Unos 17 millones de venezolanos están convocados para elegir mañana a los gobernadores de 22 estados, a más de 300 alcaldes y más de 200 legisladores y determinar con su voto si seguirá la actual mayoría chavista en regiones y municipios.

Serán los decimocuartos comicios desde que Chávez ganó por primera vez la presidencia en 1998 y los primeros desde la inédita derrota que encajó hace un año, cuando en un referendo se frustró su empeño por modificar la Constitución aprobada a instancias suyas en 1999.

Ese fue el primer revés electoral en la década de quien lideró personalmente la campaña electoral de sus candidatos en los comicios de mañana, en la que insistentemente repitió que el domingo estará en juego “el futuro de la revolución bolivariana”.

En las elecciones regionales de hace cuatro años, el chavismo ganó 20 gobernaciones, aunque cinco se desmarcaron luego del oficialismo, 278 alcaldías y la mayoría de los cargos legislativos municipales y regionales, y las miradas están ahora puestas en estados “clave” como el Zulia, Miranda, Guárico o Carabobo.

La abstención fue entonces de 54,6 por ciento y sus candidatos ganaron con el voto de 24,5 por ciento del total de habilitados, lo que subió al 57,3 por ciento en la contabilidad de votos emitidos.

La abstención en torno al 50 por ciento que registran las municipales y regionales en las dos últimas décadas disminuirá en esta ocasión, según ha previsto Sandra Oblitas, una de las cinco principales autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE).

“En estas elecciones tendremos una cantidad importante de electores, pues el pueblo venezolano está consciente del momento político (…); la gente ha asumido de manera más responsable la dimensión de la importancia de la participación política”, subrayó.

El proceso de votación será totalmente automatizado
y observado por 134 representantes de órganos electorales de países de la región y de otras instancias, así como por académicos y especialistas en informática y comicios de otros continentes.

Unos 140.000 miembros de la Fuerza Armada participarán en la operación de custodia y otros 15.000 están habilitados para ayudar a los primeros “a solventar cualquier contingencia”, dijo en las últimas horas el mayor general de Ejército, Jesús González.

Tanto oficialistas como opositores, entre los que el Gobierno incluye a los disidentes del chavismo, han llamado a los electores a votar masivamente y no desanimarse por las torrenciales lluvias que dejaron catorce muertos en los cuatro últimos días.

Chávez ha advertido que mañana la oposición “gritará fraude” en las zonas donde pierda, por lo que durante la semana llamó a sus seguidores a ocupar las calles tras la votación.

“El domingo a organizarse y después de votar todo el mundo a la calle”, exhortó y reiteró que, “apoyada por el imperio yanqui”, como denomina a EE.UU., la oposición “está planificando el desconocimiento de los resultados, pero la Fuerza Armada con el pueblo son garantía de paz y de que se respete la voluntad popular”.

Chávez explicó que ante la perspectiva de una “aplastante derrota”, la oposición buscará “reproducir el modelo aplicado en Nicaragua”, donde, aseguró, “siguiendo instrucciones de Washington, desconoció los resultados, lo que dio lugar a violentos disturbios”.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que lidera exigió a la oposición “un pronunciamiento contundente” sobre si acatará o no los resultados, tras advertir que solo unos pocos lo han hecho, según declararon sus dirigentes Vanessa Davies y Blanca Eekhout.

“La militancia opositora merece respeto y una dirigencia mucho más responsable; merece que se le diga que puede confiar en las autoridades electorales”, remarcó Davies.

Eekhout agregó que los jefes de la oposición “tiene aún unas horas” y que los votantes esperan que utilicen para ello “casi el 99% de la prensa escrita, el 95% de las radios y más del 90% de la televisión que es privada en Venezuela”.

“El problema no es que sea privada; el asunto es que está absolutamente orientada a desestabilizar al país”,
insistió Eekhout.

Enrique Márquez, de Un Nuevo Tiempo (UNT), uno de los principales partidos de la oposición, dijo que “técnicamente no encontramos ninguna oportunidad de que el CNE, si no cuenta con la complicidad nuestra (…), pueda montar un fraude”.

Alberto Federico Ravell, de Globovisión, una de las emisoras de televisión tildada de “golpista” por Chávez, dijo que los medios ya adquirieron el compromiso “ante el pueblo de Venezuela de respetar los resultados” y que “los que pierdan deben reconocer su derrota”.

EFE

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