La policía resguarda el lugar donde fueron encontrados los cadáveres de siete personas junto a pancartas de un supuesto grupo de narcotraficantes en Ciudad Juárez en el norte de México, el martes 25 de noviembre del 2008. Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, y otras localidades mexicanas sufren una oleada de violencia atribuida al narcotráfico que ha dejado miles de muertos en los últimos años. Foto: AP

Los cuerpos de siete personas asesinadas fueron abandonados el martes frente a un campo escolar de fútbol en un barrio exclusivo de Ciudad Juárez, localidad del norte mexicano en la frontera con Estados Unidos que ha padecido una creciente ola de violencia en los últimos meses.

Los vecinos encontraron los cadáveres alineados junto a la reja del campo. Los cuerpos, algunos mutilados, tenían huellas de haber sido golpeados, asfixiados y atacados a tiros. A un lago había tres pancartas supuestamente firmadas por un grupo narcotraficante con mensajes dirigidos a una banda rival, dijo el vocero policial Jaime Torres.

Los cuerpos, algunos mutilados, tenían huellas de haber sido golpeados, asfixiados y atacados a tiros

Los cursos no fueron interrumpidos en el Colegio Sierra Madre, frente al cual fueron encontrados los cadáveres la madrugada del martes. La policía suele patrullar el lugar con grupos de agentes con pasamontañas.

El portavoz de la procuraduría local de justicia, Alejandro Pariente, dijo que las víctimas no fueron identificadas de inmediato y que tampoco había indicios de los autores del multiasesinato. Las autoridades declinaron por ahora informar sobre los mensajes de las pancartas.

Los siete asesinatos en Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua a unos 1.530 kilómetros al noroeste de la capital de México, fueron el nuevo hecho de la violencia en la localidad que ha dejado cientos de muertes horrendas y una cuota particularmente alta durante la operación nacional del gobierno contra los carteles que envían droga a Estados Unidos.

Miembros de la policía realizan labores de peritaje, tras el hallazgo de los cadáveres de siete hombres cerca de una escuela de Ciudad Juárez, localidad del norte de México, fronteriza con El Paso (EE.UU.), al parecer asesinados de forma brutal por presuntos sicarios del crimen organizado. EFE/Luis Hinojos

Igualmente el martes, en la también ciudad fronteriza de Tijuana un grupo de pistoleros disparó contra un automóvil en el estacionamiento de una tienda de Sam’s Club, matando a una mujer e hiriendo de gravedad a un hombre, en momentos en que los alumnos de una escuela vecina se disponían a salir de clases, dijo la procuraduría de Justicia del estado de Baja California.

La acometida violenta en México ha dejado al menos 4.000 muertos este año.

Las autoridades reconocen que la gran mayoría de los secuestros y de otros delitos no son denunciados porque la gente desconfía de la policía

En una reacción más de la sociedad, un empresario cuyo hijo fue recientemente muerto por secuestradores anunció la formación de un grupo que alentará a las personas para que denuncien delitos, financien medidas de seguridad y compilen estadísticas de la delincuencia.

Alejandro Martí dijo que el Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana o SOS indagará también cuántos delitos quedan impunes.

La muerte del hijo de Martí, de 14 años, suscitó manifestaciones contra la delincuencia en varias partes de México.

Las autoridades reconocen que la gran mayoría de los secuestros y de otros delitos no son denunciados porque la gente desconfía de la policía. El gobierno se abstiene también de divulgar con regularidad las cifras de los homicidios, lo cual dificulta tener una idea clara de la magnitud de los secuestros, los homicidios y los robos en México.

Por Julie Watson
Copyright 2008 The Associated Press.

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