El gobierno ordenó la expulsión del embajador de Bolivia ante Estados Unidos después de que el país sudamericano hizo lo mismo con el enviado estadounidense, indicó un funcionario del Departamento de Estado.

LEYENDA FOTO: La Embajada de EE.UU. en La Paz es custodiada por miembros del Ejército de Bolivia después de que ayer fuera expulsado el Embajador Goldberg. – AFP PHOTO/JAVIER MAMANI

Las autoridades dicen que el diplomático boliviano, Gustavo Guzmán, fue convocado al departamento el jueves y se le informó que debe dejar el país, en respuesta recíproca a la expulsión de Bolivia el día anterior del embajador estadounidense Philip Goldberg. Los funcionarios hablaron a condición de guardar el anonimato antes de que el Departamento de Estado haga el anuncio formal.

El presidente boliviano Evo Morales ordenó la salida de Goldberg, acusándolo de consiprar con la oposición al gobierno. El vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, consideró que la expulsión había sido un “grave error”.

Por su parte el gobierno de Bolivia afirmó hoy que no quiere romper relaciones con EE.UU., después de confirmar que oficializó la petición para que el embajador de Washington en La Paz, Philip Goldberg, abandone el país al haber sido declarado persona non grata por el presidente Evo Morales.

El canciller boliviano, David Choquehuanca, dijo, en declaraciones recogidas por la Agencia Efe, que ya ha entregado formalmente una nota diplomática a la embajada estadounidense en La Paz y otra al Departamento de Estado en Washington con la declaración de persona non grata a Goldberg, acusado de conspirar contra Morales.

“No estamos rompiendo relaciones. En la nota que enviamos manifestamos la decisión y el propósito del Gobierno boliviano de continuar manteniendo las relaciones bilaterales y de cooperación con Estados Unidos”, declaró Choquehuanca en una rueda de prensa.

En nuevos desarrollos sobre el tema tenemos que las relaciones entre Washington y La Paz entraron hoy en una nueva fase de tensión, después de que los Gobiernos de Bolivia y EE.UU decidieran declarar “persona non grata” a sus respectivos embajadores y expulsarlos del país.

El Gobierno de EE.UU. respondió hoy con igual dureza y en menos de 24 horas a la decisión del presidente boliviano, Evo Morales, de expulsar del país al embajador estadounidense, Philip Goldberg.

Washington anunció a última hora de la tarde que ha declarado al embajador boliviano ante la Casa Blanca, Gustavo Guzmán, “persona non grata”.

“En respuesta a una acción injustificable y en concordancia con la Convención de Viena, hemos informado oficialmente al Gobierno de Bolivia de nuestra decisión de declarar al embajador Gustavo Guzmán persona non grata”, señaló en un comunicado el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.

Guzmán fue informado hoy personalmente en el Departamento de Estado de la decisión del Gobierno estadounidense, explicó a Efe una fuente del Departamento de Estado.

La decisión del Gobierno estadounidense se ha producido después de que Washington asegurara esta mañana que revisaba “todos los aspectos” de sus relaciones con Bolivia, a raíz de la expulsión de Goldberg.

El diplomático estadounidense fue acusado por Morales de instigar las protestas violentas contra su Gobierno en varias regiones del país controladas por opositores.

McCormack calificó esta mañana la decisión de Morales como “un grave error que ha dañado seriamente la relación bilateral”, y rechazó las acusaciones vertidas contra Goldberg, al afirmar que “no tienen fundamento”.

Estados Unidos es el principal mercado para las exportaciones bolivianas y es también el principal proveedor de ayuda para la lucha contra el narcotráfico.

Además, Bolivia se beneficia del programa de preferencias arancelarias andinas, en vigor desde 1991 y que vencen en diciembre próximo.

La declaración de persona non grata de los dos embajadores es el último episodio de una cadena de roces e incidentes diplomáticos que han caracterizado las relaciones bilaterales entre Bolivia y EE.UU. desde que el líder aimara llegó a la Presidencia de ese país.

Morales, que se define como antiimperialista, ha acusado en numerosas ocasiones a la embajada de Estados Unidos y a Goldberg de conspirar contra su Gobierno y de apoyar y financiar a sus opositores.

Hace menos de tres meses, el Gobierno de Washington llamó a consultas a Goldberg, luego de una violenta manifestación contra su embajada en La Paz, donde sectores afines a Morales protestaban por la decisión de Estados Unidos de conceder asilo político a un ex ministro boliviano acusado de genocidio.

La tensión creció pocos días después cuando la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) la zona del Chapare ante la amenaza de expulsión por parte de sindicatos cocaleros.

Entre los últimos incidentes destaca la llamada de atención que el canciller de Bolivia hizo al embajador por reunirse a finales de agosto con el prefecto (gobernador) de Santa Cruz, el opositor Rubén Costas.

Los dirigentes de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca reclaman autogobierno para sus territorios y se oponen frontalmente a la nueva Constitución con la que Morales quiere refundar Bolivia.

Con información de The Associated Press y Efe.

actualidad » en esta sección

buscador