General 27 / dic / 2006 10:29 pm 7 comentarios

El terror en las prisiones de Venezuela

Los reclusos extranjeros libran una lucha diaria por la supervivencia en una de las cárceles más brutales del mundo. Es la cárcel venezolana de Los Teques. El prestigioso periódico inglés “The Guardian” mandó a un reportero, Rory Carroll, quien ha efectuado un estremecedor reportaje que este jueves publica el rotativo británico.

Los guardias desaparecen y la reja de acero se cierra ruidosamente, sellando el lugar hacia el mundo exterior. De la penumbra aparecen hombres con cuchillos, teléfonos móviles y ojos vidriosos. No están esta mañana en actitud amenazante, sino de simple curiosidad, y no hacen esfuerzo alguno en bloquearnos el paso desde la planta baja, escenario principal de los asesinatos,hacia el ala del primero piso que se conoce como la “sección especial”.

Nuestro acompañante, un prisonero en sandalias y una camiseta manchada, da unos golpecitos sobre la puerta metálica. Un par de ojos nos observan a través de la ranura antes de que se abra la puerta. En el interior, hay un corredor donde hombres vestidos en jeans y ropa deportiva hacen la siesta, juegan dominó y fuman cigarrillos.

No parece gran cosa, pero éste es un santuario donde se acogen los extranjeros que languidecen en el sistema carcelario venezolano, considerado por muchos uno de los más brutales y corruptos del mundo.

Antes de llegar a la sección especial, me robaron, apuñalaron y golpearon. Me amenazaron con violarme, me llamaban “gringo”, y me dijeron que me matarían”, cuenta Mark Viljoen, un surafricano de 29 años.

Como casi todos los 1.460 extranjeros en cárceles venezolanas, que incluyen a 23 británicos, fue apresado mientras contrabandeaba cocaína. A las narcomulas típicamente se les dan ocho años en las cárceles hacinadas, notorias por la extorsión, los motines y las decapitaciones. El año pasado, 411 reclusos fueron asesinados y 737 fueron heridos, de acuerdo al grupo Observatorio de Prisiones de Venezuela, que distribuye un folleto con fotografías de cadáveres quemados y mutilados.

Los cónsules británicos no visitan a sus compatriotas en las tres prisiones (Rodeo 1, Rodeo 2 y Yare) porque son demasiado peligrosas. Un cónsul canadiense que visitó la prisión de Los Teques, al oeste de la capital Caracas, terminó en medio de un tiroteo.

El gobierno promete que las cosas mejorarán. A un costo de casi mil millones de dólares, está construyendo 15 nuevas prisiones (incluyendo una que se inauguró el mes pasado) que albergarían a unos 13.000 prisioneros para 2010.

La directora del sistema penal, Fanny Márquez Cordero, ha dicho que el ministerio del interior y justicia ha estudiado las prisiones de California y que estaba enviando personal a España para entrenamientos, pavimentando el camino para las reformas.

Por ahora, ella reconoce que Venezuela fue dejada con 30 instalaciones dilapidadas y llenas de corrupción y represión: “En algunas de ellas no tenemos control total”. Aproximadamente la mitad de los 4.000 guardias del país no se presentan a trabajar cada día, dejando sólo 2.000 para supervisar a una población reclusa de 19.257.

Mientras conversaba con The Guardian, la señora Márquez Cordero recibió una llamada de uno de los prisioneros, a través de un teléfono móvil. “En teoría, no se les permite tener celulares, pero, bueno…”

Santuario

Los Teques, conocida como una de las instalaciones en mejor estado, es un bloque de tres pisos con siete alas, que alberga a 933 reclusos. La planta baja usualmente explota en sangrientas batallas entre bandas rivales, con los disparos y los gritos haciendo eco alrededor de todo el complejo.


Mike Barnett y Mark Viljoen, en la cárcel de Los Teques. Foto: Rory Carroll

De acuerdo a los reclusos, sólo hay una forma de encontrar refugio en la sección especial. “Dinero. Aquí todo es dinero”, dijo uno, que pidió no ser identificado. Le costó 1.000 Euros ser trasladado al primer priso y una tarifa mensual “por la celda” de 150 dólares para los guardias y los reclusos líderes de la prisión.

La mayor parte de los extranjeros tiene los medios para entrar, pero no todos. “Dios sabrá lo que les estará sucediendo allá abajo”, dice Mike Barnatt, un surafricano de 53 años que había cumplido dos años de su sentencia de ocho.

Por haber sucumbido a una oferta de 2.000 Euros por trasladar una valija de Caracas a Madrid, este mecánico, VIH positivo, puede pagar con su vida. Recientemente, perdió gran parte de su capacidad auditiva y de su vista, y sufre dolores en los tobillos y en la cabeza, signos del SIDA avanzado.

Suráfrica no tiene acuerdos de transferencia de prisoneros, así que Barnatt debe completar su sentencia en una prisión que le ofrece vitaminas pero no medicación. Gran Bretaña sí cuenta con tal acuerdo con Venezuela, pero los trámites burocráticos pueden tomar más de tres años.

Algunos reclusos se la pasan bien en la sección especial. Hay una tienda de golosinas, un gimnasio, reproductores de MP3 y DVD, televisiones, acceso al techo, teléfonos móviles y la posibilidad de comprar lo que se les antoje. El aire huele a marihuana, pero también cuentan con cocaína, crack, cerveza, vinos, whisky, y según algunos reclusos, prostitutas visitantes que trabajan tras una cortina en un celda compartida por 30 hombres.

La directora de Los Teques, Teresita Troconis, dice que necesita 90 guardias pero sólo cuenta con 12 para ocho turnos, lo cual la deja sólo con cuatro guardias en cualquier momento, algunos de los cuales están corrompidos.

“Los prisioneros tienen pistolas, granadas, cosas que no deberían tener”. Cuando se le comentó sobre las drogas y el alcohol, dijo asintiendo: “Sí, me lo imagino”.

En el vacío de poder, los reclusos con mayor fortaleza física y mental emergen como líderes de las celdas. Grant Dalton, el único líder de celda británico, no estuvo disponible para comentar, pero sus amigos lo describen como un hombre robusto con buen dominio del Español. Otro bretón declinó decir su nombre: “No quiero hablar con ningún periódico, sólo quiero salir de aquí”.

La organización de caridad inglesa Prisoners Abroad (Prisioneros en el Extranjero) facilita a los reclusos 30 libras al mes, una ayuda invaluable para adquirir medicinas, comida y protección en un sistema penal que ejerce una de las formas más salvajes de capitalismo.

“Los extranjeros son los prisioneros más resguardados, porque son vistos fuentes de efectivo, y nadie quiere dispararle a una fuente de efectivo”, dice John Morgan, el vicecónsul británico. Sin embargo, mientras mayores los pagos, mayor la extorsión. Dos tercios de los pagos, relativamente generosos, del gobierno alemán para sus nacionales son embolsillados inmediatamente por los reclusos venezolanos.

Pagos

Las condiciones son mucho mejores al otro lado del valle de Los Teques, en la prisión de mujeres, donde hay una nueva guardería para los niños de las reclusas, una cancha de voleybol, mesas de ping pong, una biblioteca con acceso a internet y una atmósfera de calma.

“Se está bien aquí, tengo mi propia habitación y puedo comprar comida del restaurante”, dijo una de las dos reclusas británicas, una mujer de 39 años que fue capturada con 9 kilogramos de cocaína en 18 botellas de shampoo. La otra británica, Leah Pugsley, de 21 años y originaria de Newport, no quiso declarar pero parece haberse integrado bien, conversando en Español en el patio con otras reclusas.

De 277 presas, 77 son extranjeras, incluyendo españolas, lituanas, rumanas, alemanas, holandesas, surafricanas, colombianas y una americana. “Tendemos a formar una pandilla, y no compartimos mucho con las venezolanas”, dijo la británica de mayor edad.

Eugenie Sahupala, de 35 años, dio a luz en Los Teques y dice que sus días como narcomula han acabado, “Si haces un viaje y sale bien, lo haces una y otra vez”. Gesticula y señala a los alrededores: “Hasta que te pasa algo como ésto”.

Historia de un régimen del terror
Rory Carroll – Los Teques, The Guardian.
Traducción: Noticias24.com

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