Andi Silvera, el otro joven que resultó tiroteado la mañana del viernes en la habitación 25 de un motel ubicado en la vía a Upata, falleció este sábado en una clínica de San Félix.
La tarde del viernes sus allegados decidieron trasladarlo a un centro de salud privado, pero debido a la gravedad de la herida que recibió en la cabeza, murió poco después de las 9:00 de la mañana.
Las investigaciones, por lo que ahora es un doble homicidio, continúan por parte de los detectives de la Brigada Contra Homicidios del Cicpc de Ciudad Guayana, quienes presumen que el homicida -un adolescente de 17 años de edad y que acompañaba a las dos víctimas y a tres mujeres más- pretendía robar a los dos fallecidos.
Cotejando versiones de los familiares y de las tres trabajadoras de un burdel que acompañaban a los hombres, las autoridades infieren que posiblemente participaron como cooperadoras del crimen. Ellas continúan detenidas y hasta la tarde de ayer, estaban en un Tribunal de Control de Puerto Ordaz, donde la Fiscalía Novena del Ministerio Público imputaba al adolescente de 17 años, como autor material del crimen.
El revólver utilizado en el asesinato, así como el auto donde andaban todas estas personas son actualmente sometidos a experticias por parte de la Policía científica.
Versión policial
Las versiones de los cuerpos de seguridad sostienen que Geandrys Zamudio y Andi Silvera -quienes eran amigos y vecinos- fueron hasta el burdel donde trabajan las tres mujeres.
Poco después de las 5:00 de la mañana decidieron salir y aseguran que mientras Zamudio era acompañado por la muchacha conocida como “Caroline”, Silvera pasaría la noche con la otra que es conocida como “Chantal”.
Según las diligencias hechas por los sabuesos del Cicpc, una tercera muchacha, conocida como “Rubí”, los acompañaría. Al parecer, ella pidió a Zamudio y Silvera -que ya estaban ebrios- que la acompañaran a buscar a su pareja en Castillito, quien les suministraría una “buena porción” de cocaína para seguir con la farra y los acompañaría a la rumba que parecía ser buena.
Algunas evidencias
Los primeros testimonios del hecho revelan que una vez en la habitación, el adolescente se percató que Silvera tenía una fuerte suma de dinero y además, era el dueño del Ford-Fiesta, color vinotinto en el que fueron todos hasta allá.
Por la manera como estaban los cuerpos, las autoridades suponen que Zamudio y Silvera fueron vencidos por el cansancio y se quedaron dormidos. Fue en ese momento cuando el adolescente intentó robarlos y les disparó con un revólver calibre 38, una vez que trataron de evitar el asalto. Los dos quedaron tendidos en la cama, cuando llegaron efectivos de la Policía del estado Bolívar, una vez que los empleados del motel llamaran desesperados al escuchar cuatro detonaciones.
Las mujeres que permanecen detenidas, sostienen que el homicida tomó las llaves del auto de Silvera y lo encendió porque tenía intenciones de marcharse, sin embargo, los sistemas de seguridad del motel fueron activados, los portones se sellaron eléctricamente y fue apresado por los uniformados de la PEB.
Exigen investigación
Familiares de los fallecidos estaban la mañana del sábado esperando por la entrega de los cadáveres frente al Cicpc. Aseguran que las víctimas jamás conocieron al homicida, por lo que solicitaron una investigación a fondo.
Oscar Camero, padrastro de Zamudio, explicó que en su casa se enteraron de la muerte durante la tarde del viernes. Aunque aseguran desconocer detalles de lo que pudo haber pasado, desmintió categóricamente que su allegado consumiera drogas, por lo que solicitó un examen toxicológico al cadáver.
“Él era estudiante del Ince y era aprendiz en Edelca. No era delincuente, ni consumía drogas”, dijo el allegado al muchacho.
Vía Correo del Caroní – Armando Arévalo Bravo – Foto Henry Ortega
