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El ministro de Defensa Gabriel Silva afirmó el jueves que la paz negociada con las FARC sólo se conseguirá cuando esas guerrillas estén literalmente derrotadas porque, caso contrario, el diálogo de paz sólo será utilizado por los insurgentes para tomar oxígeno y seguir en sus actividades.

Algunos sectores se alinean “para decirle a Colombia que avancemos en una negociación de paz, que llegó la hora de olvidarnos que el terrorismo que ha masacrado, asesinado, derramado sangre por todo el país…que hagamos perdón y olvido, que dejemos bajo el manto de la memoria todo lo que ha ocurrido y es un esfuerzo para que los colombianos caigan otra vez en la trampa de unas negociaciones falsas”, dijo Silva en un acto en una sede policial capitalina.

Esas negociaciones “no tienen el propósito de construir la paz, sino ganar un espacio táctico, un oxígeno, un tiempo para que el narcoterrorismo recupere energías, coja aliento y vuelva amenazar y atentar contra Colombia”, agregó el ministro.

“No nos podemos dejar engañar incluso por esos llamados, gestos de buena voluntad y de buena fe de aquellas que tienen más esperanzas que realismo”, dijo. “La esperanza de una paz negociada sólo se consigue cuando este derrotado el ‘narcoterrorismo’, sólo llegarán a la mesa de las negociaciones cuando vean que es indeclinable” la voluntad del Estado en derrotarlos.

Y cuando concurran a esa eventual mesa de negociación “los recibiremos con los brazos abiertos, pero que no vengan a engañar a Colombia diciendo que llegó la época de la paz, que dejemos atrás la firmeza”.

“Nos hemos gastado ocho años de firmeza…no le creamos entonces a esos espejismos de la paz negociada. Que dejen de torturar, que dejen de secuestrar, que dejen de atentar, que dejen en libertad a Colombia antes de sentarnos a negociar”, indicó.

El gobierno del presidente Alvaro Uribe califica a las rebeldes Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC), tanto como lo hace Estados Unidos y la Unión Europea, como un grupo terrorista. Las FARC y el gobierno que antecedió al de Uribe, el del presidente Andrés Pastrana (1998-2002), sostuvieron negociaciones de paz por casi cuatro años en una región desmilitarizada del sur del país, en diálogos que naufragaron en medio de acusaciones del gobierno de que las guerrillas sólo utilizaron tal área para ocultar secuestrados y cometer otros delitos.

Aunque ninguno de los candidatos a las venideras elecciones presidenciales del 30 de mayo ha dicho que está dispuesto a entablar de inmediato diálogos de paz con las guerrillas, sectores de activistas y congresistas como la senadora Piedad Córdoba, que ha fungido como intermediaria en liberaciones de rehenes en poder de las FARC, han insistido en la necesidad de dialogar con los rebeldes y que la derrota militar de los rebeldes no es posible.

Vía The Associated Press.

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