Chile dijo “NO” a Augusto Pinochet hoy hace 20 años

Chile celebra hoy el 20 aniversario del plebiscito que marcó el fin de la dictadura y dio paso a las elecciones de 1989, en las que triunfó la Concertación de Partidos por la Democracia, que desde entonces gobierna el país.
Con infografía de AFP
Convocado en aplicación de la Constitución de 1980 para decidir si el general Augusto Pinochet seguía como presidente hasta 1997, el resultado del referéndum fue del 44,01 por ciento a favor y el 55,99 por ciento en contra.
El plebiscito supuso el reencuentro del pueblo chileno con sus tradiciones democráticas, que habían sido interrumpidas el 11 de septiembre de 1973, cuando un golpe militar derribó al Gobierno constitucional de Salvador Allende.
“En diversos sectores políticos se fue imponiendo la fuerza de los hechos”, cuenta a Efe el profesor Ricardo Hormazabal, que en aquellas fechas encabezaba el sector de la Democracia Cristiana más reacio a aceptar las reglas del juego establecidas por un régimen militar que había demostrado un profundo desprecio por la democracia.
“No hay pueblo que dé paso en el vacío. La fuerza de inercia social hace que los ciudadanos no quieran comprometerse con el cambio si sigue el caos y no una situación estable”, explica.
La apuesta por la vía armada para acabar con la dictadura (que tuvo su máxima expresión en el atentado frustrado ideado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez contra Pinochet en septiembre de 1986) acabó por distanciar al Partido Comunista de los sectores de izquierda más moderados, que buscaron un acercamiento con la Democracia Cristiana.
En febrero de 1988 se consolidó la propuesta opositora al régimen militar que acabó con la histórica repartición política de Chile: una derecha ultraconservadora ligada a los terratenientes, un centro inspirado en el humanismo cristiano y una izquierda revolucionaria integrada por socialistas y comunistas.
El “Comando del No”, un heterogéneo conglomerado de partidos opositores, dio paso a la Concertación de Partidos por la Democracia, la alianza forjada por la mayoría de la izquierda tradicional y la Democracia Cristiana que hoy lleva en el poder más tiempo del que duró la dictadura.
“El plebiscito fue un desafío para la dictadura, pero también para los demócratas; la verdad es que teníamos todas las de perder, porque el Gobierno controlaba el poder”, recuerda el ex presidente Patricio Aylwin, quien encabezó la transición tras 17 años de dictadura.
“Era el primer fruto del ‘reencuentro de los demócratas’, que abría la puerta para recuperar la democracia que 15 años antes habíamos perdido por su desencuentro”, sostiene el ex presidente Aylwin (1990-1994).
Igual balance hace su sucesor en La Moneda, Eduardo Frei, para quien “la gracia de la coalición es haber construido un acuerdo entre partidos” que tenían “visiones distintas de Chile” y haberse puesto de acuerdo “para darle gobernabilidad a Chile”.
Frei elogia la profunda transformación que ha experimentado el país en las últimas dos décadas y cita a “algunos analistas que opinan que los cambios más revolucionarios que Chile ha tenido en toda su historia han sido en estos 20 años”.
Para el también ex presidente Ricardo Lagos (2000-2004), el plebiscito de 1988 “fue la ruptura de la ciudadanía con el miedo”, pero también significaba una apuesta para abocar “a la tarea de gobernar”, recalca.
“Era la primera vez que sabíamos cuál era el camino para echar a Pinochet. Yo dije: ‘Si nos preparamos con tiempo, lo derrotamos’”, recuerda Lagos.

LEYENDA FOTO: La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet (c), ondea la bandera chilena hoy, 5 de octubre de 2008, junto a los ex presidentes Eduardo Frei (i) y Ricardo Lagos (d), durante la ceremonia de conmemoración del vigésimo aniversario del plebiscito que marcó el fin de la dictadura y que dio paso a las elecciones de 1989, en las que triunfó la Concertación de Partidos por la Democracia, que desde entonces gobierna el país. EFE/Geraldo Caso
El acuerdo entre socialistas, democristianos, radicales y socialdemócratas para finiquitar la dictadura dio paso a cuatro gobiernos seguidos de la Concertación en los que Chile ha experimentado una profunda transformación, aunque para los más críticos, como el sociólogo Tomás Moulián, se trata de un ejercicio de “travestismo político”.
Además de la represión y la falta de libertad, la comparación de los 18 años del régimen de Pinochet con los 19 de gobierno de la Concertación muestra un fuerte contraste en materia económica y social.
El crecimiento económico con Pinochet fue del 58 por ciento, y con la Concertación del 126 por ciento; el ingreso per cápita aumentó un 2,8 por ciento durante la dictadura, frente al 5,6 por ciento tras el retorno de la democracia, y de un nivel de pobreza del 40 por ciento se ha pasado al 13 por ciento.
El retorno a la democracia sembró las esperanzas de que los futuros gobiernos protegieran y promovieran los derechos humanos, pero según algunas organizaciones sociales, como Amnistía Internacional, hoy día en Chile “persisten las desigualdades, existe una baja considerable en la participación política y hay temas pendientes en materia de derechos humanos”.
La impunidad ante las graves violaciones cometidas durante la dictadura, la violencia contra las mujeres, la discriminación de los pueblos indígenas y la falta de acceso a la salud, la educación y la vivienda digna son, a juicio de esta organización, problemas que demandan una rápida solución “para que Chile sea un país respetuoso y promotor de los derechos humanos”.
Vía EFE
