El ‘Mono Jojoy’ resultó muerto en un operativo militar del Ejército colombiano
El jefe militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), “El Mono Jojoy”, murió en una operación gubernamental contra posiciones de la guerrilla en la región sur del país que contó con la colaboración de un informante rebelde.
“Es el golpe más grande que se le(s) da a las FARC en toda su historia”, aseguró a los periodistas en la mañana el presidente colombiano Juan Manuel Santos desde Nueva York, donde participa en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
“Es una noticia histórica para nuestro país”, sentenció el mandatario.
Al mediodía, en declaraciones exclusivas para la AP, Santos dijo que la muerte del guerrillero “es como si aquí en Nueva York le(s) dijeran a los neoyorquinos que cayó Osama bin Laden … (Jojoy) llevaba 35 años generando terror entre los colombianos”.
Más tarde, Santos pronunció un discurso por la radio y televisión nacional en el que sostuvo: “hoy respiramos en un país más tranquilo, sin la sombra de el ‘Mono Jojoy”’.
Recordó que el rebelde fue el responsable de “miles y miles” de muertes y secuestros e insistió en que “se acabó el tiempo para sembrar el terror, (porque) es tiempo de sembrar paz”.
A los demás comandantes de las FARC, Santos les advirtió: “vamos por ustedes y ustedes saben que cumplimos”. A los guerrilleros de base les dijo: “desmovilícense, vuelvan a la sociedad”.
Un general dijo a la AP que la operación se realizó gracias a una indicación que le entregó a las autoridades un guerrillero de las FARC. El oficial agregó que ese informante ya está fuera del país con su familia, aunque dijo desconocer el monto de la recompensa que se le pagó.
El comandante de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), general Julio González, dijo a la AP que hubo operativos durante dos días con la participación de 60 aeronaves.
“Se lanzaron más de 50 bombas… (y) participaron en tierra más de 2.000 hombres“, señaló. Dijo que se está estudiando si se les entrega una millonaria recompensa a varias personas que al parecer guiaron a la fuerza pública hasta el sitio donde se encontraba el guerrillero. Se ofrecía por él una recompensa de 5 millones de dólares.
González precisó que los cadáveres de siete de los guerrilleros abatidos fueron trasladados a Bogotá, directamente a medicina legal.
La acción se desarrolló cerca del caserío La Julia, departamento de Meta, a unos 190 kilómetros al sur de Bogotá.
Según Santos, al menos 20 rebeldes más también murieron.
“Esta es la operación bienvenida que les habíamos prometido a las FARC”, aseguró.
El ministro de Defensa llamó al mandatario durante la rueda de prensa en Bogotá y le aseguró: “Presidente, podemos decirle que hemos llegado al corazón, a la guarida misma de las FARC, y hemos dado uno de los golpes, creo que no exagero en decir, tal vez el golpe más fuerte en la historia de Colombia contra esta organización terrorista”.
Rivera precisó que era un campamento de más de 300 metros de longitud, con un búnker construido en concreto,con túneles y áreas de escape dispuestas estratégicamente y afirmó que para ubicar el objetivo “hubo colaboración de miembros de las FARC”. Agregó que “las FARC se están desmoronando por dentro”.
Cinco militares resultaron heridos en la operación.
Un funcionario de las Fuerzas Armadas, que habló bajo la condición del anonimato por no estar autorizado para ser citado, relató a la AP que la operación comenzó hace seis meses y que la misma también permitió decomisar 12 computadores portátiles y 50 memorias de datos electrónicos.
Otro general de las Fuerzas Militares, que también pidió que su nombre no fuera publicado por no estar autorizado para entregar declaraciones, indicó que “Jojoy” pereció durante el bombardeo.
Los informes indican que el guerrillero constantemente cambiaba de campamentos y que gracias a labores de inteligencia y a informantes se logró la ubicación del sitio exacto donde estaba.
“Esta operación no se pudo haber hecho sino con apoyo interno”, dijo a la AP Alvaro Balcázar, el oficial civil encargado de un plan social gubernamental en la región. “Se necesita las operaciones precisas con inteligencia (y) con gente adentro”, añadió.
“El Mono Jojoy” era considerado como el jefe militar de las FARC, aunque no tuviese formalmente ese cargo porque la jefatura rebelde es colegiada con siete integrantes.
El 16 de junio de 1987 el país supo por primera vez de “Jojoy”, cuando comandó un grupo de las FARC que atacó un convoy militar en el departamento de Caquetá y 26 militares y un civil murieron.
Para el ex ministro del Interior, Fernando Londoño, “El Mono Jojoy “era el único (guerrillero) de las FARC que no tenía reemplazo”. Agregó que “fue un golpe de muerte a la estructura de las FARC… tanto militar como psicológicamente”.
Era un hombre de figura regordeta, de pocas palabras y tez muy blanca. Por su escaso pelo castaño y ojos claros recibió el apodo de “mono”, equivalente a rubio en Colombia, y Jojoy, por un ruido característico que hacia al reírse y que recordaba a un animalito colombiano.
Su verdadero nombre era Víctor Julio Suárez Rojas, y había nacido en 1953 en el municipio de Cabrera, a 80 kilómetros al suroeste de la capital colombiana. Su muerte es el golpe más duro a las FARC desde marzo de 2008 cuando el segundo el comanante Raúl Reyes murió en otro bombardeo.
Un comunicado del departamento de Estado norteamericano señaló que se trata de “una importante victoria para Colombia y representa un duro golpe contra el mayor grupo terrorista de este hemisferio”.
Mientras que la Organización de los Estados Americanos destacó en un comunicado que “a partir de este hecho las FARC se deben convencer de que el camino armado que transitan se va cerrando cada vez más, y que liberar a los rehenes es paso previo a un proceso de diálogo y negociación política”.
La ex rehén Ingrid Betancourt, en una entrevista con la emisora NPR de Washington, catalogó a “Jojoy” como uno de los “más sangrientos comandantes… siempre pensé que mientras estuviera vivo, no habría posibilidad para que Colombia empezara un proceso de paz serio”.
Por LIBARDO CARDONA
AP
