El presidente de Bolivia, Evo Morales, muestra a los asistentes un plato de plástico hoy, martes 20 de abril de 2010, durante su discurso inaugural de la conferencia mundial sobre el cambio climático, en la localidad de Tiquipaya, aledaña a Cochabamba (centro del país), organizado por su Gobierno junto a pueblos indígenas y movimientos sociales. En el acto, Morales afirmó que o “muere el capitalismo o muere la Madre Tierra”. EFE/Jorge Abrego

El presidente de Bolivia, Evo Morales, sorprendió hoy a propios y extraños al asegurar que la comida transgénica es la responsable de las “desviaciones” de los hombres hacia la homosexualidad y de la calvicie en Europa.

En la inauguración de la cumbre social que celebra en su país para discutir sobre el cambio climático, Morales cargó contra los transgénicos con esas afirmaciones y otras sobre los presuntos perjuicios para la salud de la Coca Cola y la patata holandesa.

El mandatario defendió sus ideas afirmando que no eran inventos sino información probada y, en algunas casos como el de Coca Cola, fruto de su vivencia que relató a los asistentes al evento celebrado en la localidad de Tiquipaya, aledaña a Cochabamba (centro).

Empezó con los pollos. Según el presidente boliviano, las aves de granja que son engordadas con hormonas femeninas tiene consecuencias en quien las consume, tanto si son hombres como mujeres.

“El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres”, aseguró Morales, lo que causó risas entre los miles de asistentes a la inauguración de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.

Agregó que por culpa de los pollos y del ganado vacuno criado con hormonas las niñas también tienen un desarrollo prematuro del busto.

“El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres.

Por eso, aseguró que, desde que conoce esa información, rechaza los pollos de granja para alimentarse exclusivamente con animales “criollos”, libres de los transgénicos.

Luego llegó el turno del análisis sobre las consecuencias de ese tipo de alimentos en la calvicie e hizo una profecía: “en cincuenta años todo el mundo será calvo”.

“La calvicie, que parece normal, es una enfermedad en Europa, casi todos son calvos. Y es por las cosas que comen. Mientras, en los pueblos indígenas no hay calvos, porque comemos otras cosas”, aseguró Morales, que puso como ejemplo su abundante cabellera, pese a sus cincuenta años cumplidos.

Morales dijo que esos datos demuestran que el “occidente cada vez” “trae más y más veneno”, al criticar las consecuencias de la crisis alimentaria provocada por el cambio climático.

Siguió su ataque contra las patatas holandesas, un alimento que, según Morales, a pesar de ser “grandes y hermosas”, tiene hormonas de pescado, lo que hace que no sirvan para comer bien.

“La calvicie, que parece normal, es una enfermedad en Europa, casi todos son calvos. Y es por las cosas que comen. Mientras, en los pueblos indígenas no hay calvos, porque comemos otras cosas”.

“Nuestra papa originaria está satanizada”, protestó Morales al recordar que las diversas variantes de patatas locales se comen incluso con cáscara, a diferencia de la especie holandesa que, según dijo, en su cubierta tiene el “veneno” concentrado y debe pelarse.

También arremetió contra la Coca Cola, la bebida estrella de Estados Unidos.

“Todos tomamos Coca-Cola lamentablemente”, dijo para luego contar una anécdota sobre el supuesto uso que tiene para destapar inodoros.

Dijo que es común en Bolivia que un fontanero con problemas para limpiar los inodoros, tras fracasar con sus herramientas, use la bebida norteamericana para destapar las tuberías.

“Imagínense, que químico tendrá la Coca Cola”, preguntó para, acto seguido, contar una anécdota de los años 90, cuando bebió varios vasos de esa soda quedando muy afectado en su salud, mientras que sus compañeros de mesa ingirieron mucha “chicha” (bebida fermentada de maíz que embriaga) sin problemas.

También criticó los medicamentos occidentales que, según Morales, curan un mal, pero provocan dos más.

En medio de su discurso, el mandatario boliviano también se hizo llevar varios tipos de platos para hablar de los daños al medio ambiente que causa el plástico.

Defendió el plato hecho con barro cocido, habitual en las mesas bolivianas, porque “si se rompe vuelve a ser arena de la Madre Tierra” y la contaminación es cero, en tanto que criticó la basura que se produce en los países desarrollados donde la costumbre es usar los de desechables de plástico.

Vía EFE

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