El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, calificó hoy “como una muy buena lección” la decisión de su colega de Bolivia, Evo Morales, de expulsar de ese país al embajador de EE.UU. por inmiscuirse en los asuntos internos de su país.

El mandatario, en un discurso en el puesto fronterizo con Honduras de Las Manos, se refirió a la ola de violentas protestas contra el Gobierno de Bolivia, que comenzaron en el departamento de Santa Cruz (este) el pasado martes y se extendieron a Tarija (sur) ayer.

Ortega pronunció su alocución junto al presidente de Honduras, Manuel Zelaya, tras haber recibido la antorcha de la independencia que recorre los países de Centroamérica en conmemoración del 187 aniversario de la Independencia de la región de España.

El líder sandinista afirmó que “fuerzas tenebrosas del imperio (en alusión a Estados Unidos) y Bolivia” han “provocado” la violencia para conspirar contra el Gobierno de Morales, que acaba de ganar un referendo sobre su mandato presidencial.

“Esas protestas, incendios y violencia han llevado al presidente Evo Morales a hacer llamados a la paz y, como está claro quiénes son los que están tratando de incendiar Bolivia y de derrocar al presidente, entonces (a Morales) no le quedó más camino que expulsar al embajador de Estados Unidos por estar inmiscuyéndose en esas actividades subversivas”, dijo Ortega.

“Buena lección, muy buena lección, y estamos con Evo, lo respaldamos y expresamos nuestra solidaridad“, dijo el gobernante de Managua.

Ortega también recordó “dos hechos trágicos” ocurridos en un día como hoy en la historia de América: el golpe militar contra el presidente de Chile, Salvador Allende, en 1973, y los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, donde perecieron miles de norteamericanos y de todos el mundo, en 2001.

El gobernante sandinista señaló que el golpe chileno ha sido “el más terrible, sangriento y brutal” que se ha producido en la región latinoamericana y caribeña.

El ataque contra Estados Unidos “fue un hecho terrible que esperamos no vuelva a acontecer”, anotó el gobernante.

Sobre el huracán “Ike”, que azotó a Cuba, Ortega comentó que “los daños materiales fueron terribles”, pero que “por la capacidad que tiene ese país de enfrentar desastres naturales la cantidad de muertos no fue mayor de cuatro”.

Ortega reveló que en una conversación telefónica con el presidente cubano, Raúl Castro, hablaron de la destrucción causada por el ciclón y de que “no se destruye el espíritu del pueblo cubano” y manifestó su confianza en que “rápidamente se recuperará de este golpe”.

Vía EFE

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