Análisis Reuters: El crimen podría quitarle votos a los aliados de Chávez
Los disparos que resuenan cada noche en Petare, uno de los mayores barrios pobres de Venezuela, son un peligro para el presidente Hugo Chávez, cuyo aliado podría perder votos ahí frente a un candidato que denuncia los altos niveles de criminalidad.
El país exportador de petróleo elegirá nuevos gobernadores y alcaldes el 23 de noviembre y los aliados del mandatario izquierdista esperan mantener la mayoría de los cargos a elegir, pero corren el riesgo de perder terreno ante la oposición en algunas ciudades y estados clave.
Las elecciones son un importante termómetro para el presidente anti estadounidense, quien el año pasado perdió un referendo que le hubiera permitido extender sus poderes, pero que planea pedir otra vez a los venezolanos un cambio en la Constitución para presentarse a la reelección en el 2012.
Venezuela tiene una de las mayores tasas de asesinatos del mundo y el crimen ha dominado la campaña en los vecindarios pobres que sufren de decenas de asesinatos semanales, incluyendo el simbólico municipio Sucre, en donde se encuentra el vasto Petare.
Decenas de miles de familias viven en apretadas casas de ladrillos aferradas precariamente a las empinadas colinas de Petare. Sondeos sobre el sector muestran una reñida carrera para la alcaldía entre el oficialista Jesse Chacón y el opositor Carlos Ocariz.

Una pérdida sería un revés para el ex militar que llama mentor al líder cubano Fidel Castro y promete sacar de la pobreza a los venezolanos.
“La inseguridad es una prioridad, pero tú no puedes desconectarla de la pobreza“, dijo a Reuters Chávez, quien tiene casi una década en el poder. “Esto es producto de 100 años de capitalismo“, agregó, apuntando al serpenteante barrio.
Esta tradicional aproximación izquierdista de atacar el crimen a través de la reducción de la pobreza no ha disminuido los niveles de delitos violentos y los sondeos muestran que la inseguridad es casi siempre la principal preocupación de los venezolanos.
Balas vuelan frecuentemente por los estrechos callejones de Petare mientras las bandas pelean por territorio y asuntos de droga. Todo el mundo sabe de alguien que fue asesinado y aún los más fervientes seguidores de Chávez exigen mayor presencia policial.
“En el país siempre ha habido inseguridad pero cada vez es más fuerte. Yo he visto cantidades de muchachos muertos, muchachos que yo vi crecer“, dijo Cerimira Garavito de 52 años, quien vende juguetes plásticos entre un graffiti del Partido Comunista y un botadero de basura.

De acuerdo a las estadísticas policiales citadas por grupos de derechos humanos, hubo 45 muertos por cada 100.000 personas en el país en el 2006. En el mismo período murieron 1,4 personas sobre 100.000 en Inglaterra.
PACIENCIA, A PESAR DE TODO
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En Petare, residentes agradecidos por el gasto gubernamental en atención médica y transporte público han perdonado hasta ahora las cifras de criminalidad, pero la rabia por el derramamiento de sangre podría costarle el cabildo al candidato oficialista.
La vendedora de juguetes Garavito dijo que ella apoyaba el proyecto de Chávez pero que en este momento la daría el chance a Ocariz, el candidato opositor que ha enfocado su campaña en la lucha contra el crimen.
“Este es el municipio más violento de América Latina. Aquí es donde existen más posibilidades de que te asesinen“, dijo Ocariz en un pequeño acto frente a Petare con un grupo de víctimas del crimen. “Estamos convencidos que el 23 de noviembre la comunidad vota por un cambio”, aseguró.
Sucre es un amplio municipio con muchos vecindarios de clase media, usualmente opuestos a la “revolución socialista”.

Pero el joven ingeniero Ocariz no tiene un camino fácil. Chávez está inyectando dinero en la campaña de Petare y la ha visitado dos veces en la última semana para apoyar a Chacón, un aliado cercano y ex ministro de Interior que tiene una pequeña ventaja según encuestas patrocinadas por el Gobierno.
El nuevo Partido Socialista Unido de Chávez es ahora el más fuerte en el país y podría movilizar más votantes que los fragmentados grupos de oposición que apoyan a Ocariz.
Lo más importante, muchos venezolanos pobres fuertemente identificados con Chávez dan prioridad a los beneficios económicos por sobre el crimen y aún están dispuestos a dar un chance al Gobierno.
“Hay que tener paciencia“, dijo Carmen de Shaik, a través de la reja que protege su salón de belleza, después de que Chávez pasara en un camión rodeado de seguidores. “A pesar de todo, está mejor con este Gobierno“, declaró.

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Por Frank Jack Daniel
Editado en español por Marion Giraldo
Vía Thomson Reuters.

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