Sabaneta, tierra del apoyo incondicional a Hugo Chávez
“No ha habido ni habrá jamás otro presidente como Hugo Chávez”, dice María Teresa de la Cruz con fervor casi religioso bajo el lacerante sol de Sabaneta de Barinas, el pueblo del suroeste de Venezuela que vio nacer al presidente hace 54 años.
La frase, que coloca a Chávez como hito viviente de la historia del país, reafirma también el apoyo incondicional que la mayoría de los habitantes de esta pequeña localidad de 29.200 personas, profesa al mandatario.
“Aquí casi todos somos chaveros” y no chavistas, afirma orgullosa esta humilde mujer, queriendo marcar la diferencia entre los partidarios del presidente en el resto del país y los naturales de Sabaneta, que se sienten unidos a Chávez por la tierra.

Y es que en esta población rural venezolana, dedicada a la siembra de la caña de azúcar, se sigue jugando al beisbol en la calle como hacía el mandatario en su niñez, con palos de madera y tapas de gaseosa en lugar de bates y pelotas, y todos los vecinos tienen un pariente o una anécdota que los vincula con Chávez.
“Mi abuelo era muy amigo de su padre y cuenta que de niño siempre estaba con un libro en la mano”, narra, deleitada, María Teresa de la Cruz.
“Era muy enamoradizo y fanático de la historia. Heredó el carácter fuerte de la madre y la bondad del padre”, agrega Flor Figueredo, una maestra jubilada, apenas nueve años mayor que Chávez, que dictó clases al presidente y continúa viviendo en la misma calle donde antes residió la familia del mandatario.
Si de Sabaneta dependiera, los candidatos del jefe de Estado ganarían las 22 gobernaciones y las 328 alcaldías que se elegirán el próximo domingo.
“Siempre estaremos con Chávez, porque él es uno de nosotros“, asegura Ismelda Serrano, para quien el honor de ser conterránea del presidente, es también un compromiso con la revolución.
Contrariamente a lo que pudiera imaginarse y pese a la popularidad del presidente, en el paisaje de Sabaneta nada recuerda a Chávez.
Un visitante distraído podría recorrer sus calles sin percatarse de que el modesto pueblo es la cuna de este líder, siempre polémico, abanderado excepcional del altermundialismo y enemigo declarado del “imperialismo estadounidense”.

No hay bustos ni imágenes del comandante de la revolución bolivariana y ninguna calle o plaza lleva el apellido Chávez.
En el terreno donde antaño se alzó la choza de palmas donde su madre, Elena, lo trajo al mundo ayudado por una comadrona, hay ahora una venta ambulante de hamburguesas, mientras que en los olvidados muros de la casa familiar, que se suponía sería transformada en museo, viven ahora unos cubanos.
De hecho, el único retrato de Chávez en Sabaneta se descascara en el costado de una pequeña vivienda ruidosamente rosada que sirve del sede al oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Fue en esa casa donde la adorada abuela paterna de Chávez, Rosa Inés, crió al mandatario y a su hermano mayor, Adán, actual candidato a la gobernación de Barinas.
Casi todo el mundo en Sabaneta, donde el alcalde es justamente otro hermano de Chávez, Aníbal, es beneficiario de alguno de los programas sociales del gobierno.
Por ejemplo, María Teresa de la Cruz aprendió a leer y escribir con la misión alfabetizadora Robinson o José Moronta, un campesino que vive a las afueras del pueblo, recibió un crédito gubernamental para instalar una pollera comunitaria.
“Tenemos que asegurar una victoria contundente este domingo porque de ello dependerá que profundicemos la revolución y que podamos aprobar una enmienda a la Constitución para que Chávez siga gobernando hasta el 2021″, concluye Ismelda Serrano.
© 1994-2008 Agence France-Presse










