Tres adolescentes, estudiantes del liceo Rafael Urdaneta, en el centro de Caracas, asesinaron y prendieron en fuego a un compañero de la misma institución, de nombre Keny Xavier Guillén Chacón (14), con el que habían tenido problemas.

En un trágico escenario de violencia registrado en el interior de un apartamento, ubicado en el piso 10 del edificio Serenísima, en la avenida Fuerzas Armadas, tres adolescentes, estudiantes del liceo Rafael Urdaneta, en el centro de Caracas, asesinaron y prendieron en fuego a un compañero de la misma institución, de nombre Keny Xavier Guillén Chacón (14), con el que habían tenido problemas.

El asesinato se produjo en la residencia de la víctima y los autores resultaron lesionados.

Según el reporte de alarma que recibieron los Bomberos Metropolitanos, todo ocurrió aproximadamente a las 2:00 de la tarde de este lunes en el apartamento del edificio residencial, donde vivía el estudiante asesinado.

La víctima llevó a sus homicidas -tres compañeros del mismo liceo- a su propia casa bajo engaño. Uno de los responsables y cerebro del crimen, es un adolescente de 14 años de edad, quien convenció a dos amigos, una jovencita de 17 años y otro muchacho de 16 años de edad, para que lo acompañaran a buscar a la víctima, sin mencionar que se trataba de un homicidio. Sólo les comentó que la víctima le había ofrecido unos tiros meses atrás.

Los tres implicados esperaron a que el estudiante saliera de clases y lo convencieron de ir hasta su vivienda. Dentro del apartamento, el jovencito de 14 años de edad le pidió a la muchacha que se quedara encerrada en una habitación, mientras él resolvía el problema con la víctima.

El autor material del crimen discutió con Guillén y se fueron a los golpes, pero entonces el primero tomó un cuchillo y le propinó tres puñaladas. Cuando el estudiante cayó al suelo casi agonizante, el otro jovencito de 16 años, quien fue testigo del hecho, trató de detener a su amigo, presuntamente porque no les habló de su intención de matarlo y éste lo hirió con el mismo cuchillo en una mano.

El homicida, de 14 años de edad, tomó un frasco de un químico combustible empleado para limpieza de equipos electrónicos, roció a su víctima, la cama, sábanas y toda la habitación para luego incendiarla con un fósforo.

Mientras prendía en fuego el lugar, el asesino fue alcanzado por las llamas en una oreja, lo mismo que la muchacha, quien al escuchar los gritos salió del cuarto y en pleno incendio sufrió quemaduras de tercer grado en el cuello, oreja y antebrazo.

Vecinos del edificio Serenísima, al percibir la presencia del humo que salía del apartamento en el piso 10, llamaron a los Bomberos Metropolitanos y los efectivos estuvieron a cargo de controlar las llamas y prestar asistencia a las víctimas. Los tres adolescentes de 14, 16 y 17 años de edad, fueron puestos a la orden de una fiscalía en materia de la Lopna.

Vía La Voz

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