
El jueves en la tarde, cuatro hombres de inteligencia del Ejército se dedicaron a ajustar el video de más de 14 minutos sobre el histórico rescate de 15 secuestrados en poder de las Farc y que ayer fue emitido en una versión de 3 minutos.
El video emitido ayer por los medios de comunicación lo puede revisar pulsando aquí.
El diario EL TIEMPO afirma hoy que “la primera instrucción que recibieron fue la de editar los rostros de los oficiales que ejecutaron la acción y que estaban identificados con chalecos habanos, con una paloma naranja en un costado, un letrero azul en la espalda -que decía ‘Misión humanitaria’- y escarapelas con nombres de supuestas ONG y de países miembros de la falsa brigada de movilización”.
“Los muchachos, incluido el mayor encargado del operativo, son de inteligencia y están en otras operaciones clave. Una sola de sus imágenes podría dañar semanas de trabajo“, aseguró una fuente de Mindefensa al diario de Bogotá y añadió que los chalecos fueron guardados como recuerdo de lo operación..

También se supo que fue editado el momento en que tres militares neutralizaron a alias ‘César’ cuando este intentó recuperar su arma. Además, que ‘César’ -identificado como Gerardo Antonio Aguilar Ramírez- intentó saltar del helicóptero cuando se dio cuenta del operativo del Ejército.
La carencia del audio en algunos apartes de la cinta no fue involuntaria, como se expresó en la rueda de prensa de ayer. Esto buscaba impedir que quedaran al descubierto tácticas de rescate retomadas del Special Air Service (SAS), principal fuerza secreta de operaciones del ejército británico, que -al igual que E.U.- le dio entrenamiento e instrucción al equipo de inteligencia colombiano que ejecutó la impecable operación de rescate.
Por ahora, solo el Presidente Uribe, y el alto mando militar tendrán acceso al video completo.


También la revista Semana punta unos datos adicionales:
Se conoció también que en caso de emergencia se activaría un botón de pánico instalado dentro del helicóptero. La señal de emergencia sería transmitida, a través de un avión plataforma de comunicaciones, directamente al comandante de las Fuerzas Militares. Él era el único que podía dar la orden de comenzar el plan b, que era el cerco humanitario.
Semana.com conoció que incluso los pilotos llevaban máscaras de oxígeno en caso de emergencia. La idea era que si los insurgentes reaccionaban violentamente, el helicóptero subiría hasta el tope máximo para lograr desmayar a los pasajeros y así neutralizarlos. También se conoció que a los infiltrados se les dio entrenamiento en habilidades interpersonales, manejo de pánico y estrés. También se les enseñó Krav Maga, una técnica de defensa personal desarrollada en Israel.
Cuando ‘César’ opuso resistencia, fue dominado con un puño que, al parecer, le dio un mayor del Ejército que terminó con su mano lesionada. El mismo que les dijo a los secuestrados: “somos el Ejército Nacional de Colombia, ustedes están en libertad”.
Aunque todos sabían que estaban siendo capacitados para una operación de rescate, sólo horas antes se enteraron de que se trataba de Betancourt, los norteamericanos y sus compañeros de la fuerza pública. Durante dos días estuvieron totalmente aislados, para evitar filtraciones del operativo. “En presencia de mi general Montoya les advertimos que aquí podían morir o quedar secuestrados. Igual, accedieron”, puntualizó el general Padilla de León.
