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Si el acuerdo entre Washington y Bagdad se adopta en su estado actual, George W. Bush se verá forzado a aceptar en las últimas semanas de su presidencia una retirada de Irak sin condiciones a la que siempre se opuso y a la que además su sucesor Barak Obama podría acelerar.

La Casa Blanca hizo grandes esfuerzos este lunes por presentar de la mejor manera posible el acuerdo aprobado el domingo por Bagdad.

Sin embargo, la portavoz de Bush, Dana Perino, admitió que hubo que hacer concesiones para entenderse con el gobierno iraquí sobre el futuro de la presencia militar estadounidense en Irak. Tambien admitió que dicha negociación podría incluso cambiar a partir del 20 de enero, cuando Barak Obama herede la gestión de la guerra de Irak, uno de los grandes temas de la presidencia Bush.

La negociación podría incluso cambiar a partir del 20 de enero, cuando Barak Obama herede la gestión de la guerra de Irak, uno de los grandes temas de la presidencia Bush

“Simplemente, vamos de éxito en éxito en Irak”, dijo Perino. “Llegamos a este punto gracias a la decisión visionaria del presidente de mandar más tropas a Irak, una de las decisiones más impopulares que podía tomar un presidente si recuerdan lo que sucedía en aquel momento en Irak”, afirmó, en referencia al polémico envío de unos 30.000 soldados estadounidenses de refuerzo en 2007 cuando la ocupación estaba sumida en el caos.

Los iraquíes tienen ahora la perspectiva de poder “gobernarse, atender a sus propias necesidades y defenderse solos”, dijo.

Bush siempre rechazó establecer un calendario de retirada hasta que -según afirmaba- los iraquíes no pudieran gobernarse ellos mismos.

La guerra en Irak habrá sido uno de los aspectos más controvertidos de su presidencia: nunca se encontraron las supuestas armas de destrucción masiva –principal argumento de la invasión–, a lo que se suman escándalos como el de las torturas cometidas por soldados estadounidenses contra sus prisioneros en la prisión de Abu Graib.

Unos 4.200 soldados estadounidense han muerto en Irak desde la invasión de marzo de 2003. El conflicto ha costado cientos de millones de dólares y una de sus consecuencias ha sido reforzar al vecino Irán.

A pesar de la falta de apoyo de la opinión pública y de la derrota en las elecciones parlamentarias del 2006, Bush siempre se mantuvo firme. Sin embargo, el texto de acuerdo aprobado el domingo estipula que los soldados estadounidenses saldrán de Irak antes del 31 de diciembre del 2011.

La portavoz de Bush reconoció que las esas fechas estaban fijadas “en firme”.

Sin embargo, el jefe de estado mayor conjunto estadounidense, almirante Michael Mullen, acotó que el retiro de los soldados estadounidenses de Irak dependerá de la situación en el lugar. “Creo que es importante que se cumplan ciertas condiciones”, dijo.

Como previsto, será Obama quien tome la decisión de terminar con la guerra y replegar a los 150.000 soldados allí presentes. Obama fue uno de los pocos políticos que se opusieron a la invasión, durante la campaña electoral prometió terminar la guerra de “manera responsable” en 16 meses, es decir, de aquí a mediados de 2010.

La portavoz Perino concedió que Obama podría acelerar las cosas: “Este acuerdo no significa que un futuro presidente, el presidente electo, no pueda modificarlo todo si él mismo o los iraquíes lo juzgan apropiado”.

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