A cuatro días de haber sido sometida a una cirugía de mamoplastia, para la colocación de implantes mamarios y a una dermolipectomía, para reducir las dimensiones del tejido abdominal, falleció en su primer día de consulta post operatoria, una mujer de 40 años de edad, identificada como Rosa Albina Pérez González, obrera de mantenimiento del Pasaje Zinc, ubicado en el centro de Caracas.

La víctima sufrió un paro respiratorio cuando se encontraba en la planta baja del edificio General Páez, en la esquina La Marrón de la parroquia Catedral, esperando a que una de sus hijas regresara del piso 7, donde se encuentra el “Centro de Estética y Belleza Libaye”, adonde fue en busca de una silla de ruedas para subirla a su primera evaluación post operatoria. Rosa Pérez, hija de la mujer, contó que ella estaba con su madre en la planta baja porque el ascensor no servía, cuando la mujer empezó a ahogarse. “Se empezó a poner pálida y fría. De repente estaba como convulsionando y botaba algo por la boca, hasta que perdió el conocimiento y se murió allí mismo”, contó.

La joven contó que su madre fue subida hasta el piso siete por personal del centro de estética y más tarde, cuando llegó el cirujano que la operó, les confirmaron que estaba muerta y que no habían podido hacer nada para salvarla. Comisiones de la División contra Homicidios del Cicpc, se trasladaron hasta el lugar del hecho, donde levantaron el cadáver de la víctima y citaron a declarar a algunas personas, tanto personal médico, como familiares de la mujer, para dar inicio a las averiguaciones.

Rosa González, hija de la víctima, dijo que su madre fue operada el pasado jueves 5 de agosto. Por unas amigas de su hija, Rosa Albina Pérez, llegó hasta ese centro de estética, donde pagó 20 mil bolívares fuertes, por una cirugía para aumentar el volumen de sus senos con implantes de silicón y para reducir su abdomen, a través de un procedimiento quirúrgico conocido como “dermolipectomía abdominal”. Su hija contó que después de hacerse todos los exámenes pre-operatorios, le indicaron a su madre que debía acudir al Centro Quirúrgico Medinas, en Chuao, donde se realizaría la operación.

La mujer fue sometida a una intervención que se prolongó durante tres horas y media y ese mismo día le dieron de alta. El médico que revisó los exámenes de la víctima, antes de la cirugía, le alertó respecto a que los resultados del electrocardiograma no estaban bien, porque los niveles cardiacos no eran los mínimos para ser operada. “Le preguntó si el cirujano ya los había visto y mi mamá le dijo que si, pero igual la operaron”, contó su hija.

La muchacha recordó que desde su salida del Centro Quirúrgico Medinas, su madre estaba mal. “No podía respirar, tenía un dolor muy fuerte en el pecho del lado izquierdo pero el médico que la operó, dijo que era normal. Sólo recomendó que le aflojaran la faja. Yo le dije que tenía los brazos hinchados y que le dolía mucho el pecho, pero decía que era normal”, contó la joven. Durante el fin de semana, los dolores y la dificultad para respirar empeoraron, con una leve mejoría el domingo, hasta que llegó el día lunes, cuando Rosa Pérez debía asistir a su primer chequeo post operatorio, con el cirujano que la operó. A las 10:00 de la mañana, sus dos hijas la llevaron al edificio en la esquina Marrón, pero mientras esperaban una silla de ruedas para subirla, la mujer murió.

Piden investigar a médicos

Rosa González, hija de la trabajadora fallecida, exigió a la policía que investigue al médico y al centro de estética donde operaron a su madre, pues está convencida de que fueron los responsables de su muerte. “Si ella no estaba en condiciones para esa operación no debieron hacerla”, dijo. Rosa Albina Pérez era madre de 4 hijos, dejó 5 nietos y vivía en La Vega. En el pasaje Zinc, tenía seis años laborando como personal de mantenimiento.

Vía Diario La Voz

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