El vicepresidente colombiano, Francisco Santos, pidió hoy a los europeos que cobren conciencia sobre lo que implica el consumo de cocaína, porque contribuye a la destrucción de la selva tropical y a la muerte violenta de miles de personas.

Si esnifas un gramo de cocaína, estás destruyendo cuatro metros cuadrados de selva tropical. No se trata sólo de la selva colombiana y estamos hablando de algo que pertenece a todos los que vivimos en este planeta, así que todos deberíamos estar preocupados”, dijo el vicepresidente en declaraciones a la BBC.

El vicepresidente Santos está en Belfast (Irlanda del Norte) para participar en una conferencia organizada por una asociación policial local, con el objetivo de alertar sobre los daños que el consumo de cocaína en Europa y Estados Unidos está causando en su país.

Según Santos, 300.000 hectáreas de selva tropical son destruidas anualmente para el cultivo de coca en el territorio colombiano que controlan los grupos narcoterroristas y de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Hay una sensación de frustración en Colombia porque en Europa el consumo de droga se ve como una cuestión de elección personal”

Para su protección, esas tierras y los laboratorios donde se procesa la droga, añadió el vicepresidente, se rodean de minas antipersonas, que sólo este año han matado a 900 personas.

“El dinero que se emplea para comprar cocaína termina en manos de las FARC y otros grupos ilegales, que ponen minas, que secuestran, que asesinan y que recurren al terrorismo para proteger su negocio”, añadió el vicepresidente, que también se reunió con estudiantes norirlandeses para advertirles en contra del consumo de drogas.

El vicepresidente reconoció que es imposible persuadir a quienes sufren un problema de adicción del impacto medioambiental de sus acciones, por lo que dirigió su mensaje a los consumidores esporádicos, que en muchos casos es gente con conciencia ecológica.

“A alguien que maneja un coche híbrido, que recicla la basura, que se preocupa por el cambio climático, decirle que una noche de fiesta destruirá cuatro metros cuadrados de selva puede ayudarle a tomar otra decisión”, declaró Santos, preocupado por el fuerte incremento del consumo de cocaína en Europa en los últimos años.

De nada sirven las medidas represivas contra los narcotraficantes si no se hace nada desde el lado del consumo, agregó el vicepresidente, que reconoció cierta frustración por la aceptación social que hay en las clases medias europeas con la cocaína.

“Hay una sensación de frustración porque aquí el consumo de droga se ve como una cuestión de elección personal y, en cierto modo, la cocaína se ve como el champagne de las drogas, que no causa ningún efecto y que resulta ser un crimen sin víctimas“, manifestó.

Vía Efe

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