Escudriñar en el pasado buscando un familiar europeo es cada día más común en Venezuela, donde cientos de personas solicitan pasaportes o visados de España, Portugal o Italia, ansiosos por dejar un país que siempre recibió inmigrantes y ahora, debido a la violencia, los genera.

“Quisiera formar una familia, pero en un sitio donde sepa que no los van a matar mañana”, dijo a la AFP la ingeniera Adriana Molina, de 33 años, mientras esperaba su turno en una fila a las afueras del consulado de España en Caracas.

“Quisiera formar una familia, pero en un sitio donde sepa que no los van a matar mañana”

“Mi padre es español, de Tenerife, pero nunca nos sacó la nacionalidad. Ahora, mis cuatro hermanos y yo la estamos solicitando. Lo hago porque considero que no tengo muchas oportunidades en el campo laboral venezolano y porque, además, quiero vivir con seguridad”, agregó.

Una reciente medición del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD) reveló que 71,9% de los venezolanos considera que la inseguridad es el principal problema de un país donde, en 2009, fueron asesinadas 16.047 personas, según datos de la ONG Observatorio Venezolano de Violencia.

“Tengo la nacionalidad italiana desde niño y renuevo mi pasaporte porque, ante la inestabilidad e inseguridad del país, me parece muy importante tenerlo al día. He pensado mucho en emigrar, pero por ahora no tengo los recursos para costear mis estudios allá”, dijo Ricardo Vidal, un estudiante de 19 años.

El cónsul de España en Venezuela, Aníbal Jiménez, señaló vía correo electrónico que al consulado “cada vez acude más gente que pregunta por las condiciones y requisitos del retorno, tanto venezolanos como españoles”.

Aproximadamente unos 130.000 o 140.000 españoles que vivían en Venezuela (tanto nacidos en España, como descendientes de inmigrantes) han retornado en la última década, y a ellos se les suman otros 60.000 venezolanos que han emigrado legalmente a la “madre patria”.

Para el sociólogo Gregorio Castro, los factores que llevan a los hijos de inmigrantes europeos a volver a sus orígenes son “la violencia y la degradación social y política”, que “entran en conflicto” con la forma de socialización a la que están acostumbradas estas familias.

“Toman la decisión de regresar cuando la inseguridad expresada en factores de violencia, como asesinatos y secuestros, les afecta directamente. Aunque las mejores condiciones sociales que ofrece Europa en cuanto a salud, vivienda o educación, también representan un factor influyente”, agrega.

Así, las visitas al consulado español en Caracas se han multiplicado en los últimos años hasta alcanzar las 1.500 diarias, más las 500 ó 600 registradas en el interior del país. Mientras que a los despachos consulares de Italia y Portugal en la capital venezolana acuden entre 300 y 600 personas al día.

“Hay mucha gente que se va del país después de un secuestro o de que le apunten con una pistola en un asalto”

“Tengo dos hijos en España. Uno es ingeniero y otro profesor y los dos están desempleados. Se fueron, a pesar de la situación económica en Europa, porque ya no aguantaban la inseguridad en el país”, cuenta Ana de Rodríguez, una gallega que tiene casi 50 años viviendo en Venezuela.

Precisamente, el sociólogo Antonio Cova explica que algunos de los descendientes de inmigrantes que optan por regresar a Europa toman la decisión de forma ingenua, “por huir de la inestabilidad económica y la inseguridad social, pero sin tomar en cuenta la posibilidad de que les vaya mal”.

“Hay mucha gente que se va del país después de un secuestro o de que le apunten con una pistola en un asalto y, en muchos casos, me pregunto si no es que simplemente estaban esperando un motivo para emigrar”, explica.

“En Venezuela se compra muy fácil la idea de que en España todo es perfecto o de que en Miami no hay inseguridad”, concluye Cova.

Por Lissy De Abreu
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