Vladimir Villegas en su columna de hoy publicada en El Nacional, hace un llamado a la población a participar en los próximos comicios del 23N y “cumplir con el deber ciudadano”, con visión crítica para poder “frenar agendas no democráticas”.

Esta es culumna completa:

A escasos días de las elecciones regionales no hay llamado más importante que a la participación, a asumir la responsabilidad de votar por los candidatos de nuestra preferencia, a cumplir con un deber ciudadano.

Este domingo determinaremos con nuestro sufragio el nuevo mapa político regional y municipal. No es poca cosa que tengamos la fortuna de dirimir las diferencias mediante el sufragio, y no a través de conflictos bélicos o de acciones violentas. Bien bueno que los abstencionistas del pasado reciente estén participando, y ojalá que sea cosa del pasado cualquier plan destinado a capturar el poder por los caminos verdes.

Ha sido una campaña vacía. No ha habido espacio para las propuestas específicas que la ciudadanía espera, y que le permitan superar problemas de relevancia como la inseguridad, el estado de la vialidad, el deterioro en servicios públicos como el metro, la falta de agua en zonas densamente pobladas, la deficiente recolección de la basura en municipios chavistas o antichavistas, la falta de un servicio de transporte público digno y seguro, y la cada vez más insoportable locura del tráfico en Caracas y en numerosas ciudades del país.

“La presencia protagónica del Presidente no puede ser el ingrediente en cuanta elección se realice… desnaturaliza la esencia del ejercicio democrático”

La polarización volvió a hacer de las suyas, y para algunos lo importante no es la selección de los mejores sino de aquellos que, aunque no resuelvan los problemas, cuadren con determinados objetivos políticos. Y eso está presente tanto en campañas del gobierno como de la oposición. Independientemente de los resultados que esa estrategia pueda darle, no me satisfizo el rol del presidente Chávez en la campaña.

Bajo su ala protectora siguen coleados zorros y camaleones, como dice la canción. Nuevamente quedarán electos unos cuantos gobernadores y alcaldes que oirán más las llamadas del Presidente o de algunos de sus edecanes o ministros que el clamor de la ciudadanía. Otros tal vez sean merecidamente castigados por el pueblo, que sabe distinguir entre un revolucionario auténtico y un disfraz rodeado de guardaespaldas y contratistas. Y seguramente también tendremos gobernadores y alcaldes chavistas, con auténtico liderazgo y en sintonía con la ciudadanía.

La presencia protagónica del Presidente no puede ser el ingrediente en cuanta elección se realice. Ello estimuló la división y el uso abusivo de los recursos públicos, no sólo contra factores opositores sino contra sectores revolucionarios que han sido víctimas de una campaña de descrédito y chantaje sin precedentes. Pero a la vez desnaturaliza la esencia del ejercicio democrático en los niveles de gobierno regional y local.

“Luego de esta campaña electoral absolutamente vacía de contenido, lo que queda es la necesidad de replantear el ejercicio de la política”

Después del 23 se abren las compuertas de un debate inaplazable sobre este y otros temas. Igualmente, por los lados de la oposición tendremos funcionarios electos que obedecerán a agendas cocinadas en círculos de poder político, financiero y mediático, también ajenos a lo que quieren los habitantes. Y seguramente otros con auténticas intenciones de gobernar con probidad. La propia campaña sirvió para mostrar que detrás del discurso unitario opositor sobresale la guerra a cuchillo, la zancadilla y la pelea entre quienes aspiran a presentarse como alternativa frente al actual gobierno.

En el fondo, luego de esta campaña electoral absolutamente vacía de contenido, lo que queda es la necesidad de replantear el ejercicio de la política, el valor de lo colectivo, el papel de los líderes y la aceptación de la composición plural de la sociedad como premisas para resolver, con el concurso de las grandes mayorías, los grandes y pequeños problemas que desmejoran nuestra calidad de vida.

A votar, cada quien como quiera, con visión crítica, y con la certeza de que cada voto lleva implícito el deseo de no dejar en manos de otros los asuntos de la política, y de frenar agendas no democráticas, vengan de donde vengan.

Votar, el mejor de los caminos
Vladimir Villegas
El Nacional

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