Con el fin de enviar una voz de aliento y exigir la liberación de 28 rehenes de las FARC, los colombianos marcharán el viernes por segunda vez en el año acogiendo una convocatoria que pretende impedir que los secuestrados caigan en el olvido internacional.

La marcha, de la cual se hizo eco internacional la colombo-francesa Ingrid Betancourt -hasta hace cuatro meses en poder de la guerrilla-, será la segunda vez en el año que los colombianos se vuelquen a las calles con tal objetivo, como ocurrió el 20 de julio, dos semanas después de su rescate junto a tres estadounidenses y once militares y policías por el Ejército colombiano.

Pero aún permanecen en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) 2 políticos y 26 uniformados que esa guerrilla propone canjear por unos 500 de sus militantes presos, en una negociación bajo condiciones que el presidente Alvaro Uribe rechaza.

Bajo el lema “Porque Navidad es tiempo de paz, todos unidos por la vida y la libertad“, la marcha es una iniciativa de un grupo de medios de comunicación colombianos a la que se sumaron organizaciones no gubernamentales (ONG), evitando darle tinte político.

Para León Valencia, ex guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN), actualmente analista político y galardonado columnista de prensa, es quizá esa condición la que puede dar mayor valor político al mensaje que la marcha envía a los rebeldes.

El grupo de rehenes quedó casi en el olvido
, al menos internacionalmente, tras el rescate de Betancourt -cautiva durante seis años- y los norteamericanos que viajaron a Francia y Estados Unidos luego de recobrar la libertad.

“Esta marcha vuelve a visibilizar a los secuestrados. Además, muestra un interés por su libertad. También un sentimiento de solidaridad de todos los colombianos con ellos, y les manda un mensaje de que no están solos ni olvidados”, dijo a la AFP María Teresa de Mendieta, esposa del coronel Luis Mendieta, el oficial de mayor rango en poder de las FARC desde hace diez años.

Espero que las FARC acepten ese mensaje que ahora es más independiente que las anteriores marchas, porque esta proviene de una iniciativa de la sociedad civil, encabezada por Ingrid (Betancourt)”, declaró a la AFP.

Valencia resaltó además que el mensaje puede ahora ser “recibido mejor” dado que hay una nueva cúpula en esa guerrilla, conformada en su mayoría por dirigentes con estudios universitarios y de extracción urbana, a diferencia de su líder histórico, Manuel Marulanda, fallecido en marzo pasado.

En criterio de Claudia Rujeles, esposa del político Alan Jara, quien lleva siete años cautivo en la selva, la marcha constituye “un mensaje para que no se sientan solos y resistan”.

Aunque agradece “el esfuerzo que realiza el país entero“, Rujeles pide pasar de “la solidaridad a los hechos”, y propuso que “una próxima marcha sea para pedir algo específico como el acuerdo humanitario mediante la negociación política de la paz, porque lo que necesitamos es sacarlos de allá“, dijo a la AFP.

La marcha, que Betancourt pidió apoyar internacionalmente al recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en octubre, también quiere ser una voz para que cese la práctica del secuestro y de rechazo a las desapariciones forzadas atribuidas en su mayoría a miembros del Ejército.

Según el colectivo de ONG Redepaz, que organiza la jornada, a finales de 2007 se contabilizaban al menos 2.801 secuestrados, de los cuales un 25% en poder de las FARC.

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