Foto: AFP Photo, Archivo / Thomas Coex

El modo en que los presidentes latinoamericanos se sirven de los medios de comunicación para ganarse al pueblo es objeto de un ciclo de tres días, entre este lunes y el miércoles, en Casa América de Cataluña.

“Más que presidentes, son ‘celebrities’. Todo es puesto en escena. Allá donde vayan, se convierten en noticia. Son comunicativamente maravillosos y únicos en pantalla, invitan a la fe y son héroes de la expresión melodramática”, explica el periodista y crítico de televisión colombiano Omar Rincón.

Rincón, autor de “Los telepresidentes: cerca del pueblo, lejos de la democracia”, participa de este ciclo de tres días, bautizado como “Presidente presenta”, en el que también intervienen, entre otros, el escritor Alberto Barrera y el columnista del diario español “El País”, Miguel Ángel Bastenier.

Califican como “uno de los fenómenos televisivos” del siglo XXI al programa “Aló presidente”

El ciclo analiza con especial interés los dos casos más evidentes de presidentes convertidos en presentadores de televisión que usan este medio como instrumento de gobierno: los del presidente venezolano, Hugo Chávez, y del presidente de Colombia, Álvaro Uribe.

Los organizadores del ciclo califican como “uno de los fenómenos televisivos” del siglo XXI al programa dominical “Aló presidente”, presentado por Hugo Chávez, de entre cinco y ocho horas de duración y emitido en riguroso directo cada semana desde un sitio distinto.

Los Consejos Comunales de Álvaro Uribe, explican, es “una especie de reality-show conducido por un presidente que ha hecho del pueblo su principal herramienta comunicativa”.

Cada uno de los presidentes latinoamericanos, explica Rincón, se construye una marca comunicativa: “Lula es el sindicalista que refunda el país, Uribe es un país sin las FARC, Chávez es la revolución bolivariana, Evo Morales es la defensa del mundo indígena, Correa es el migrante ilustrado…”.

En América Latina se gobierna con la lógica de la telenovela y no con la de la democracia

Según él, en América Latina no se necesitan presidentes, sino “motivadores de la autoestima de la opinión pública”, con un enemigo público (el imperialismo, el terrorismo…) y una misión clara que fidelice a la gente.

Por eso, explica, en América Latina, un continente cuyos líderes gozan de unos grandes índices de popularidad, se gobierna con la lógica de la telenovela y no con la de la democracia.

“Son presidentes que hacen lo posible por conquistar el amor popular y se convierten en superhéroes morales en un discurso de buenos y malos. Hacen promesas de ascender socialmente a través del amor y la justicia”, declara.

“Nos toman como consumidores espectadores, y no como ciudadanos”, añade.

Con información de DPA

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