Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez


México, 31 ene (EFE).-
Quince figuras del Niño Dios, de la tradición católica, fueron vestidos por destacados diseñadores mexicanos para la celebración, este 2 de febrero, del día de la Candelaria, una fiesta popular en la que miles de familias llevan a sus “niños” a los templos.

Las figuras, algunas en miniatura y otra de tamaño real, son vestidas por sus padrinos y presentadas dentro de una canasta con flores y candelas a las iglesias en recuerdo al pasaje bíblico en el que el niño Jesús fue llevado al templo de Jerusalén, dijeron hoy a Efe fuentes culturales.

“Las tradiciones no se quedan rezagadas, se mueven, y nosotros quisimos demostrarlo a través de la interpretación contemporánea que 15 destacados diseñadores mexicanos hicieron sobre la usanza de vestir al Niño Dios“, dijo, por su parte, Israel Labastida, curador de la muestra “Vestir al Niño Dios, moda celestial”.

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La exposición en el Museo Nacional de Culturas Populares de Ciudad de México albergará a partir del 1 de febrero quince figuras de Niños Dios vestidas con variopintos atuendos de seda, algodón, encajes y lana.

Las vestimentas fueron creadas por diseñadores mexicanos como Julia y Renata Franco, Alexia Ulibarri, Daniel Andrade, Macario Jiménez, Lidia Lavin, Francisco Saldaña y Víctor Hernal, Arturo Ramos, José Luis González, Carla Fernández y las firmas Paulina y Malinalli, Pineda Covalín, Mancandy, TEAMO, Marvin y Quetzal y Trista.

Todos ellos vistieron a los niños con ropajes de “alta costura” que van desde un traje típico de la comunidad indígena chamula -en el estado de Chiapas-, elaborado con lana tejida a mano y teñida con lodo, hasta un vestido de seda y encajes.

“La tradición dicta que se disfracen con trajes que liguen al niño con su familia, es decir: si son doctores de doctores; si creen en santos de santos. Nosotros los ligamos a las tendencias del México de hoy”, explicó Labastida.

Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez

El diseño de Andrade, por ejemplo, es un vestido blanco tejido a base de rombos con los que se sugieren escamas y una capa morada de la que penden dos listones en forma de serpiente.

“Él conoce perfectamente la estructura del cuerpo humano y puede darse el lujo de jugar con la geometría”, dijo Labastida sobre el diseño de Andrade.

Otro atuendo de la exposición es el de Arturo Ramos, llamado “Santo Niño de los encajes”, que consiste en una larga túnica de encaje, adornada con flores tejidas y un cuello con olanes.

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Según Labastida, el nombre de dicho vestido sugiere que los dueños de los niños “no le encajen” todos los deseos al “niño” y que en su lugar trabajen para cumplirlos.

“Cada ropaje elaborado con un particular estilo recorre el diseño desde sus más tradicionales expresiones hasta las que están en la punta de lanza en cuanto vanguardia”, dijo Labastida.

Los festejos del Niño Dios empiezan el 25 de diciembre con su nacimiento y terminan el 2 de febrero con su bautizo y la fiesta de las candelas o de la candelaria.

Además de bautizar al “niño” ese día también se acostumbra en México comer típicos tamales que son invitados por quienes el 6 de enero hallaron en el roscón figuritas del “niño”.

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