercados locales y a los inversionistas aunque los analistas dan por seguro que asimilarán muy rápido y que el nuevo mandatario garantizará la continuidad de la economía.

El ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, cercano a Uribe y quien logró los más grandes éxitos en la lucha contra la guerrilla de las FARC, figura en las encuestas en el primer lugar de candidatos para ganar la presidencia.

Sin embargo, el candidato independiente y ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, se mantiene cerca en los sondeos y los analistas no descartan que si pasa a una segunda vuelta reciba el apoyo de la oposición que representa el Partido Liberal y el izquierdista Polo Democrático.

Temores previos

El intento para cambiar de nuevo la Constitución y permitir a Uribe una segunda reelección inmediata desató temores de romper el equilibrio y los sistemas de contrapesos de la democracia colombiana, considerada una de las más sólidas y antiguas de América Latina.

El segundo mandato del actual presidente estuvo marcado por escándalos sobre abusos a los derechos humanos por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas, interceptaciones telefónicas ilegales a magistrados, periodistas y políticos opositores y corrupción en la entrega de subsidios agrarios.

Pero en lo que los analistas y expertos en opinión pública denominan “efecto teflón” la popularidad del mandatario se ha mantenido por encima del 60 por ciento en más de siete años.

Los colombianos acudirán en marzo a las urnas, en unas elecciones legislativas que serán un punto de referencia sobre el poder de unidad de la coalición de Uribe que buscará ampliar sus mayorías en el Senado y en la Cámara de Representantes.

Analistas han advertido el riesgo de que sin Uribe en el escenario político su coalición de desmorone y se abra la puerta para que un líder político independiente o de la oposición pase a dirigir esta nación de 44 millones de habitantes, exportadora de café, petróleo y carbón.

El Partido Conservador, un importante integrante de la alianza, ha debatido a nivel interno sobre la conveniencia de lanzar su propio candidato y abandonar la coalición.

Los asesinatos, los secuestros, los ataques con explosivos se redujeron durante el Gobierno de Uribe, lo que permitió mejorar la percepción de seguridad y aumentar la inversión extranjera en el sector petrolero y minero.

Pero el próximo presidente deberá enfrentar un alto desempleo, una pobreza extrema en ciudades y las zonas rurales en donde la falta de presencia del Estado en salud, educación y obras ha impedido consolidar los logros de seguridad.

Las FARC siguen combatiendo en remotas regiones en donde atacan a las Fuerzas Armadas con explosivos, mientras que grupos de narcotraficantes conformados por ex paramilitares tratan de mantener el control del narcotráfico en este país considerado como el primer productor mundial de cocaína.

Con información de Reuters

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