Foto: Reuters / Stringer

Venezuela finalizó la madrugada del miércoles los trabajos de rescate tras el derrumbe que mató a seis personas en una mina de oro ilegal en el sureste del país, y luego de que los bomberos descartaron encontrar más cuerpos o sobrevivientes.

El derrumbe producido la noche del lunes en la mina Tomi, en la remota y selvática región de El Callao, dejó además dos heridos.

“Hemos terminado con la búsqueda, se utilizó maquinaria y no se encontraron más cuerpos”, dijo a Reuters vía telefónica desde la mina el jefe de los bomberos de la zona, teniente Gregory González.

“Encontramos seis muertos y dos heridos; no hay más cuerpos”, precisó.

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Según el Gobierno, el uso de martillos neumáticos sobre el terreno húmedo habría producido el deslizamiento de uno de los taludes de la mina, que operaba a cielo abierto y estaba en proceso de recuperación por el Estado luego de que la empresa concesionaria la abandonara hace cinco años.

Una serie de accidentes en minas sudamericanas ha incrementado la atención sobre las medidas de seguridad en la industria, mientras varios gobiernos redoblan sus esfuerzos para combatir la minería informal que escapa a su control administrativo y laboral.

Cientos de mineros procedentes de las vecinas Colombia, Brasil y Guyana llegan diariamente al suroeste de Venezuela a probar suerte en sus ricos yacimientos de oro.

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Sin embargo, el Gobierno del presidente Hugo Chávez busca aplacar el auge de la minería ilegal, que ha florecido en los últimos años por los altos precios del oro, que el miércoles cotizaba a un máximo de ocho semanas a casi 1.240 dólares la onza.

Venezuela, miembro de la OPEP, cuenta con uno de los mayores depósitos de oro no desarrollados del mundo: Las Cristinas.

La minería aurífera formal en Venezuela produce alrededor de seis toneladas anuales, mientras que la informal extrae el doble, según cifras oficiales.

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Por Diego Oré
Vía Reuters

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